Estado de la vegetación en la estación de crecimiento primavera-verano 20/21 en el área de la EEA Cuenca del Salado

Se evidenció una primavera que presentó en sus inicios baja temperatura y bajas precipitaciones, mostrando una menor producción de forraje en casi todos los recursos forrajeros (tanto naturales como implantado)

Las lluvias de octubre permitieron recuperar la vegetación, lo cual se vio reflejado en los valores de IVN de noviembre, donde la totalidad de la Cuenca presentaba valores levemente superiores al promedio.

Durante el mes de diciembre se produjo una situación de sequía que se puso en evidencia con valores de IVN inferiores al promedio histórico en la mayor proporción de la Cuenca del Salado.

La sequía de diciembre, indujo en el campo natural la floración temprana de las gramíneas invernales como incluso la de algunas estivales como Botriochloa spp., afectándose notoriamente la calidad del forraje.

La baja disponibilidad de forraje verde, las altas temperaturas y vientos, ha promovido el aumento de suelo desnudo en algunos potreros bajo pastoreo continuo, afectándose aún más el balance hídrico.

La disponibilidad forrajera de noviembre, permitió en algunos casos confeccionar reservas (rollos de pasturas, avenas, pastizales excedentes,), en especial en la zona norte.

Como siempre indicamos la situación del campo natural está condicionada por el manejo que se aplica. Campos bajo pastoreo continuo tendrán menor capacidad de respuesta que aquellos que realizan pastoreos controlados con descansos.

El cambio en el contenido hídrico del suelo por las lluvias de enero, permite pensar en una recuperación de los bajos dulces y de las especies de verano del pastizal natural, dependiendo de la carga y el sistema de pastoreo aplicado.

Un aspecto preocupante es que las festucas naturalizadas (con endófito) han avanzado sobre el campo natural, están muy altas y con gran cantidad de producción de semilla (fuente de propágulo) pero casi sin forraje verde, llevando a una muy baja calidad del forraje disponible.

El impacto de la sequía como así también de las precipitaciones de enero sobre los cultivos de verano, son diferenciales según las fechas de siembra de las distintas zonas.

Se observan maíces que fueron afectados mostrando un menor porte, ya florecidos para cuando ocurrieron las lluvias de enero, mientras que los más tardíos podrán aprovechar el aumento del contenido hídrico del perfil de suelo.

El cambio de fines de octubre, permitió la recuperación de las madres mejorando la condición corporal, la cual resulta adecuada en muchos casos, pero depende de la carga y el sistema de pastoreo.

Las pariciones se produjeron sin inconvenientes, dado que no hubo eventos extremos como grandes inundaciones ni grandes tormentas.

La condición corporal de los rodeos, en términos generales es adecuada, pero diferencia entre los que dieron servicio en octubre de aquellos que lo iniciaron en diciembre.

Las precipitaciones de octubre, permitieron atenuar la pérdida de la condición corporal de los rodeos.

Los rodeos que tenían terneros de más de 45 días, y con baja condición corporal, llegarán a preñarse como cuerpo al aumentar la producción de forraje después de las precipitaciones.

Las colas de parición (mediados de octubre en adelante), podría verse más afectada en su preñez si no se manifiesta el aumento en la producción de forraje.

De continuar lluvias más o menos regulares en enero-febrero tendrá impacto en los destetes.

Las precipitaciones de enero han tenido impacto en el confort de los animales, a los cuales en algunas situaciones se los puede observar echado y rumiando tranquilos, a diferencia de diciembre donde buscaban darse sombra entre ellos.

Se ve bastante rollo de cola de trigo o avena que si su destino no es un feedlot o una dieta acompañada de energía y proteína su uso compromete seriamente las CC de las madres y a través de estas los futuros terneros gestándose y las ganancias de peso en las recrías.

La recuperación de la humedad en el suelo, plantea diferencias con otros años, donde enero suele ser un mes de escasas precipitaciones, pero hay que esperar que eso se transforme en biomasa acumulada.

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Recomendaciones:

Como siempre lo hacemos, la primera recomendación se relaciona con la adecuada caracterización del estado y disponibilidad de los recursos forrajeros actuales como la planificación de la cadena forrajera, incluyendo la confección de reservas (adecuación de la carga a la receptividad, venta de animales), la reducción de los requerimientos del rodeo (posible destete precoz), aumento de oferta forrajera (entrega de rollos, grano, balanceado, verdeos de verano)

Se hace primordial el manejo racional del pastoreo, buscando los pulsos cortos de pastoreo y descansos planificados, para dar reposos correctos a los diferentes recursos forrajeros y favorecer la tasa de crecimiento, la recuperación de las plantas pastoreadas, acumulación de forraje y mejorar todos los ciclos vitales de los suelos (ciclo del agua, ciclo de los nutrientes, flujo de energía)

Considerando la buena floración de las especies invernales, es importante asegurarse que se les ha dado descanso a esos potreros, dando tiempo a que caiga la semilla.

Se ha observado una importante presencia de malezas, debiendo poner especial atención en la aparición del abrojo (Xanthium spinosum L.) el cual es tóxico, provocando daño hepático agudo. 

En los establecimientos dedicados a la cría la prioridad debe estar puesta en recuperar el estado corporal de la vaca de cría que se encuentra en servicio y con ternero al pie, asegurándole la mayor disponibilidad de forraje posible. Esto estará condicionado por la carga actual, del manejo del pastoreo y de la calidad del forraje disponible.

En los establecimientos de ciclo completo, o de invernada, se debe considerar además el mantener las ganancias de peso de la recría y la terminación, siempre acompañado de la adecuada caracterización de los recursos forrajeros y financieros de la empresa.

Estar muy atentos al desarrollo del servicio, en especial aquellos que lo iniciaron en noviembre, y donde pudiese no haberse manifestado el incremento en la tasa de crecimiento de del forraje con las lluvias de la segunda semana de enero.

Estar muy atentos a la presentación de casos de festucosis, estrés térmico y presencia de gramíneas infectadas con Claviceps purpurea.

Estar atento, a la evolución de los terneros, que dependiendo de la calidad forrajera (que afecta la producción de leche de la madre), pueden darse casos donde el destete temprano sea la herramienta válida para asegurar la preñez de la cola de parición.

En verdeos de verano, que hayan sufrido estrés térmico y estén siendo usados en pastoreo directo estar muy atentos al riesgo de intoxicación por nitratos.

No descuidar los controles de parasitarios de las recrías, dado que la amplitud térmica diaria que se está observando favorecen la eclosión de los huevos y en consecuencia las larvas infestantes aumentan.

Prestar atención a la posibilidad de que la ostertagia (que estuvo inhibida en primavera) eclosione ahora y si no hubo tratamiento preventivo se puedan desencadenar los síntomas clínicos.

Las pasturas recién implantadas deberán ser cuidadas, postergando su utilización de forma que las lluvias de enero puedan transformarse en plantas bien arraigadas. 

 

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Fuente: INTA

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