Más de la mitad de las provincias argentinas —14 en total: Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, San Luis, La Pampa, Mendoza y Buenos Aires— están este lunes bajo alerta meteorológica amarilla por tormentas, según el informe diario del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). El fenómeno, que incluyó caídas de granizo de gran tamaño en el centro de Córdoba y en localidades bonaerenses como Carmen de Areco, se da en un contexto de expectativa por la llegada de lluvias asociadas a El Niño, ya declarado, justo cuando el 70% de la zona núcleo atraviesa situaciones de escasez hídrica o sequía, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Según el reporte del SMN, las alertas anticipan tormentas de entre 15 y 50 milímetros, con ráfagas de hasta 60 km/h en algunos sectores y riesgo de granizo, además de zonda en la región de Cuyo, con ráfagas de hasta 70 km/h. De acuerdo con datos publicados por la firma Omixom —que provee estaciones meteorológicas tanto al Gobierno de Córdoba como a la Bolsa de Cereales de esa provincia—, en el centro cordobés se registraron acumulados de entre 10 y 30 milímetros en lo que va de la jornada, mientras que en la capital y en localidades de los valles de Sierras Chicas y Punilla se reportaron episodios de granizo de gran tamaño.
El fenómeno no es nuevo: el domingo anterior ya se habían registrado unos 50 milímetros de lluvia y caída de piedra en Carmen de Areco, norte bonaerense. El reporte diario de la BCR confirmó acumulados similares, de entre 10 y 30 milímetros, que ayudan a atenuar un escenario de sequía que venía encendiendo alertas en la zona núcleo agrícola del país.
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En paralelo a la llegada de las lluvias, distintas provincias avanzan con obras de infraestructura hídrica para anticiparse a los efectos de El Niño. En Santa Fe, el Gobierno provincial ejecuta una intervención integral sobre los canales troncales que apunta a recuperar la capacidad hidráulica de los principales sistemas de drenaje, con la etapa de saneamiento de los canales Ibarlucea, Salvat y del Arroyo San Lorenzo próxima a completarse. El ministro de Obras Públicas provincial, Lisandro Enrico, remarcó que el Gobierno se está preparando con obras hídricas desde 2024 sin pausa, aunque reconoció que contra la naturaleza no se puede garantizar que no habrá consecuencias.
El plan santafesino, ejecutado a través de la empresa Obring S.A., contempla un total de 322 kilómetros de extensión en 14 canales, de los cuales ya se completaron los primeros 50, con impacto en el saneamiento de 660.000 hectáreas. El proyecto incluye además la construcción de 14 nodos telemétricos para el monitoreo en tiempo real de precipitaciones y niveles hidrométricos y freáticos, con el objetivo de fortalecer los sistemas de alerta temprana.
El reclamo por la infraestructura también llegó desde el sector productivo. En el marco de la Exposición Rural de Bella Vista, en Corrientes, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani, remarcó la necesidad de anticiparse a los efectos de El Niño con obras concretas: “Si sabemos que podemos enfrentar períodos de excesos hídricos, no podemos esperar a que llegue el problema para actuar. Necesitamos caminos rurales, rutas, canales y obras hídricas que permitan prevenir daños, sostener la producción y garantizar la conectividad del interior”, planteó el dirigente, quien remarcó que la infraestructura debe entenderse como una política permanente y no solo como respuesta ante emergencias.
Para Castagnani, la lógica de fondo es clara: “la prevención también es producción”, ya que una obra que evita que un camino quede intransitable o una zona productiva aislada termina protegiendo tanto el trabajo de los productores como el de toda la comunidad. Con las tormentas ya en desarrollo en gran parte del centro y norte del país, el interrogante que queda abierto es si esta seguidilla de lluvias marca efectivamente el inicio del impacto de El Niño sobre la campaña 2026/27, o si se trata todavía de episodios aislados dentro de un escenario climático que sigue en evolución.







































