Las precipitaciones del 13 al 16 de marzo dejaron registros muy variables en Córdoba: beneficiaron cultivos clave, aunque generan complicaciones en la trilla.
Entre el 13 y el 16 de marzo, distintas zonas de Córdoba registraron lluvias con marcada variabilidad en los acumulados. Mientras algunas áreas recibieron aportes moderados, el sudoeste provincial concentró los mayores registros, con episodios de anegamientos en lotes y caminos rurales.
Este comportamiento heterogéneo vuelve a poner en evidencia la disparidad climática que atraviesa la campaña, con impactos diferenciados según la región.
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Impacto positivo en cultivos clave
Desde el punto de vista productivo, las precipitaciones llegan en un momento oportuno para la soja tardía y el maní, ambos en etapas críticas de definición de rendimiento.
La recarga hídrica permite sostener el potencial de estos cultivos, especialmente en zonas donde el estrés por falta de agua comenzaba a sentirse con mayor intensidad.
Complicaciones para la cosecha
Sin embargo, el escenario no es completamente favorable. El exceso de humedad en algunos sectores podría generar demoras en la cosecha de girasol y en el inicio de la trilla de maíz temprano.
Además, los anegamientos puntuales dificultan el ingreso de maquinaria a los lotes y complican la logística en caminos rurales, lo que podría extender los tiempos operativos.
Un equilibrio climático clave para la campaña
De cara a las próximas semanas, el desafío será sostener un equilibrio en las condiciones climáticas: mantener la humedad necesaria para los cultivos en desarrollo, pero sin excesos que afecten la cosecha y la calidad del grano.
El comportamiento del clima seguirá siendo determinante para consolidar los rendimientos en una campaña que todavía mantiene altas expectativas en la región.
Fuente: Bolsa Cereales de Córdoba









































