Las ventajas de consumir un producto sano y natural

La Argentina es uno de los principales países productores y exportadores del mundo por la reconocida calidad de su miel.

Bajo el lema “Sumale Miel a tu Vida”, desde el 14  y hasta el domingo 20 de mayo – declarado por las Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional de la Abeja – se lleva a cabo en nuestro país la tercera edición de la Semana de la Miel.

La iniciativa del Ministerio de Agroindustria de la Nación cuenta con el apoyo de instituciones provinciales y municipales, asociaciones y cooperativas de apicultores, cuyo objetivo es promocionar e incentivar el consumo en el país de este alimento natural y nutritivo.

Con más de 2,5 millones de colmenas, la Argentina es uno de los principales países productores y exportadores mundiales de miel reconocida por su calidad.

“Históricamente nuestras mieles son reconocidas a nivel internacional por su alta calidad por eso de cada 100 tambores que se producen alrededor de 95 se exportan”, explicó Mauricio Rabinovich, a cargo del Programa Nacional de Sanidad Apícola del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Este Programa planifica estrategias sanitarias de lucha contra enfermedades en los apiarios y previene el ingreso de plagas y patologías ausentes en nuestro territorio con el objetivo de sostener la excelente condición sanitaria y de inocuidad que favorece la llegada a los mercados más exigentes.

Las abejas además de elaborar la miel, durante la recolección del polen y el néctar de las flores contribuyen a la polinización de los cultivos comerciales, mejorando los rindes productivos, y de las flores silvestres, favoreciendo la biodiversidad ambiental. Este ciclo virtuoso convierte a la apicultura en una actividad sustentable por excelencia.

“Buscamos concientizar sobre la abeja como insecto polinizador para el desarrollo de la agricultura y la biodiversidad de la flora”, refirió Patricia Borgna de la Coordinación de Establecimiento Lácteos y Apícolas del Senasa que tiene a su cargo el registro de los establecimientos apícolas, que deben cumplir una serie de requisitos higiénicos y sanitarios para comercializar la miel que procesan.

También son importantes otros productos de la colmena como el polen, los propóleos, la jalea real y la cera, que se utilizan como complementos nutricionales, en la industria cosmética y en medicina alternativa.

La actividad apícola en nuestro país sostiene económicamente a casi 100.000 familias, entre los casi 10 mil productores y otros actores vinculados a la comercialización de productos e insumos relacionados, y representa una de las principales actividades para la agricultura familiar y las economías regionales.

En el marco de la Semana de la Miel, el Senasa reafirma la vigencia de las buenas prácticas de producción en pos de garantizar una miel de excelente calidad, brindándole al consumidor un producto seguro y natural.

 

Fuente: SENASA