En términos generales, el estado de los cultivos estivales fue calificado mayoritariamente entre excelente y muy bueno. Se observaron síntomas aislados de estrés hídrico y térmico, algunas fitotoxicidades y daños localizados por granizo, sin impacto significativo sobre el potencial productivo. La presión de plagas fue baja y estuvo bien contenida mediante manejos oportunos. La mayoría de los cultivos transita estadios vegetativos iniciales, por lo que será necesario esperar mayor desarrollo para evaluar eventuales efectos de nuevos eventos climáticos. El girasol, con un ciclo más avanzado, ya presenta más del 60 % del área en floración.
Semilla de soja: un dato clave
Un punto sobresaliente del relevamiento fue la calidad de la semilla de soja. Los análisis del Laboratorio de Semillas de la Bolsa de Cereales de Córdoba indicaron que el 92 % de las muestras superó el umbral de calidad aceptable fijado por el INASE, con poder germinativo igual o superior al 80 %. El registro implica una mejora de 20 puntos porcentuales frente a la campaña anterior y ubica a la semilla utilizada en Córdoba entre las de mejor desempeño de los últimos ciclos.
Clima y perspectivas
Las lluvias de noviembre se distribuyeron de manera heterogénea: en algunos departamentos superaron los promedios históricos y en otros quedaron por debajo. Aun así, fueron suficientes para reactivar la siembra y asegurar un arranque adecuado de los cultivos.
Hacia adelante, el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional anticipa lluvias inferiores a lo normal y temperaturas por encima del promedio para diciembre, enero y febrero. Este escenario será determinante para la evolución de los cultivos estivales, especialmente en las zonas donde las precipitaciones recientes no alcanzaron a recomponer plenamente las reservas hídricas.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba





































