Creció el consumo de pollo y se acerca al de carne de vaca

Durante el 2019 en la Argentina, el consumo interno de pollo se ubicó alrededor de los 46,6 kilos de pollo por habitante, superando en 2 kilos la marca del 2018, mientras que la carne vacuna se ubicó en 51 kilos por persona marcando una baja.

La caída en el poder adquisitivo de los argentinos durante los últimos años se vio reflejada en una importante baja del consumo de carne vacuna, pero como contraparte, se observó un crecimiento en el consumo de las carnes sustitutas como el cerdo y el pollo.

En este sentido, desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) informaron recientemente que, en comparación con 2018, la producción avícola medida en kilos registró un aumento del 9%. Dicho aumento se logró a partir de un crecimiento del 6,5% en la cantidad de aves faenadas en comparación con el año 2018 y, a su vez, una mejora en el tamaño de los animales y de las presas.

De cara al futuro, las perspectivas siguen siendo buenas para el sector: “Se calcula que el volumen crecerá 3,5% durante 2020”, estimó la entidad en un comunicado.

Consumo de pollo por habitante

Mientras tanto, el consumo interno de pollo se ubicó en 46,6 kilos por habitante al año, superando de esta manera en 2 kilos la marca de 2018 y, según los pronósticos, se estima que la cifra superará los 47 kilos por habitante en 2020. De esta manera, el pollo se acerca a la carne bovina en la preferencia de los argentinos, ya que el consumo de ese tipo de carne está en baja y en 2019 fue de 51 kilos por persona.

“Atribuyo el crecimiento en el consumo a la antigüedad que empieza a tener la industria avícola. Está hace ya 60 años en el país y hace 30 años ya que nos aproximamos a los 18-20 kilos de consumo por persona por año, y ya hay nuevas generaciones que se acostumbran a consumirlo, se transformó en un consumo de hábito. Es una carne muy versátil, se come en todas las temperaturas, en verano va frío, tibio”, explicó el presidente de CEPA Roberto Domenech en diálogo con Infobae.

Y agregó: “Además, el gran salto tiene que ver con toda la tecnología productiva que ha hecho del pollo la carne más barata que hay. Hoy se encuentra el pollo entero en 100 pesos el kilo, por lo que hay una franja de la población que se vuelca a esta carne”.

Exportaciones

Por otra parte, para brindar mayor solidez a las empresas productoras, las exportaciones de carne de pollo en 2019 también mostraron un gran crecimiento sobre 2018. La cifra llegó a 271.500 toneladas, que representa un valor de 435 millones de dólares y un incremento del 31 por ciento con relación al año anterior.

“En los últimos cinco meses se alcanzó la marca de 26.000 toneladas por mes, lo que significa que, de continuar con este ritmo, el piso anual proyectado para 2020 es de 300.000 toneladas”, señalaron desde CEPA. Los países con mayor demanda a lo largo del 2019 fueron China, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Sudáfrica, Chile, Rusia y Cuba.

El escenario global es favorable, pero eso no exime de problemas a la actividad, ya que como muchas otras cuenta con la mayoría de sus costos en dólares y está sujeta a vaivenes del mercado y la política. Concretamente, en las últimas semanas un contratiempo que encontraron los polleros fue la escasez de maíz en el mercado interno. Se trata del principal insumo para la alimentación de las aves, y a pesar de ofrecer un precio elevado el cereal apareció, según palabras de Domenech, “con cuentagotas”.

“Que crezcan las exportaciones de maíz es una buena noticia porque eso va a generar que se siga sembrando y que haya más maíz en las próximas campañas, pero lamentablemente da la sensación de que vamos a llegar muy justos para llegar a la nueva cosecha, a fin de febrero. Estamos trabajando con cuatro días de stock, lo cual es muy poco para esta actividad en la que solemos trabajar con stock de maíz para cubrir diez días de consumo”, detalló Domenech.

 

 

Fuente: INFOBAE

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