Enfermedades en trigo y cebada: cómo acertar el momento justo de aplicación según Marcelo Carmona

Hojas y espigas de trigo afectadas por roya, con pústulas anaranjadas visibles sobre el cultivo.
Durante una edición de Academia Agro dedicada al manejo sanitario de trigo y cebada, el fitopatólogo Marcelo Carmona remarcó que acertar el momento de aplicación de fungicidas es tan determinante como la elección del producto, ya que “no es lo mismo llegar tarde que llegar temprano que llegar a tiempo” frente a las enfermedades foliares que pueden comprometer el rendimiento de los cereales de invierno. En ese marco, el consultor técnico de xarvio®, Nicolás Martínez Cuesta, presentó Spray Timer, una herramienta digital de xarvio FIELD MANAGER que combina información agronómica, meteorológica y de cada lote para estimar el riesgo de infección y apoyar la decisión de cuándo intervenir, sin reemplazar el monitoreo ni el criterio del asesor.

El punto de partida del planteo de Carmona es que el manejo de enfermedades foliares no se resuelve únicamente definiendo qué fungicida usar: el resultado depende del cultivo y la variedad, del patógeno presente, del ambiente, de la dosis y, sobre todo, del momento exacto de la intervención. Por eso, su primera recomendación es intensificar el monitoreo, aunque aclaró que no todos los lotes tienen el mismo nivel de riesgo. El antecesor, la historia del lote, la presencia de inóculo, la susceptibilidad de la variedad y las condiciones ambientales permiten establecer prioridades, en lo que el especialista definió como “monitoreo inteligente”: ordenar los lotes según su riesgo para decidir cuáles recorrer primero y con mayor frecuencia.

El diagnóstico, remarcó, también debe mirar distintos estratos del cultivo y no solo las hojas superiores, que son las más determinantes para el rendimiento. Según explicó, las hojas inferiores pueden funcionar como fuente de infecciones secundarias y favorecer el avance de la enfermedad dentro del lote, por lo que esperar a ver síntomas en las hojas de arriba puede implicar haber perdido parte de la ventana de intervención. “Esa espera que se quiere hacer para ver las hojas superiores es una amenaza a llegar tarde, eso es un peligro”, advirtió.

Las estrategias, además, no son iguales entre cultivos. En trigo, Carmona puso el foco en mancha amarilla, las royas —con diferencias de comportamiento entre roya amarilla y roya naranja frente a distintos grupos de fungicidas— y la necesidad de vigilar la fusariosis de la espiga en ambientes predisponentes. Para algunas enfermedades, dijo, la incidencia y los umbrales orientan bien la decisión; para otras, como fusariosis, ramularia y en ciertos casos roya amarilla, pesan más los modelos de predicción y las condiciones ambientales. En cebada, el complejo sanitario puede incluir mancha en red, escaldadura, roya de la hoja y ramulariosis, con decisiones que, según remarcó, pueden adelantarse respecto del trigo por las diferencias en la formación del rendimiento del cultivo.


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A esto se suma otra variable clave: el período de protección de un fungicida no es fijo ni ilimitado. Carmona explicó que ese lapso varía según la dosis, el principio activo, la formulación, la presión de inóculo, el tipo de epidemia y el crecimiento de la planta, y que en los productos penetrantes la concentración capaz de inhibir al patógeno disminuye con el paso del tiempo. “A partir de que una persona aplica un fungicida, corren los días de gracia de período de protección”, resumió. La consecuencia práctica es doble: aplicar demasiado tarde puede encontrar la epidemia ya instalada, pero aplicar demasiado temprano también consume días de protección antes de que exista un riesgo real que lo justifique.

Para responder a esa tensión entre adelantarse y reaccionar tarde, Martínez Cuesta presentó Spray Timer como una tercera vía, distinta tanto de la aplicación preventiva por calendario o fenología como de la estrategia reactiva que espera la aparición visual de síntomas. “Spray Timer propone una lógica proactiva basada en la cuantificación del riesgo de infección. No reemplaza el monitoreo ni el criterio profesional, sino que suma información para orientar cuándo intensificar la observación y apoyar la decisión fitosanitaria”, explicó.

La herramienta parte del clásico triángulo de la enfermedad —cultivo susceptible, patógeno y ambiente conducente— y cruza datos del lote (ubicación, variedad, fecha de siembra, antecesor, sistema de labranza, tratamiento de semillas) con variables meteorológicas como temperatura, precipitaciones, humedad relativa, radiación, viento y horas de mojado, además de un modelo de desarrollo fenológico que ubica el riesgo dentro del ciclo del cultivo. Todo eso se traduce en indicadores de riesgo diario de infección y un semáforo de riesgo acumulado, que permite a un asesor que maneja muchos lotes priorizar dónde intensificar el monitoreo en lugar de recorrerlos todos con la misma frecuencia. Para trigo, la plataforma cuenta con modelos para mancha amarilla, roya amarilla, roya de la hoja, fusariosis y septoriosis; para cebada, incluye mancha en red, escaldadura, roya de la hoja y ramulariosis, con pronósticos de enfermedades a cinco días y meteorológicos a nueve días.

Para Carmona, la tecnología no reemplaza los principios agronómicos del manejo sanitario, sino que ayuda a llevarlos a la práctica: la susceptibilidad varietal, el antecedente del lote, el diagnóstico correcto, los umbrales disponibles y el monitoreo continuo siguen siendo la base de cualquier decisión. El aporte de herramientas como Spray Timer, remarcan desde xarvio®, está en sumar una señal adicional de riesgo que ayude a pasar de decisiones basadas únicamente en el calendario o en síntomas ya visibles, a decisiones fitosanitarias mejor informadas y orientadas por el riesgo real de cada lote.

Fuente: XARVIO

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