Un ensayo del INTA en los valles irrigados de la Norpatagonia comparó novillos terminados con remolacha forrajera en pastoreo directo frente a una dieta a corral basada en maíz. La carne obtenida mantuvo parámetros aceptables de calidad y presentó más del doble de omega-3, además de una mejor relación entre omega-6 y omega-3.
Un trabajo realizado por especialistas del INTA mostró que la remolacha forrajera puede ser una alternativa válida para terminar novillos durante el otoño y el invierno sin resignar calidad de carne y con un perfil nutricional favorable.
La investigación comparó animales terminados con remolacha forrajera en pastoreo directo frente a novillos alimentados en corral con una dieta basada en 80% de maíz entero y 20% de otros componentes.
Los análisis físicos y químicos se realizaron en el Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA Castelar, a partir de muestras obtenidas en sistemas productivos de los valles irrigados de la Norpatagonia.
Más del doble de omega-3
La diferencia más destacada apareció en la composición de los ácidos grasos.
La carne proveniente de animales terminados con remolacha mostró una concentración de omega-3 más de dos veces superior a la registrada en los novillos alimentados con maíz.
También mejoró la relación entre omega-6 y omega-3.
En la dieta con maíz, esa relación fue superior a 5, mientras que con remolacha se ubicó por debajo de 3.
Según las investigadoras, una relación más baja resulta favorable desde el punto de vista nutricional.
Verónica Favere, investigadora de la Agencia de Extensión Rural Valle Medio del INTA Patagonia, explicó que los omega-3 son reconocidos por sus efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular y por su acción antiinflamatoria.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 19 de octubre
El proyecto contra el vandalismo rural obtuvo dictamen favorable y quedó listo para el recinto de Diputados
La siembra directa volvió a retroceder: qué está empujando a labrar más hectáreas
Maíz: Argentina cerró la campaña con un récord de 64 Mt
Suben los costos logísticos: el transporte de cargas aumentó 2,55% en septiembre
Tamberos: advierten que reciben $530 por litro y el costo ronda $700
Chicharrita del maíz: bajan las poblaciones, aunque NOA y NEA siguen por encima de 2025
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Calidad similar a una carne pastoril
En términos generales, las diferencias físicas entre ambas carnes fueron menores y se mantuvieron dentro de parámetros considerados aceptables.
María Gabriela Garcilazo, investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior del Río Negro, señaló que la carne obtenida con remolacha mostró una calidad equiparable a la de sistemas pastoriles.
El producto presentó una tonalidad algo más oscura y una firmeza levemente mayor, aunque sin superar los niveles a partir de los cuales el consumidor comienza a rechazar una carne por dureza.
Más oscura, pero dentro de parámetros aceptables
El color fue uno de los atributos evaluados.
La grasa de cobertura mostró una tonalidad blanquecina similar en ambos tratamientos.
En cambio, la carne de los animales terminados con remolacha se ubicó en una categoría de color “muy roja”, mientras que la proveniente del tratamiento con maíz fue clasificada como “roja”.
Según Garcilazo, ese tono más oscuro no representa un defecto, sino una característica que también puede aparecer en carnes provenientes de sistemas pastoriles.
También mostró menor potencial trombótico
Los análisis del perfil lipídico mostraron además diferencias en otros indicadores.
La carne obtenida con remolacha presentó índices asociados a un menor potencial de formación de coágulos respecto del tratamiento con maíz.
También se observó una tendencia hacia un menor riesgo relativo asociado a procesos de aterosclerosis.
El contenido total de grasa, en cambio, fue similar entre ambas dietas.
La principal diferencia no estuvo en la cantidad, sino en la calidad y composición de esa grasa.
Una alternativa para terminar animales en invierno
El interés productivo de la remolacha forrajera no se limita a la calidad de carne.
El cultivo puede aprovecharse mediante pastoreo directo durante el otoño y el invierno, justamente cuando disminuye la disponibilidad de otros recursos forrajeros.
Favere destacó que esta alternativa ofrece altos rendimientos por hectárea, buena aceptación por parte del ganado y un costo menor que una dieta de terminación a corral basada en maíz.
Esto permite sostener la terminación de animales en un período del año en el que muchos sistemas enfrentan un bache forrajero.
Menos encierre y más valor en origen
La estrategia también evita, en determinados planteos, recurrir al encierre o trasladar animales hacia otras zonas para completar la terminación.
De esta manera, la hacienda puede permanecer en los valles irrigados, completar su ciclo productivo y llegar a faena durante un período de menor oferta.
Gabriela Grigioni, investigadora del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, señaló que el valor del estudio está en haber comprobado estos resultados con animales criados en los propios valles de Río Negro y Neuquén.
Una línea de trabajo que recién comienza
Las investigadoras aclararon que se trata de una primera exploración y que será necesario continuar con nuevas evaluaciones.
Sin embargo, los resultados iniciales muestran que la remolacha forrajera puede ofrecer una combinación interesante: menor costo de terminación, producción durante el invierno y una carne con un perfil de grasas más equilibrado.
El próximo desafío será profundizar los ensayos y determinar hasta qué punto esta estrategia puede consolidarse como una herramienta para diferenciar carne producida en la Norpatagonia.








































