Picudo del Algodonero: un desafío constante para el cultivo del Algodón

Se trata de un método de control que mediante el uso de los controladores naturales se logra disminuir y hasta anular el impacto de las plagas y enfermedades en las plantas y suelos

Antecedentes

El algodón es uno de los más importantes productos agrícolas en el mundo, generador de empleo tanto en el sector rural como industrial, donde es una de las alternativas de ingreso para al menos trescientos millones de familias. En Paraguay, Colombia, Perú, Bolivia, entre otros países de la región, el algodón es uno de los cultivos más importantes en el contexto de la agricultura familiar, aunque ha debido enfrentar condiciones adversas a causa del clima, plagas, depresión de precios internacionales, escasa aplicación de tecnologías sostenibles por parte de los agricultores, así como la aparición del picudo del algodonero Anthonomus grandis, Boheman que influyó notoriamente en la reducción de los rendimientos y en el aumento de los costos de la producción.

El picudo del algodonero es considerado la plaga más importante en América Latina, principalmente en Brasil, Argentina, Colombia y Paraguay. Los primeros registros de daños sobre algodón cultivado datan de 1880 (México) y 1894 (Estados Unidos). La secuencia temporal, en el sur del continente americano, ha sido la siguiente: Venezuela (1949), Colombia (1951), Brasil (1983), Paraguay (1991) y finalmente Argentina. La plaga hace su aparición por primera vez en este país en 1993, en trampas ubicadas en el Parque Nac. Iguazú (Misiones) y en 1994 se lo encuentra por primera vez en cultivo de algodón, en la prov. de Formosa. A partir de entonces la secuencia de aparición en el resto de Argentina ha sido: Corrientes (1996), Chaco (2002), Santa Fe (2004) y Santiago del Estero (2010). Estas tres últimas provincias, en la campaña 2017/18, reunían el 94% de la superficie sembrada con algodón en el país. Y siempre fue tal su preocupación por el picudo, que desde 2009 y junto a la prov. de Formosa, financian la investigación luego de la firma de un Convenio de Vinculación Tecnológico (CVT) realizado con el INTA. A través del CVT INTA-Provincias algodoneras “Generación de Conocimientos y Tecnologías para el control del Picudo del Algodonero”, se ha logrado ya un significativo avance, puesto de manifiesto a través de la obtención de una variedad que, mediante la incorporación de una tecnología genética específica, bloquea la función de un gen esencial del insecto cuando se alimenta, provocándole la muerte. Otro logro, fruto de este CVT, ha sido la obtención de una variedad de algodón en proceso de inscripción del módulo de mejoramiento, con bráctea fregó, que la hace tolerante al picudo del algodonero. Esta fuente de tolerancia es no transgénica y genera una disminución en la aplicación de insecticidas del 50% y una reducción de la plaga de 65%.

El picudo del algodonero es considerado la “súper plaga”, la más dañina del cultivo del algodón. Esto se debe en parte a su enorme potencial de destrucción el cual surge de la alta capacidad reproductiva y las numerosas generaciones que se producen en un ciclo agrícola. Investigadores en Brasil han comprobado que una pareja de picudos adultos que comience a reproducirse en un lote en el inicio del ciclo del algodón, hacia el final del mismo, tras cinco generaciones de picudos, estará dando lugar a la emergencia de 6 millones de individuos. Esta plaga afecta directamente la producción ya que daña las estructuras reproductivas: pimpollos, flores y cápsulas. Las cuantiosas pérdidas que ocasiona, así como la dificultad de su control son en gran medida responsables de la gran reducción del área de siembra en países en donde la plaga está instalada.

El total de precipitaciones acumulado a lo largo de la campaña 2018/19 (de agosto a mayo) fue de 1385,6 mm, encontrándose esta última entre las diez campañas con precipitaciones mayores a los 1300mm. Considerando los primeros cinco meses del año 2019, todos los valores registrados corresponden a precipitaciones mayores al promedio histórico (+ 448,2mm); destacándose los meses de enero y abril con diferencias de 150,5mm y 147,5mm sobre la media, respectivamente. Si bien estos registros han sido tomados en la Estación Meteorológica del INTA EEA Sáenz Peña, reflejan lo acontecido en la mayor parte de la superficie algodonera durante el período mencionado. El registro de agua en exceso durante más de una semana durante las primeras etapas del cultivo de algodón puede ser devastador. Sin embargo y generalmente, durante la etapa de maduración de las cápsulas el daño es menor; aunque, un exceso hídrico durante 3 a 4 semanas aún puede causar graves daños a las plantas de algodón e incluso la muerte de las mismas, principalmente debido al agotamiento de los nitratos y los efectos tóxicos de NH4, Fe y Mn acumulados. No obstante, la muerte de la planta no siempre ocurre y, en consecuencia, la respuesta en los lotes es muy variada, produciendo en la mayoría de los casos, la muerte de tan solo una proporción de plantas. Aquellas que sobreviven en esas condiciones, tienen la capacidad de rebrotar toda vez que la temperatura les resulte favorable, algo que con frecuencia fue observado durante este último otoño-invierno, posibilitando al “picudo del algodonero” alimentarse e incluso reproducirse, a partir de los botones florales de los rebrotes del algodón. Otro de los problemas que surgieron como consecuencia de este exceso hídrico ha sido el insuficiente control con insecticidas toda vez que durante el período mencionado fue necesaria su intervención. De igual modo la “falta de piso” ante el anegamiento de los suelos también imposibilitó el uso adecuado y oportuno de los reguladores de crecimiento, defoliantes; en muchos lotes no se pudo efectuar la cosecha en tiempo y forma ni mucho menos concluir con la destrucción de los rastrojos. Estas dos últimas prácticas del cultivo en no pocos casos no se alcanzaron a realizar, dejando como resultado lotes abandonados, que indefectiblemente más tarde han rebrotado y permitieron al picudo que ya había, reproducirse y multiplicarse sin pausa.

Estrategia de manejo y control del picudo del algodonero

Para manejar y controlar al picudo es necesario en principio conocer al enemigo: su biología, hábitos y daños que produce. Y una vez clarificados esos aspectos, la estrategia se basa en tres pilares fundamentales:

1-Organización

2- Monitoreo

3- Manejo Integrado

  1. Organización: el picudo ha venido para plantear a los productores la necesidad de organizarse y trabajar de modo colectivo, todos juntos, unidos a los representantes de los distintos eslabones de la cadena. Esta es la mejor manera de lograr un resultado exitoso y sostenible en el tiempo. En este sentido resulta útil la propuesta que se ha adoptado en Brasil, respecto a la formación de Grupos técnicos de Algodón, los cuales estarían conformados por productores, paratécnicos, profesionales (Ing. Agr.) tanto extensionistas como investigadores, de la actividad pública como privada, quienes habrán de ocupar distintos roles, tales como gerentes, asesores, administradores, operarios, etc. Estos grupos se reúnen con una frecuencia semanal para discutir y analizar distintas problemáticas asociadas al algodón en general, es decir, no se trata solo el tema picudo, sino que además son abordados otros tales como malezas, enfermedades, cuestiones relacionadas al manejo del cultivo (uso de reguladores de crecimiento, defoliantes, elección de los materiales de siembra más adecuados, cosecha oportuna, destrucción de rastrojos), comercialización, entre otros. Finalmente, buscan resolver tales situaciones aportando cada uno lo que le resulta posible de acuerdo al lugar que ocupa o su función dentro del grupo.
  2. Monitoreo: es fundamental comprender la importancia del monitoreo de adultos con trampas de feromonas. Las mismas permiten determinar la presencia del insecto, la densidad poblacional con la que se presenta y el movimiento o desplazamiento de la plaga desde uno a otro sector del lote y sus alrededores. Conocer estos aspectos resulta esencial para establecer las más adecuadas estrategias de control y el momento oportuno de concretarlas. Las trampas son efectivas antes de la siembra del cultivo hasta la aparición de los primeros pimpollos en el lote. Más tarde, cuando el cultivo está próximo a la madurez, generalmente hacia el momento de la defoliación, las trampas vuelven a ser efectivas. Se recomienda instalarlas unos 60 días antes de la siembra en el perímetro de los lotes, cada 100 a 200m, llevan una feromona que debe cambiarse cada 21 días y, deben ser revisadas para tomar el registro correspondiente, cada 7 días. Semanalmente se calcula un índice, que expresa el número de picudos por trampa por semana (P/T/S) y en base al promedio del mismo obtenido a lo largo de los 60 días antes de la siembra, podrá tomarse la decisión de realizar: ninguna, una, dos o tres aplicaciones separadas cada 5 días una de otra, en el momento en que aparezca en el cultivo el primer botón floral. Si previo a la emergencia hubo capturas, se recomiendan 2 aplicaciones en bordes c/5-7 días: desde el estadio V2 (aproximadamente 7-10 DDE), con el objetivo de evitar que la plaga ingrese al área. La fase de plena floración del cultivo es el período más crítico para controlar al picudo. La clave es el monitoreo de los pimpollos y cápsulas, cada 4 a 5 días. Se aconseja establecer 10 sitios de muestreo y, en cada uno se deben revisar de 20 a 25 pimpollos, ubicados en el tercio superior de la planta, registrando daños de alimentación y/u oviposición. Con un nivel del 3% de daño de pimpollos y/o cápsulas de hasta 3 cm de diámetro, se recomienda una batería de 3 a 4 aplicaciones totales de insecticidas, cada 4 a 5 días. Es además destacable el esfuerzo de un grupo de investigadores del INTA EEA Sáenz Peña, quienes desde el año 2010 vienen trabajando sobre la creación y evaluación de un nuevo dispositivo para el monitoreo y control del picudo: la trampa TOMI; de bajo costo, uso sencillo, mínimo mantenimiento y ambientalmente segura entre otras especificaciones. Tras sucesivos ensayos en laboratorio y a campo, esta trampa ha demostrado una eficacia comparable, 3 veces y más, superior respecto a las trampas actualmente usadas en el país, denominadas “de cono”, ambas cebadas con feromona grandlure (15mg).
  3. Manejo Integrado: no existe una única práctica que aisladamente permita controlar satisfactoriamente al picudo. Tal como se propone para el resto de plagas que afectan al algodón, la idea es combinar lo más armoniosamente posible todas las técnicas o prácticas que tratan de mantener la población del insecto, por debajo de un nivel en el que no cause daño económico o que el daño sea el menor posible. Las tareas de manejo y control del picudo deben realizarse durante todo el año. Las prácticas comprendidas dentro del Manejo Integrado podrán referirse: al control etológico (uso de trampas de feromonas y/o tubos mata picudos); control cultural: correcta elección del lote y materiales para la siembra, fecha de siembra y su concentración en no más de 45 días para una zona dada, cosecha oportuna, destrucción de los rastrojos, vacío fitosanitario, entre otros); control genético (obtención y uso de materiales resistentes), control químico (uso de insecticidas), control legal (cumplimiento de la legislación vigente).

Situación actual de la plaga en la provincia del Chaco

La presencia de adultos de “picudo del algodonero” en las trampas de captura instaladas para su monitoreo en la región, ha sido una constante durante todos los meses transcurridos hasta ahora en lo que va del año. En general, se trata de registros con valores muy elevados, más aún los observados en el mes de julio -entre 25 a 30 P/T/S (picudos/trampa/semana) en ese mes-, en coincidencia con el momento en que se realizaba mayoritariamente la destrucción de los rastrojos, con casi un mes de retraso (y en algunos casos, más) respecto de la fecha límite establecida por la legislación vigente (15 de junio). En muchos de los casos este retraso fue debido a la “falta de piso” a la que ya se hizo referencia, para el pasaje tanto de cosechadoras como de otros implementos destinados a la posterior destrucción del rastrojo. El efecto de que hayan quedado lotes sin cosechar y/o sin destruir sobre el final de la última campaña 2018/19 ha sido precisamente la elevada población de picudos dispuestos a sobrevivir en la entrezafra. Entre el 06 de agosto y el 8 de octubre las capturas semanales de 25 trampas instaladas en un lote de la EEA Sáenz Peña, arrojaron un promedio de casi 10 P/T/S. Éste y un panorama semejante obliga a permanecer alerta en cada etapa del cultivo atendiendo a los registros de trampas de feromonas al principio, y al monitoreo de órganos fructíferos sobre plantas en el lote después, para decidir oportunamente las más adecuadas acciones de control.

La situación planteada ha generado en los dos últimos meses (octubre y noviembre), una importante demanda de capacitación en esta temática, a los fines de estar concientizados y preparados los productores de las distintas zonas de producción de la región, para enfrentar este desafío de producir algodón en medio de la elevada población de picudo que prevalece en el área. De este modo ha ido surgiendo la organización de distintas jornadas teóricas de capacitación, donde la temática central es la biología, daños, estrategias de manejo y control del picudo del algodonero; las innovaciones genéticas en algodón, el manejo del cultivo y el control de malezas. Dichas Jornadas son organizadas por el INTA, el Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco, el SENASA y el grupo Agroperfiles, a quienes se suman auspiciantes locales en cada uno de los sitios donde se llevan a cabo las capacitaciones.

Es importante destacar la comprometida participación de productores y técnicos en cada localidad de la región, ya que uno de los ejes de las acciones a desarrollar en la lucha contra esta plaga como bien se dijo es la organización. Luego, conocer los aspectos fundamentales que habrán de determinar la necesidad o no de realizar el control químico de bordes y /o del total del lote sobre la base de los registros de capturas en trampas primero y de los registros sobre plantas en el lote después; el control de las malezas, la destrucción de los rastrojos, etc. Estas y otras cuestiones son las abordadas y discutidas en estas capacitaciones, con el objetivo de que los productores que siembren el textil en esta campaña, dispongan de los elementos necesarios que les permita obtener los resultados más satisfactorios en su cultivo.

El riesgo de no seguir estas recomendaciones, traerá aparejado por un lado, una reducción significativa del rendimiento y calidad de la producción obtenida, y por el otro, la reproducción y multiplicación excesiva de la plaga que será de ese modo cada vez de más difícil manejo y control, con un aumento en los costos de producción tan alto como impactante; dificultando las futuras siembras del textil en campañas posteriores y complicando aún más la situación de aquellos productores que no están en condiciones de efectuar rotaciones de cultivos y cuya única alternativa posible pareciera ser el algodón.

 

Fuente: INTA por María Alejandra Simonella, Iván Bonacic Kresic

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