Aapresid: sistema chacras, el valor de generar conocimiento en forma colectiva

“Aprendimos que la sustentabilidad de los sistemas productivos no es algo individual, sino que se aborda en forma colectiva”, dice Rodolfo Gil investigador del INTA Castelar y director académico del sistema Chacras.

Bajo el lema “Sistemas Chacras 10 años de aprender produciendo”, Aapresid celebró en su XXVII Congreso el décimo aniversario de este programa innovador. Rodolfo Gil es investigador del INTA Castelar y director académico del Chacras y compartió unas palabras sobre los logros de estas unidades de desarrollo que acerca al productor con la ciencia, la tecnología, entidades del agro y empresas desarrolladoras para encontrar soluciones a problemas puntuales y generar conocimiento en forma colaborativa. “Las dos banderas que nos definen son: aprender produciendo y el protagonismo horizontal entre el productor, la ciencia y la institucionalidad con la empresa. Porque el sistema Chacras se crea para llevar respuestas concretas a las demandas de los productores. Esto significa que los productores plantean un problema y a partir de eso se arma un esquema de trabajo integrado para dar respuesta a esa demanda bajo una metodología y un protocolo de gestión”, explica.

 

—En esta década ¿cómo se consolidó ese trabajo conjunto?

—Hasta ahora llevamos creadas 16 chacras en todo el país. Es necesario aclarar que las chacras no son lugares fijos sino que es el nombre que se la da a las unidades de desarrollo. Los lugares de trabajo son los mismos campos de los productores. Se busca la solución allí mismo, trasladando recursos tecnológicos y humanos al propio campo. Una chacra está formada por un grupo de productores, un técnico que lo capacita, y una mesa de expertos en la problemática planteada. El objetivo es aprender produciendo sobre los escenarios reales y desarrollando en territorio, a partir del planteo de soluciones crecientes.

—¿Cuáles considera que son los aportes más destacados que dejó el sistema chacras en estos años?

—Entre los logros, yo destaco la gran contribución que el programa Chacras le hizo al suelo en estos diez años. Porque el sistema Chacras nació con la problemática del suelo. También destaco el aprendizaje tecnológico, la importancia que tiene secuestrar carbono no solo para producir grano o forraje sino para fabricar materia orgánica que es el principal combustible que necesita un suelo para sostener su capacidad productiva.

—¿Y el agua qué rol juega en ese proceso?

—Justamente, para secuestrar ese carbono necesitamos usar eficientemente el agua. O sea, para conservar el suelo no hay secretos: tenemos que usar el agua para secuestrar carbono para conservar el suelo y sostener nuestra actividad. Ese es un punto, y el otro es la no contaminación, es decir, la preservación del medio ambiente a través del manejo agronómico. Por ejemplo tratando de manejar integralmente las malezas resistentes. Esto se hace con la intensificación, la rotación, la diversificación de especies. Los cultivos de servicios entran aquí con un papel fundamental. Hay un tercer factor que merece destacarse entre los aprendizajes del sistema Chacras, y es el protagonismo horizontal. Esto quiere decir que la sustentabilidad de los sistemas productivos no es algo individual sino que se aborda en forma colectiva. Por lo tanto, no es un problema del productor sino de todos los factores que están involucrados: productor, ciencia, empresa, y la institucionalidad. Aprendimos la importancia de un abordaje integrado y multidisciplinario.

 

Fuente: Aapresid

 

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