Picudo del algodonero: acciones que contribuyen con su control

La presencia de adultos de “picudo del algodonero” en las trampas de captura instaladas para su monitoreo en la región, ha sido una constante durante todos los meses transcurridos hasta ahora en lo que va del año.

En general, se trata de registros con valores muy elevados, más aún los observados en el mes de julio -entre 25 a 30 P/T/S (picudos/trampa/semana) en ese mes-, en coincidencia con el momento en que se realizaba mayoritariamente la destrucción de los rastrojos, con casi un mes de retraso (y en algunos casos, más) respecto de la fecha límite establecida por la legislación vigente (15 de junio). En muchos de los casos este retraso fue debido a la condición preponderante de los suelos, algo que se dio en un gran porcentaje del área algodonera provincial durante al menos 5 meses: anegamiento y consecuente falta de piso para el pasaje tanto de cosechadoras como de otros implementos destinados a la posterior destrucción del rastrojo. El efecto de que hayan quedado lotes sin cosechar y/o sin destruir sobre el final de la última campaña 2018/19 ha sido precisamente la elevada población de picudos dispuestos a sobrevivir en la entrezafra. En el lapso de los últimos 60 días, las capturas semanales de 25 trampas instaladas en un lote de la EEA Sáenz Peña, arrojaron un promedio de casi 10 P/T/S.

La situación planteada ha generado en este último mes, una importante demanda de capacitación en esta temática, a los fines de estar concientizados y preparados los productores de las distintas zonas de producción de la región, para enfrentar este desafío de producir algodón en medio de la elevada población de picudo que prevalece en el área. De este modo ha ido surgiendo la organización de distintas jornadas teóricas de capacitación, donde la temática central es la biología, daños, estrategias de manejo y control del picudo del algodonero; las innovaciones genéticas en algodón, el manejo del cultivo y el control de malezas. Dichas Jornadas son organizadas por el INTA, el Ministerio de la Producción de la Provincia del Chaco, el SENASA y Agroperfiles, a quienes se suman auspiciantes locales en cada uno de los sitios donde se llevan a cabo las capacitaciones.

Es importante destacar la comprometida participación de productores y técnicos en cada localidad de la región, ya que uno de los ejes de las acciones a desarrollar en la lucha contra esta plaga es la organización. El picudo del algodonero ha venido para plantear a los productores la necesidad de organizarse y trabajar de modo colectivo, todos juntos, unidos a los distintos eslabones de la cadena. Los otros dos ejes son el monitoreo y el manejo integrado. Resulta fundamental el uso de las trampas de feromonas para el monitoreo de este insecto en la etapa previa a la siembra y hasta la emergencia de los primeros pimpollos; la siembra en la fecha oportuna y establecida legalmente, concentrada en no más de 30 a 45 días; el uso de las variedades más adecuadas según la duración de su ciclo; el control químico de bordes y /o del total del lote sobre la base de los registros de capturas en trampas primero y de los registros sobre plantas en el lote después; el control de las malezas, la destrucción de los rastrojos, etc. Estas y otras cuestiones son las abordadas y discutidas en estas capacitaciones, con el objetivo de que los productores que siembren el textil en esta campaña, dispongan de los elementos necesarios que les permita obtener los resultados más satisfactorios en su cultivo.

 

Fuente: INTA por María Alejandra Simonella

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