En un ensayo bajo riego, la siembra anticipada permitió ganar cerca de un mes de ciclo y alcanzar 4.619 kilos de materia seca por hectárea. La Chacra Aapresid Latitud 28° también evalúa cultivos de servicios tropicales y soja de primavera para intensificar las rotaciones del norte argentino.
La Chacra Aapresid Latitud 28° logró casi el doble de biomasa con vicia sembrada mediante dron frente a la implantación terrestre, en un ensayo bajo riego realizado en el noroeste argentino. Según los resultados difundidos por la entidad, la siembra aérea permitió adelantar la implantación cerca de 30 días durante el otoño, aprovechar temperaturas favorables y extender el crecimiento del cultivo de servicio para mejorar la cobertura del suelo.
La experiencia integra el trabajo de siete empresas agropecuarias del NOA, junto con especialistas del INTA, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y universidades. Con el apoyo de Valley y Bauer-Criolani, el proyecto busca ajustar el manejo de trigo, maíz y soja bajo riego y probar alternativas adaptadas a los ambientes desafiantes del norte del país.
Vicia con dron: el tiempo ganado marcó la diferencia
El ensayo comparó la siembra aérea de vicia con la implantación terrestre tradicional. Aunque el tratamiento con dron utilizó más semilla y logró menos plantas por metro cuadrado, dispuso de un período de crecimiento más largo.
Para la siembra aérea se emplearon 40 kilos de semilla por hectárea, mientras que en la terrestre se utilizaron 25 kilos por hectárea. Las densidades alcanzadas fueron de 36 y 58 plantas por metro cuadrado, respectivamente.

La diferencia apareció en la duración del ciclo: 113 días para la vicia sembrada con dron frente a 85 días para la implantada por vía terrestre.
Según explicó Esteban Arroyo, responsable técnico de Desarrollo de la Chacra, la anticipación permitió aprovechar las buenas temperaturas del otoño. Ese tiempo adicional se tradujo en una mayor producción de biomasa.
| Indicador | Siembra con dron | Siembra terrestre |
|---|---|---|
| Semilla utilizada | 40 kg/ha | 25 kg/ha |
| Plantas logradas | 36 plantas/m² | 58 plantas/m² |
| Duración del ciclo | 113 días | 85 días |
| Biomasa producida | 4.619 kg de materia seca/ha | 2.345 kg de materia seca/ha |
La diferencia fue de 2.274 kilos de materia seca por hectárea, equivalente a un incremento aproximado del 97% en el tratamiento sembrado con dron.
El resultado corresponde a un manejo que combinó siembra aérea anticipada, un ciclo más largo y disponibilidad de agua bajo riego. Por lo tanto, la mejora debe interpretarse dentro de esas condiciones y considerando que también se utilizaron distintas cantidades de semilla.
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Mejorar la distribución, el próximo desafío
La experiencia dejó aspectos por resolver antes de avanzar con esta alternativa. Si bien la implantación fue considerada buena, al momento del secado quedaron sectores con menor cobertura.
“Tenemos que intentar bajar la densidad y mejorar la uniformidad de la distribución aérea”, señaló Arroyo.
El equipo busca ajustar la cantidad de semilla y su distribución para conseguir una cobertura más pareja. La investigación también apunta a determinar qué oportunidades de implantación puede aprovechar la siembra aérea cuando la maquinaria terrestre todavía no permite ingresar o realizar la labor.
En los sistemas evaluados, el riego asegura humedad sostenida y acompaña la posibilidad de anticipar la implantación. Esa condición es central para interpretar los resultados del ensayo.
Cultivos tropicales para cubrir el suelo y limitar malezas
Además de la vicia, la Chacra explora especies poco habituales en los planteos locales para ampliar las opciones de cultivos de servicios.
Una de ellas es Lablab purpureus, una leguminosa anual rastrera y de rápido crecimiento. Fue sembrada en consociación con sorgo boliviano, que actuó como soporte para favorecer su desarrollo en altura.
De acuerdo con Arroyo, los primeros resultados mostraron buena implantación, buen desarrollo y una cobertura densa, con capacidad para contribuir al control de malezas y a la reducción de la erosión. Ese comportamiento alienta a continuar las evaluaciones.
Otra especie en estudio es Mucuna pruriens, una leguminosa tropical utilizada como cultivo de servicios en Ecuador, destacada por su crecimiento rápido y su capacidad de fijar nitrógeno atmosférico.

La bibliografía citada por el equipo indica que esa fijación puede alcanzar los 150 kilos de nitrógeno por hectárea. Se trata de una referencia bibliográfica, no de un valor medido e informado para el ensayo de la Chacra.
La mucuna fue sembrada en noviembre de 2025 y produjo abundante cobertura. Aunque las bajas temperaturas invernales secaron el cultivo, sus restos limitaron la presencia de malezas. La intención es destinar posteriormente ese lote a un cultivo estival.
Soja de primavera para explorar una segunda siembra estival
La tercera línea de trabajo evalúa la siembra de soja entre agosto y septiembre, según la zona, aprovechando la radiación disponible y el aporte de agua mediante riego.
Los ensayos contemplan materiales de grupos de madurez IV a VI, diferentes densidades y distintos distanciamientos entre hileras.
El objetivo es analizar si estas fechas permiten expresar altos potenciales de rendimiento y abrir una alternativa de doble cultivo primavera-verano en los sistemas regantes del NOA.

La hipótesis del equipo es que las siembras tempranas podrían superar los 5.000 kilos de soja por hectárea, a partir de una mayor captura de radiación durante los períodos críticos y del uso del riego para afrontar el calor. Ese rendimiento es una posibilidad que se busca comprobar, no un resultado ya obtenido en las experiencias informadas.
Entre los riesgos por monitorear aparece el estrés térmico hacia el final del ciclo, que podría afectar el rendimiento.
Las tres líneas de investigación buscan ampliar las herramientas disponibles para intensificar las rotaciones del norte argentino. El siguiente desafío será precisar en qué ambientes y con qué ajustes de manejo estas alternativas pueden sostener sus resultados.
Fuente: Aapresid.









































