Los feedlots argentinos llegaron al 1° de octubre con 2.097.509 animales encerrados, el nivel más alto para un mes de octubre desde que existe la serie de registros, según un informe del Rosgan, el área de ganadería de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado con datos del SENASA. El dato rompe el patrón habitual del segundo semestre, cuando los corrales suelen vaciarse por la salida de hacienda terminada: en septiembre ingresaron 358.767 animales y egresaron 341.468, lo que dejó el Índice de Reposición de Feedlots (IRF) en 1,05, frente al 0,79 de agosto.
El comportamiento habitual de los feedlots es marcadamente estacional. El pico de ingresos se concentra entre febrero y junio, según el ritmo de salida de la invernada de los campos, y en ese período se produce el llenado de los corrales. A partir de julio, en cambio, sale más hacienda terminada y la oferta de animales livianos empieza a escasear, por lo que los corrales tienden a vaciarse o a reducir su ocupación. El IRF mide justamente esa relación entre ingresos y egresos: por debajo de 1, salen más animales de los que entran; por encima de 1, hay reposición.
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Este año, septiembre mostró un comportamiento distinto. Según los datos del SENASA, los ingresos fueron un 5% superiores a los de agosto, mientras que los egresos fueron un 20% inferiores. El IRF de 1,05 también se ubica por encima del registrado un año atrás (0,83) y del promedio de los últimos cinco años (0,94). El Rosgan advierte además una menor estacionalidad en toda la curva de reposición: este año prácticamente no se observa una brecha definida entre las fases de llenado y de vaciado.
Para entender qué está cambiando, el informe analiza por separado los dos componentes. En los ingresos, el comportamiento fue mucho más estable que lo habitual, sin una concentración fuerte en ningún momento del año. En los egresos, en cambio, se observa una caída pronunciada durante el último mes, en contraste con lo que suele pasar en la segunda mitad del año. De hecho, la cantidad de animales que los feedlots aportaron a la faena se retrajo un 25% respecto de un año atrás, aun con una ocupación récord de los corrales.
Según el análisis, el factor que probablemente esté jugando un papel relevante es la decisión de prolongar el período de engorde para obtener animales más pesados, con mayor nivel de terminación y engrasamiento. El Rosgan se pregunta si este nuevo movimiento de aparente llenado puede modificar temporalmente la oferta esperada hacia fin de año, o si lo que cambia es la propia dinámica de ingreso y permanencia de los animales dentro de los corrales.
Para el Rosgan, más allá de la baja puntual de los egresos, los datos sugieren que algo está cambiando en la dinámica del engorde. La convivencia entre el corral y el potrero configura un sistema productivo de gran flexibilidad, capaz de ajustar los tiempos de terminación y de distribuir de manera más estable la oferta de hacienda a lo largo del año, un factor que podría contribuir a amortiguar los picos y valles tradicionales del mercado.








































