Cierre de la campaña algodonera en el norte de Santa Fe – Balances y recomendaciones

La campaña algodonera tanto en la provincia de Santa Fe como en el país entró en la recta final, por eso aprovechamos para brindar datos y recomendaciones que aporten a la que la misma finalice de manera correcta.

Superficie sembrada

El algodón es un cultivo regional y de gran importancia en la economía santafesina siendo esta la tercera provincia con mayor superficie sembrada en el país, después de Santiago del Estero y Chaco. En la campaña 2019/20, según datos nacionales oficiales (MAGyP) la superficie de algodón sembrada en el país fue de aproximadamente 460.000 ha (Figura 1). La provincia de Santa Fe participó con 73.650 ha repartidas entre los departamentos General Obligado, Vera y 9 de Julio del norte de la provincia. Es importante destacar, tal como se observa en la Figura 1, que en las últimas cuatro campañas se registra un incremento promedio de 73.500 hectáreas por campaña a nivel nacional. Algunos de los motivos de este crecimiento son los buenos resultados obtenidos por los productores en términos de rendimiento en campañas anteriores, la disminución de la rentabilidad en cultivos competidores y la implementación de prácticas de manejo para el control del picudo del algodonero. Este último se debe a la continua capacitación y concientización por parte de los productores y técnicos, la utilización de trampas de feromonas y la destrucción de rastrojos en los momentos indicados para evitar la propagación del insecto durante el invierno y lograr así, el vacío sanitario necesario propuesto por los organismos oficiales, como SENASA.

Con respecto a la superficie sembrada en la provincia de Santa Fe, en la última campaña, se registró 62.500 (85 %), 8050 (11 %) y 3100 (4 %) has en los departamentos 9 de Julio, General Obligado y Vera, respectivamente (Figura 2). Cabe destacar que en la provincia no hubo crecimiento en la superficie sembrada principalmente debido a las grandes precipitaciones e inundaciones registradas en la región occidental durante la campaña 2018/19.

Condiciones ambientales durante la campaña en INTA Reconquista

El análisis de las condiciones meteorológicas que se registraron en la última campaña se realiza con los datos de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Reconquista ya que cuenta con datos completos tomados diariamente y con 50 años de antigüedad. Los registros de temperatura se pueden observar en la Figura 3. Se registraron temperaturas medias próximas a las medias históricas en todos los meses analizados, exceptuando el mes de noviembre, en el que se registraron temperaturas tanto mínimas, medias como máximas superiores a las históricas.

Aunque en esta campaña se presentaron medias similares a los promedios históricos y con la posibilidad que nos brindan los datos, es importante realizar un análisis comparando las temperaturas medias en las diferentes décadas para el análisis de los principales efectos del calentamiento global. El aumento de la temperatura media es una constante que también se registra campaña tras campaña en el norte de Santa Fe, es por este motivo, que se presenta en la Tabla 1 los promedios de temperaturas medias por decenio (periodo de 10 años). En la misma se observa que los aumentos de la temperatura media por década son realmente importantes en la mayoría de los meses que comprenden al cultivo de algodón. El mes con mayor aumento es el de abril en el que se registró un aumento promedio de 0,34 º C por década (en las últimas 5 décadas), que generó un aumento de 1,6 º C de temperatura media en el transcurso de 50 años.

Además de la temperatura, otra variable que tiene un gran impacto sobre las producciones agrícolas es la precipitación. En la Figura 4 se puede explorar la distribución de las precipitaciones durante la última campaña algodonera, comparada con el registro histórico de INTA Reconquista (1960-2020). Al analizar el registro de precipitaciones durante la campaña, se observa que, en la mayoría de los meses, las mismas estuvieron por encima del promedio histórico mensual, con excepción de los meses de setiembre y enero.

Como resumen de la campaña, en la Figura 5 se presentan las temperaturas máximas y mínimas, la marcha de la radiación global y precipitaciones diarias desde el 1 de octubre hasta el 29 de febrero de 2020. Se puede observar que, en términos ambientales, la campaña presento buenas a muy buenas condiciones, debido a que las temperaturas estuvieron en el orden de los promedios históricos y las precipitaciones se registraron de una manera periódica y con buenos milimetrajes.

Situación actual del cultivo y recomendaciones técnicas para el final de la campaña

En marzo – teniendo en cuenta si han sido cultivos de fechas de siembra temprana o tardía – nos encontramos en ciclos de entre 100 a 140 días del cultivo después de la emergencia. Esta etapa fenológica se denomina, etapa de madurez fisiológica, última etapa del cultivo antes de la cosecha. En primer lugar, cabe aclarar que en varios lotes sembrados tempranamente (1° quincena de octubre) en el este de la provincia de Santa Fe se realizó o se está realizando la cosecha del cultivo. En estos lotes los rendimientos fueron muy buenos con promedios desde 2.000 a 3.000 kg.ha-1 . En cuanto a la calidad tecnológica de fibra, se puede destacar que, en varios lotes, se registraron altos valores de micronaire (superiores a 5). Los mismos están asociados a las altas temperaturas durante el período de llenado de cápsulas y el bajo número de cápsulas por planta. Las condiciones mencionadas aumentan tanto la madurez de la fibra como la disponibilidad de asimilados por cápsula que provoca un aumento del micronaire. En cambio, en lotes donde el cultivo se encuentra en la etapa de aumento de tamaño de capsulas es recomendable la realización de monitoreos y/o mapeos continuos de las plantas, para la determinación del momento propicio de aplicación de reguladores de crecimiento, defoliantes y/o desecantes.

En esta etapa, los reguladores de crecimiento son necesarios fundamentalmente para evitar una reactivación del crecimiento vegetativo después del fin de la floración efectiva y la generación de rebrotes o nuevas estructuras reproductivas. Tanto los rebrotes como los nuevos pimpollos traen consecuencias negativas debido a que se aumenta la humedad al momento de la cosecha, se generan nuevas hojas para defoliar y alimento para el picudo del algodonero que puede seguir reproduciéndose y generando nuevos individuos que tendremos que combatir en la próxima campaña. Por otro lado, para preparar el cultivo para una correcta cosecha mecánica es necesaria la aplicación de defoliantes y/o desecantes. Los primeros aceleren la maduración de las últimas cápsulas e inducen la caída de las hojas, en cambio, los segundos provocan el secado de las hojas. Existen varios productos que varían en su composición química, no obstante, la efectividad de los mismos está también relacionada al manejo agronómico que ha tenido el cultivo durante todo el ciclo, la calidad de aplicación y las condiciones ambientales presentes al momento de la aplicación y en los días posteriores a la misma.

Con respecto al defoliante más utilizado (diuron + thiadizuron), para determinar el momento correcto de aplicación se debe realizar un monitoreo a campo y observar que entre el 60 al 70 % de las cápsulas se encuentren abiertas en las plantas. Para la aplicación se debe tener en cuenta las condiciones del ambiente; los productos deben aplicarse con buenas condiciones de humedad del suelo, días despejados y sin vientos. Además de la correcta defoliación se debe evitar la presencia de malezas que aportarán materiales extraños a la fibra. Es de suma importancia mantener controlado la generación de nuevos rebrotes en el cultivo, debido a que el defoliante solo actúa sobre hojas de más de 40 días de edad y no sobre los ya mencionados rebrotes. La importancia de las condiciones ambientales y de la edad de la hoja se fundamental debido al mecanismo de acción de este producto, que provoca un cambio en el balance auxínico de las hojas.

Otras alternativas que disponemos en el mercado son maduradores de cápsulas o aceleradores de maduración que actúan en su gran mayoría a través de la generación de etileno en la planta. Por último, con respecto a los desecantes (existen varias opciones), los mismos actúan como un herbicida realizando el secado de las hojas. Es importante destacar que los mismos son productos que actúan por contacto, por lo tanto, la calidad de aplicación es fundamental para obtener un buen resultado. Es la alternativa más económica que se dispone, no obstante, hay que tener en cuenta una serie de puntos para evitar inconvenientes y disminuciones en la calidad de fibra. El primero de ellos es que estos productos no inhiben la generación de rebrotes en la planta, el segundo es que para la aplicación de los mismos las capsulas deben estar casi en un 100% abiertas, el tercer punto es que en altas dosis pueden producir “pegado” de las hojas a la planta debido a un secado repentino y por último hay que tener en cuenta las condiciones ambientales al momento de la aplicación debido a que podremos tener inconvenientes por deriva en lotes cercanos. Las aplicaciones tanto de defoliantes como desecantes se pueden dividir en dos o más, para producir en la primera de ellas una sensibilización de las hojas y luego en una segunda aplicación, lograr una caída más rápida y efectiva de las hojas.

Al momento de la cosecha, se debe tratar que las plantas no tengan cápsulas verdes sin abrir, hojas secas que aportan materiales que contaminen y luego afectan la calidad comercial de la fibra y/u hojas verdes no caídas por deficiencia en el defoliado o aquellas originadas por rebrotes ocurridos luego del defoliado, ya que pueden manchar a la fibra e incrementar la humedad del algodón almacenado. Si se lleva a cabo un buen monitoreo, seguimiento y manejo en esta última etapa del cultivo se logrará un lote limpio – sin rebrotes, sin hojas adheridas y sin malezas- , con plantas de mediano porte y uniformes, con todas sus cápsulas abiertas que permitirá, a los pocos días, lograr una cosecha mecánica limpia.

Perspectivas climáticas

Con respecto a las perspectivas climáticas para lo que resta de la campaña 2019/20 se puede observar en la siguientes Figura y Tabla, que según las estimaciones, las precipitaciones estarán en los términos de la media histórica en la mayoría de las provincias algodoneras (Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco). Cabe destacar que los promedios históricos de precipitaciones en INTA Reconquista para los meses de marzo, abril, mayo y junio son 158,8 – 149,9 – 64,6 – 42,1 – mm respectivamente.

Picudo del algodonero y destrucción de rastrojos

En esta época y tal como sucede en las últimas campañas, el número de picudos presente en el lote es alto. Por este motivo y con el objetivo de disminuir la población del insecto que puede invernar es fundamental no dejar el monitoreo de bochas, renovación de feromonas e insecticidas en trampas y la aplicación de insecticida junto con los reguladores de crecimiento, defoliantes y desecantes. Por último, luego de la cosecha, es fundamental la rápida y efectiva destrucción de los rastrojos de la cosecha para disminuir la disponibilidad de alimento para la plaga.

 

Fuente: INTA por Gonzalo Joel Scarpin, Pablo Nahuel Dileo, Martín Winkler, Marcelo Javier Paytas

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