La producción francesa de maíz para grano se encamina a caer hasta 7 millones de toneladas en 2026, frente a los 13,7 millones obtenidos el año pasado, según advirtió la asociación de productores AGPM. De concretarse, sería la cosecha más baja desde 1976, después de una campaña marcada por temperaturas récord, sequía, menor superficie sembrada y fuertes daños sobre los cultivos.
Francia se encamina a su peor cosecha de maíz en 50 años
La producción de maíz francesa atraviesa una de las campañas más difíciles de las últimas décadas.
La Asociación General de Productores de Maíz (AGPM) estimó que la cosecha de maíz para grano podría reducirse hasta 7 millones de toneladas durante 2026.
El volumen representa una caída cercana al 49% respecto de los 13,7 millones de toneladas cosechados el año anterior.
Si la previsión se confirma, se trataría de la producción más baja desde 1976.
“Ha ocurrido lo peor”
El presidente de la AGPM, Franck Laborde, describió con dureza la situación que atraviesan los productores.
“Ha ocurrido lo peor”, afirmó.
Según explicó, la combinación de olas de calor extremo y sequía golpeó de manera directa el desarrollo de los cultivos.
Francia atravesó uno de los períodos de calor y falta de lluvias más severos de su historia reciente, con temperaturas récord en gran parte del territorio entre mayo y agosto.
Las condiciones afectaron los cultivos, los pastos y la disponibilidad de agua.
Menos superficie y rendimientos golpeados por el clima
La reducción de la producción responde a dos factores principales: una menor superficie implantada y una fuerte caída del rendimiento provocada por el clima.
Los mayores daños se registraron en los cultivos de secano, que habitualmente representan alrededor de un tercio de la producción francesa de maíz para grano.
Según explicó Aude Cerrera, del instituto agrícola Arvalis, parte importante de esos cultivos terminó siendo destinada a alimentación animal debido a los daños.
El impacto climático modificó así no solo el volumen producido, sino también el destino de una proporción de la cosecha.
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El almacenamiento de agua entra en el centro de la discusión
Laborde vinculó también las pérdidas con las restricciones existentes en Francia para almacenar agua destinada al uso agrícola.
Según el dirigente, los productores no pudieron aprovechar completamente el agua acumulada durante un invierno excepcionalmente lluvioso para enfrentar posteriormente la sequía.
El debate sobre la infraestructura hídrica ganó protagonismo a medida que avanzó la crisis.
Ante la situación, el gobierno francés anunció un paquete de ayuda de 1.300 millones de euros y asumió el compromiso de ampliar la capacidad de almacenamiento de agua para la agricultura.
“Sin liquidez inmediata, no habrá próxima temporada”
Desde la AGPM advirtieron, sin embargo, que las medidas deberían complementarse con asistencia financiera inmediata.
“Sin liquidez inmediata, no habrá próxima temporada”, afirmó Laborde.
Según el dirigente, la fuerte pérdida productiva puede condicionar las decisiones de siembra de numerosos agricultores para el próximo ciclo.
El impacto tampoco se limitaría exclusivamente a los establecimientos.
La asociación estima que la caída de la producción podría representar 2.500 millones de euros menos en ventas para el sector.
La pérdida también afectaría a localidades rurales donde la agricultura constituye una de las principales fuentes de actividad económica.
Francia necesitaría importar más maíz
La magnitud del derrumbe productivo cambiaría también el balance comercial francés.
Con una cosecha de apenas 7 millones de toneladas, Francia deberá recurrir a importaciones significativas de maíz durante esta temporada, según el análisis presentado.
Entre los principales posibles proveedores aparecen Brasil y Ucrania.
El escenario supone un cambio importante para uno de los principales productores agrícolas de Europa.
Europa también necesitaría más maíz
La situación francesa forma parte de un problema climático más amplio dentro de Europa.
El grupo europeo de fabricantes de alimentos balanceados FEFAC estimó que la sequía podría llevar a la Unión Europea a importar 7 millones de toneladas adicionales de maíz durante la campaña 2026/27.
La mayor necesidad de compras externas aparece así como una de las consecuencias directas de la menor producción provocada por las condiciones climáticas.
Del récord de calor a una cosecha mínima en cinco décadas
La campaña 2026 deja una fuerte señal para el maíz francés.
De las 13,7 millones de toneladas cosechadas el año pasado, la producción podría reducirse ahora a apenas 7 millones, con un recorte cercano a la mitad.
El calor extremo, la sequía, la menor superficie sembrada y las dificultades para disponer de agua conformaron una combinación que llevaría al país a su peor cosecha de maíz desde 1976.
Y el impacto no terminaría en el campo: menores ingresos para los productores, necesidad de asistencia financiera y mayores importaciones aparecen como las principales consecuencias de una campaña que modificará el balance del cereal en Francia y también puede aumentar las necesidades de abastecimiento de Europa.








































