Desarrollo de cultivos bioenergéticos derivados de especies nativas adaptados a zonas áridas y semiáridas

En muchas regiones del interior de la provincia del Chubut, los pobladores utilizan leña como insumo básico para calefaccionar sus casas y cocinar sus alimentos.En las regiones áridas y semiáridas la disponibilidad de leña es baja y no llega a cubrir los requerimientos para la generación de energía térmica. Es por ello que un porcentaje de la leña utilizada proviene de especies nativas que el productor recolecta cerca de la vivienda.

En muchas regiones del interior de la provincia del Chubut, los pobladores utilizan leña como insumo básico para calefaccionar sus casas y cocinar sus alimentos. En las regiones áridas y semiáridas de la provincia la disponibilidad de leña es baja y no llega a cubrir los requerimientos de biomasa para la generación de energía térmica. Es por ello que un porcentaje de la leña utilizada proviene de especies nativas que el productor recolecta cerca de la vivienda. A estas especies se les aplica una presión de selección muy alta lo cual implica la pérdida de individuos y la consecuente reducción de la biodiversidad de la flora nativa de la región. Para evitar dichas pérdidas se recomienda la implantación de bosques energéticos*.

Los bosques energéticos cuentan con más de una ventaja para el productor o poblador rural:

Uno de los desafíos que enfrentamos en la provincia del Chubut es el lograr cultivos bioenergéticos adaptados a las condiciones agroecológicas de las regiones áridas y semiáridas, siendo que las mismas se caracterizan por un bajo nivel de precipitaciones (150-200 mm anuales) y vientos con ráfagas que pueden superar los 80 km/h. Desde el INTA se ha desarrollado un programa de mejoramiento de especies nativas con potencial bioenergético con el fin de obtener, a mediano plazo, cultivos que puedan implantarse en bosques energéticos, en predios de productores que vivan en estas regiones.

El utilizar especies nativas como base para la mejora, se centra en la posibilidad de contar con poblaciones adaptadas a las zonas en las cuales se desea implantar los bosques energéticos. Cabe destacar que las regiones para las cuales se desarrolla el programa son consideradas, en la actualidad, marginales para la agricultura. De esta forma, el cultivo bioenergético que se está desarrollando no competirá con tierras con aptitud agrícola, las cuales se destinan a la producción de alimento, ya sea éste para consumo humano o animal.

Una de las características novedosas del programa se basa en el desarrollo, a mediano plazo, de un cultivo a partir de especies silvestres. El programa se divide en 3 etapas:

El desarrollo del cultivo bioenergético se está llevando adelante a través de la formación de poblaciones de mejora genética sobre las cuales se realiza una selección continua, con el fin de lograr generaciones mejoradas destinadas a formar poblaciones de producción. Este método de mejora permite contar con un cultivo a mediano plazo, acortando los tiempos desde la segunda etapa (domesticación) hasta la tercera (producción de plantas). El proceso de domesticación de especies nativas con potencial bioenergético está orientado a lograr una reducción en la variación observada en dichas poblaciones a través de la selección de individuos que presentan los caracteres deseados (calidad y cantidad de biomasa). A diferencia de como ha sido la domesticación de especies para producción de alimentos, la cual ha insumido mucho más de dos décadas; el mejoramiento de cultivos energéticos se ha centrado en lograr una reducción en el proceso de domesticación a través de la selección de genotipos evaluados en distintos ambientes. Las herramientas que hoy nos brinda la evaluación genética permite acortar el período de domesticación en una o dos décadas.

Es importante que, tras domesticar la especie seleccionada, se hayan retenido las características innatas de las especies nativas locales como son el bajo uso de agua y nutrientes. De esta forma se logra un cultivo bioenergético adaptado a las condiciones agroecológicas de las regiones semiáridas y áridas, con bajo requerimiento de insumos para la producción.

 

Fuente: INTA por Laura Cynthia Palomeque