Mercosoja 2019: la fijación de nitrógeno en el manejo de soja para altos rendimientos

El destacado docente e investigador Ignacio Ciampitti (de la Universidad Estatal   de Kansas) compartió en Mercosoja 2019 los últimos avances en el anejo de la soja para alto rendimiento con el foco en la fijación de nitrógeno y la mejora en la calidad del cultivo.

 

El ingeniero agrónomo Ignacio Ciampitti es profesor asociado y especialista en sistemas de cultivos en el Departamento de Agronomía de la Universidad Estatal de Kansas, Estados Unidos. Cuenta con una amplia trayectoria en investigación y docencia y actualmente lidera un equipo regional para desarrollar una técnica de prueba para estimar la contribución de la actividad de fijación de Nitrógeno y su relación  con la calidad (aceite,proteína y aminoácidos).

 

—¿Cuáles son los aportes investigativos que destacarías en cuanto al manejo de soja para alto rendimiento?

 

—En lo que tiene que ver con prácticas de manejo que aumentan la biomasa, las tecnologías de nutrición, espaciamiento, y ajustes en la densidad de siembra son algunas de las herramientas que tenemos a nivel productivo para lograr una mejora. También es importante considerar la calidad de proteína, que creo que es algo que viene fuerte y tenemos que prepararnos. Hoy los consumidores nos demandan mejorar ese punto de calidad. Lo que tenemos que ver es cómo nos van a pagar como incentivo por tener esa mejora en calidad. La calidad está muy relacionada a la nutrición y la fijación de nitrógeno. Entonces hay que mejorar ese punto de fijación, analizar qué costo tiene y empezar a activar ensayos y análisis de calidad. Sobre esto último es clave entender la variabilidad que existe a nivel regional y la variabilidad dentro del lote, que es lo que estamos trabajando ahora y que creemos que nos dará un valor agregado gigante. Conocer cuáles prácticas de manejo o que situaciones del lote a nivel topográfico o de zona nos dará un nivel de información detallado para entender la variabilidad que no tenemos hoy en día, y sobre todo en el caso de la variabilidad en proteínas.

 

¿Y esos avances en el conocimiento cómo se trasladan para que el productor pueda conseguir beneficios?

 

A partir de ahí, el productor va a contar con herramientas importantes para generar segregaciones de proteínas a nivel campo, donde va a poder obtener ese beneficio a medida que pueda segregar niveles de baja proteína  con otros de alta. Hay empresas que están muy interesadas en pagar por ese nivel de segregación. La parte productivo-ambiental es un eje importante también por la posibilidad de empezar a entender la variabilidad en proteína nos va a dar también herramientas de manejo de fertilidad no solo para la soja sino para el cultivo siguiente. Comprender ese mecanismo nos va a dar desde lo ambiental una mayor seguridad de mostrar esa información a la sociedad de que el balance de N en soja que nuestros productores están haciendo es detallado.

 

—¿Qué resultados obtuvieron con las experiencias sobre aplicación de Nitrógeno?

 

—Yo hago hincapié con que al nitrógeno en soja lo miramos desde la fijación y no desde la fertilización. Hay muchas investigaciones que están tratando de promover esto último y nosotros estamos mirando desde lo científico para darle herramientas al productor y que pueda tomar decisiones. Que en uno o dos sitios que haya respuesta a nitrógeno en soja no significa que haya respuesta. Por eso es clave que el productor tenga una herramienta que le permita comprender cuál es la probabilidad que hay en eso. Entonces puede llevar a inversión muy alta y tal vez el cultivo no lo necesita y termina siendo un gasto de tiempo de dinero. El foco, en lo que es soja,en los próximos años lo tenemos que poner en mejorar la fijación, en cómo hacer para que el cultivo tenga suficientes recursos para mantener la nodulación por mas tiempo y que se extienda esa oferta de nitrógeno. No hay muchos trabajos en fijación. Y es algo que no solo impacta en la productividad del cultivo sino también en la calidad. Porque al tener más nitrógeno va a mejorar lo que es mantener proteínas en rendimientos muy altos.

 

—Sobre qué mecanismos se puede trabajar para que haya mayor retención de nitrógeno en la soja?

 

—Sobre la parte de entender mejor la dinámica carbono-nitrógeno. Podemos decir que para mantener la nodulación (que la planta pueda mantener ese carbono que proviene de la fijación) la planta necesita fotosintetizar más, producir más carbono. La pregunta es cómo podemos aumentar esa eficiencia para que exista más carbono, para que la planta no necesite competir entre mandar más carbono a la semilla o al nódulo, que es cuando empiezan a ocurrir los desbalances y baja la cantidad que le manda el nódulo. Eso hace que frene la oferta de nitrógeno, y en ese momento en que la planta decidió invertir en las semillas también decidió que era el fin del cultivo, porque empieza el proceso de senescencia muy rápidamente. Entonces cualquier cosa que podamos hacer para extender ese proceso y mejorar el suministro de carbono para el nódulo es uno de los principales focos para mejorar el rendimiento y la calidad.

 

—Trabajaste en la caracterización histórica de soja contrastando la actual con la de los años 80 ¿Se descuidó la mejora en su calidad en comparación con otros cultivos?

 

—Sí, y sobre todo comparado con el maíz, que hoy en día nadie mira la calidad y solo se centran en el mejoramiento genético basado en el rendimiento. Con la soja pasó lo mismo. Es una deuda mejorar la calidad. Tal vez tenga que ver con que no encontramos el incentivo de la industria que lo pague. Cuando los productores tengan ese incentivo, un mecanismo donde puedan recuperar lo invertido por esa mejora en calidad, las cosas van a cambiar mas rápidamente y consigamos una mejora en la calidad.

Fuente: Prensa Mercosoja

 

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