Olas de calor: SENASA recomienda medidas clave para proteger a los caballos

Olas de calor: SENASA recomienda medidas clave para proteger a los caballos

Ante las altas temperaturas del verano, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) difundió una serie de recomendaciones destinadas a propietarios y tenedores de équidos, con el objetivo de reducir el estrés calórico y favorecer el bienestar animal tanto en los establecimientos como durante el transporte.

El estrés calórico se produce cuando los animales son expuestos a condiciones ambientales que superan su zona de confort térmico y no logran regular adecuadamente su temperatura corporal. Esta situación es frecuente en los equinos, especialmente en aquellos destinados al trabajo o al deporte en ambientes cálidos y húmedos.

Desde el organismo explicaron que la capacidad de adaptación al calor varía según la raza. Los caballos livianos y deportivos, como el árabe o el Sangre Pura de Carrera, suelen ser más resistentes a las altas temperaturas, mientras que las razas pesadas, como las de tiro, toleran mejor el frío. A esto se suma el traslado de animales a distintas regiones del país para competencias y eventos, lo que puede implicar cambios bruscos de clima, por ejemplo, desde la Patagonia hacia el norte argentino en pleno verano.

Señales de estrés calórico

Entre los principales indicadores de estrés térmico en los equinos se encuentran el aumento del jadeo, fosas nasales dilatadas, movimientos repetitivos de cabeza, falta de respuesta al entorno y sudoración excesiva, especialmente en el cuello y el lomo, sobre todo si el animal porta montura o recado.

También puede observarse una disminución en el consumo de alimentos, un mayor consumo de agua debido a la deshidratación, letargia y menor movilidad. A nivel fisiológico, se registra un incremento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como de la temperatura corporal.


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Recomendaciones para prevenir el estrés térmico

SENASA detalló una serie de medidas de manejo que pueden implementarse para reducir los efectos del calor:

  • Proveer sombra en corrales y potreros mediante árboles o mallas sombra con una densidad cercana al 80 %.

  • Garantizar refugios bien ventilados para animales estabulados, manteniendo puertas y ventanas abiertas o utilizando ventiladores. También se recomienda mojar los pasillos de tránsito para refrescar el ambiente, cuidando que la cama permanezca seca y limpia, y que los techos cuenten con aislación térmica.

  • Asegurar agua fresca y limpia en todo momento. Un caballo puede consumir entre 30 y 45 litros diarios, cantidad que aumenta con el calor o la actividad física.

  • Priorizar dietas basadas en pasturas y forrajes, y evitar concentrados en horarios de mayor temperatura.

  • Enfriar a los animales mojando el pelaje luego del ejercicio, evitando hacerlo en las horas de calor extremo.

  • Programar entrenamientos, trabajos y competencias en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde.

Cuidados durante el transporte

En cuanto al traslado de équidos, se recomienda realizarlo temprano o al atardecer, utilizando vehículos habilitados para la especie, conforme a la Resolución SENASA N° 723/25. Durante el viaje, se deben evitar paradas innecesarias y, de realizarse, hacerlo en lugares con sombra.

Desde el organismo advirtieron que el estrés por calor puede manifestarse a partir de temperaturas superiores a los 18 °C, especialmente durante el transporte. Por eso, resulta clave garantizar una adecuada circulación de aire fresco y seco, y suministrar agua en los viajes de mayor duración.

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