Garrapata bovina: qué controles exige SENASA antes de mover hacienda hacia zonas libres

Técnico inspeccionando un bovino para detectar garrapatas antes del movimiento de hacienda, en el marco de los controles sanitarios del SENASA.
El SENASA reforzó, a través del nuevo Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata del Bovino, los controles previos y durante el movimiento de bovinos, bubalinos y equinos para proteger las zonas libres del parásito y reducir el riesgo de diseminar garrapatas resistentes a los productos veterinarios. Si una tropa resulta positiva durante una inspección en tránsito o en destino, deberá regresar al establecimiento de origen en un plazo máximo de 48 horas y el productor tendrá que realizar un bioensayo para determinar la sensibilidad del parásito a los distintos principios activos.

SENASA refuerza los controles sobre el movimiento de hacienda

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó las estrategias destinadas a controlar y erradicar la garrapata del bovino, con especial atención sobre los movimientos de hacienda entre regiones con diferente condición sanitaria.

Las medidas forman parte de la Resolución 655/2026 y apuntan a dos objetivos centrales: evitar que el parásito ingrese en áreas libres y reducir la propagación de resistencia a los garrapaticidas.

Antes de movilizar bovinos, bubalinos o equinos, el productor debe verificar cuáles son las exigencias sanitarias correspondientes al origen y destino de la tropa.

Cuando la normativa lo requiera, deberá solicitar además una inspección pre-despacho en el propio establecimiento.

Qué es el FIDHA y cuándo habilita el traslado

La inspección es realizada por técnicos y veterinarios acreditados ante SENASA y queda registrada mediante el Formulario de Inspección y Despacho de Hacienda (FIDHA).

Si durante el control no se detectan garrapatas vivas, el formulario se declara “aceptado”.

A partir de ese momento, el productor dispone de 48 horas para emitir el Documento de Tránsito electrónico (DT-e) correspondiente al movimiento.

En cambio, si durante la inspección se encuentran ectoparásitos vivos, la tropa queda “rechazada” y no puede abandonar el establecimiento en esas condiciones.

Por qué el control debe hacerse antes de salir del campo

El procedimiento busca evitar que animales parasitados ingresen en regiones con una situación sanitaria más favorable.

El control adquiere particular importancia cuando la hacienda se desplaza hacia las denominadas zonas de Erradicación (E) y de Resguardo Sanitario (RS).

La zona de Erradicación presenta garrapata, aunque con diferentes grados de infestación y estrategias orientadas a disminuir progresivamente su presencia.

La zona de Resguardo Sanitario, en cambio, corresponde a territorios naturalmente libres del parásito.


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Qué deben hacer los establecimientos de zonas libres

En las áreas de Resguardo Sanitario, la estrategia se apoya especialmente en la vigilancia.

Cualquier sospecha o hallazgo de garrapata debe ser notificado dentro de las 48 horas.

También puede solicitarse una inspección oficial cuando ingresan animales procedentes de zonas donde existe presencia del parásito.

El objetivo es detectar rápidamente cualquier introducción y evitar que la garrapata consiga establecerse en un territorio libre.

Vigilancia activa en las zonas de erradicación

Los establecimientos ubicados en zonas de Erradicación también tienen responsabilidades específicas.

En estos casos, deben mantener una vigilancia epidemiológica activa sobre las tropas que ingresan, debido a que animales provenientes de establecimientos con infestaciones o resistencia a garrapaticidas pueden introducir nuevos problemas sanitarios.

El control de los movimientos se convierte así en una herramienta central dentro de la estrategia integral contra el parásito.

Qué pasa si encuentran garrapatas durante el traslado

El Plan contempla también qué ocurre cuando el problema se detecta después de que los animales abandonaron el establecimiento de origen.

Si una tropa resulta positiva durante una inspección en tránsito o en el establecimiento de destino, deberá retornar al predio del que salió.

El plazo máximo establecido para ese regreso es de 48 horas.

La detección activa además una nueva obligación sanitaria para el establecimiento de origen.

El productor deberá realizar un bioensayo

Cuando una tropa resulta positiva, el titular de los animales deberá realizar un bioensayo.

Este análisis funciona como un test de sensibilidad de las garrapatas frente a los diferentes principios activos utilizados en los productos veterinarios garrapaticidas.

El objetivo es conocer si la población presente en el establecimiento continúa siendo sensible a determinados tratamientos o si desarrolló resistencia.

Por qué la resistencia a los garrapaticidas preocupa al SENASA

El uso repetido o inadecuado de determinados principios activos puede seleccionar poblaciones de garrapatas con menor sensibilidad a los tratamientos.

Cuando esto ocurre, los productos comienzan a perder eficacia.

El problema no queda limitado al establecimiento afectado.

El movimiento de animales infestados puede trasladar esas cepas resistentes hacia otros campos o regiones, complicando las estrategias sanitarias disponibles.

Por eso, el nuevo plan no busca solamente impedir la circulación de garrapatas, sino también reducir el riesgo de propagación de la resistencia.

El resultado del bioensayo permite cambiar la estrategia

Una vez realizado el análisis, el establecimiento puede ser clasificado según el grado de resistencia detectado.

La información permite orientar el manejo hacia principios activos que todavía presenten mayor sensibilidad.

De esta manera, el productor puede evitar tratamientos que ya no funcionan adecuadamente y disminuir la presión de selección que acelera la aparición de nuevas resistencias.

El bioensayo se transforma así en una herramienta tanto diagnóstica como de manejo.

Cuatro pilares para el control de la garrapata

El Plan Nacional articula las medidas alrededor de cuatro objetivos principales.

El primero es evitar el ingreso de garrapatas a las zonas libres.

El segundo apunta a impedir la diseminación de poblaciones resistentes a los productos garrapaticidas.

También busca resguardar la inocuidad de los alimentos y promover un control integrado del parásito, combinando vigilancia, diagnóstico, movimientos controlados y tratamientos adecuados.

El control comienza antes de cargar los animales

La actualización del esquema sanitario coloca una parte importante de la responsabilidad en el establecimiento de origen.

Antes de movilizar hacienda, el productor debe conocer las exigencias correspondientes, solicitar la inspección cuando sea necesaria y verificar que la tropa esté libre de garrapatas vivas.

Si el FIDHA resulta aceptado, contará con 48 horas para emitir el DT-e.

Pero si una tropa positiva llega a ser detectada en tránsito o en destino, deberá regresar al establecimiento de origen dentro de las 48 horas y el productor tendrá que realizar el bioensayo correspondiente.

El objetivo final es que la circulación de animales no se convierta en una vía para introducir garrapatas —y especialmente poblaciones resistentes— en regiones que actualmente mantienen una condición sanitaria más favorable.

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