El Gobierno promete más propiedad intelectual en semillas; FAA y CARBAP apoyan modernizar la ley pero rechazan cambiar el esquema actual.
El presidente Javier Milei puso a las semillas en el centro de su “revolución del agro”. Su meta es ambiciosa: llevar la producción de granos de Argentina a 300 millones de toneladas, casi el doble del volumen actual, y para eso plantea reforzar el régimen de propiedad para los innovadores.
En su discurso ante el Congreso, Milei fue directo: habrá un nuevo marco para proteger a quienes desarrollan genética y biotecnología.
El punto clave: pasar de UPOV 78 a UPOV 91
El eje de la discusión es la posible adhesión de Argentina al convenio UPOV 91, dejando atrás el esquema UPOV 78, vigente en el país desde hace más de cuatro décadas.
El cambio está atado, además, al acuerdo comercial firmado con Estados Unidos, que incluye ese compromiso.
¿Qué implica?
Más derechos para los obtentores.
Restricciones al uso propio de semillas por parte del productor.
Un sistema más estricto en el cobro de regalías.
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El campo acepta modernizar, pero no cambiar el modelo
Desde la Federación Agraria Argentina respaldan actualizar la ley, que casi no tuvo cambios desde los años ’70, pero rechazan adherir a UPOV 91.
Su argumento es concreto: sostienen que el nuevo convenio limita el uso propio y altera el equilibrio histórico entre quien desarrolla la tecnología y quien la siembra.
La entidad trabaja una propuesta alternativa junto a otras organizaciones técnicas y productivas para consensuar una reforma sin modificar el marco internacional actual.
CARBAP: “El problema de fondo son las retenciones”
En la misma línea se expresó CARBAP. Si bien celebró el acercamiento comercial con EE.UU., advirtió que adherir a UPOV 91 “es el camino equivocado”.
Para la entidad, Argentina puede fortalecer la propiedad intelectual dentro del esquema UPOV 78, mejorando controles y mecanismos de cobro, sin restringir derechos productivos.
Además, puso el foco en otro punto: los Derechos de Exportación (DEX). Según CARBAP, mientras existan retenciones, cualquier debate sobre innovación y regalías estará condicionado por la falta de rentabilidad estructural.
¿Innovación o derechos del productor?
El debate no es nuevo. La Ley de Semillas lleva años sin actualizarse y, ante la falta de consenso legislativo, parte de la industria desarrolló sistemas privados para el cobro de regalías.
Ahora el Gobierno vuelve a poner el tema en agenda con una meta productiva fuerte: más genética, más inversión y más toneladas.
Pero el mensaje del ruralismo es claro:
sí a modernizar, no a perder uso propio.
La discusión recién empieza y puede redefinir uno de los pilares tecnológicos del agro argentino.





































