Resultado económico esperado de la agricultura, campaña agrícola 2020/21

El análisis de riesgo es importante en la producción agrícola debido al período de tiempo que existe entre el momento en que el productor efectúa las erogaciones iniciales (siembra) y el momento en que obtiene los ingresos (cosecha y posterior venta). Esto lleva a que en el momento en que se invierte el dinero no se conoce exactamente qué resultados se obtendrán de la actividad debido a que existen una serie de factores que no pueden ser controlados por el decisor y son variables; como por ejemplo, rendimiento del cultivo, precio de mercado, tipo de cambio, entre otros, que tienen un fuerte impacto en el resultado a obtener. Si bien no es posible predecir con exactitud cuál va a ser el resultado futuro, es importante tener una aproximación lo más real posible de lo que va a ocurrir.

Para efectuar una estimación de los resultados, se utilizan las probabilidades de ocurrencia que se pueden deducir de lo que ocurrió en el pasado, como ser rendimientos promedio, series de precios históricos, etc. Una aclaración importante es la diferencia que existe entre el riesgo y la incertidumbre. El riesgo se puede estimar a través de diversas herramientas porque se conoce su probabilidad de ocurrencia, mientras que de la segunda no se tiene información para su medición. Para la estimación del riesgo en actividades económicas existen diversas aplicaciones informáticas, en este caso se utiliza un complemento que se instala al Excel: “Simulación4.0” que es un software de simulación de Monte Carlo diseñado para el análisis y evaluación de negocios y toma de decisiones que involucran riesgo. El análisis Montecarlo consiste en asignar distribuciones de frecuencias a las variables del modelo que tienen riesgo y, posteriormente generar números aleatorios acordes a esas distribuciones “simulando” el comportamiento que se considera que tendrán en el futuro.

De esta manera es posible darle más realismo al modelo obteniendo resultados más confiables a la hora de tomar una decisión. Tradicionalmente, los análisis de riesgo se efectuaban estudiando escenarios estáticos y unidimensionales, este método permite completar ampliamente este enfoque incorporando dinamismo al estudio obteniendo no sólo los puntos extremos sino todos aquellos escenarios que se encuentran en el medio. Esto permite, por ejemplo, estimar cuál es la probabilidad de que un margen bruto de una determinada actividad sea positivo (SimulAr, 2018). A continuación, se muestran los gráficos con los resultados del análisis de riesgo para la soja, el maíz, el sorgo, el maní y el girasol. Se definieron como variables inciertas los rendimientos y precios de los cultivos, agregando el costo de arrendamiento cuando el margen se calcula en campo alquilado.

En referencia a rendimientos se tomaron como base para la distribución de probabilidad los datos de rendimientos publicados por la Ministerio de Agricultura (2020) para cada uno de los departamentos, para las últimas 30 campañas (1990/91 – 2019/2020). Respecto a precios se usó una distribución triangular, donde el precio probable es la cotización del futuro y se definen el máximo y el mínimo en función de un porcentaje estimado en base a la dispersión de los precios en cada campaña (Mosciaro, 2011). Los precios futuros utilizados son los publicados por el Matba (2020), que publica los precios del Mercado a Término de Buenos Aires y el Mercado a Término de Rosario, fusionados en 2019.

Las siguientes tablas muestran el riesgo al que se enfrenta un productor representativo que produce ya sea en campo propio como en campo alquilado. El histograma grafica en el eje ”Y” la frecuencia acumulada (en porcentaje), donde el corte con ese eje indica la probabilidad de que el margen sea negativo. Las tendencias observadas en los resultados económicos indican que la soja, no se presenta como un cultivo riesgoso, en la mayoría de los casos cuando la producción es en campo propio la probabilidad de margen negativo es menor al 5%, mientras que cuando es en campo alquilado alcanza el 30%. En el caso del maíz, los resultados son similares a la soja, aunque el riesgo se eleva un poco más, en campo propio las probabilidades rondan el 10%, mientras que cuando el campo se alquila se llega a porcentajes del 40%. En el resto de los cultivos, sorgo, girasol y maní, los precios se presentan muy favorables lo que lleva a una reducción de riesgo.

En sorgo y girasol cuando el campo se alquila el margen negativo tiene una probabilidad de 40% en promedio, mientras que en maní éste se eleva al 85%, dados los elevados costos de arrendamientos que se cobran en dólares, y no en quintales de soja como en el resto de los cultivos.

Fuente: INTA por Noelia Barberis, Martín Alfredo Giletta, Rodolfo Bongiovanni

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