Ganadería: la sequía activó mecanismos de supervivencia

En aquellas zonas más afectadas los productores aplican estrategias para quitar carga a los campos de cara al próximo otoño-invierno.

Finalmente cayeron en muchas zonas unos milímetros de agua que alivian las grietas del suelo, pero en las zonas ganaderas donde más se sintió la escasez de las últimas semanas, el déficit ya activó medidas de manejo que apuntan a reducir la presión sobre el campo de cara al otoño y el invierno.

Una de esas zonas críticas es la provincia de Chaco, donde se repite de forma más generalizada una situación que se vivió el año pasado. “Llevamos más de un mes con temperaturas muy elevadas y sin ninguna precipitación. La demanda atmosférica es altísima, la sequía de verano es más compleja que la de invierno porque nos encontramos con vacas con el servicio recién terminado y con ternero al pie, y una escasez forrajera grave ya que la situación climática viene acumulándose en el último año y medio”, describe el especialista en producción animal subtropical del INTA Colonia Benítez, José Rosello.

Según detalla el técnico, el noreste de Chaco recibió alguna precipitación, pero la zona más afectada está en el centro de la provincia -Sáenz Peña, Quitilipi y Machagai-, y el sur, los departamentos de Tapenagá y San Fernando, bastante importantes en términos de stock.

A su vez añadió que: “la oferta forrajera está muy comprometida. En esta época, en los sistemas de cría deberíamos estar con la mayor oferta de todo el año y la acumulación para el invierno, pero la oferta es muy baja y en los bajos empiezan a aparecer especies tóxicas, leñosas”, dice. Según explica Rosello, la oferta forrajera de la zona está compuesta fundamentalmente por pasturas megatérmicas o pastizales que se desarrollan durante la primavera y el verano. “Ahora estamos entrando en el otoño viendo que en el invierno tendremos dificultades”, advierte.

Ante este panorama, el especialista del INTA recomienda, en primera instancia, destetar a los terneros que estén al pie de las vacas, mirar la condición corporal de las vacas, hacer tactos y clasificar los vientres para darles la suplementación adecuada según su condición. En segundo lugar, realizar un inventario de las existencias forrajeras y alimenticias y adquirir lo necesario para asegurar las ganancias de peso de las vacas en la recría de primero y segundo año. Y en tercer lugar, revisar todas las fuentes de agua para evitar pérdidas y que esté en cantidad y calidad necesaria para todas las categorías.

Algunos cientos de kilómetros más al sur, con otro paisaje pero la misma vocación criadora, los productores ganaderos del sur de la Pampa y norte de Río Negro buscan la manera de salvar la condición de sus rodeos. Allí, como explica el médico veterinario Cristian Burtre, presidente del CREA de Río Colorado, se trabaja casi exclusivamente en campos naturales, y aunque las precipitaciones acumuadas durante 2020 no distan mucho de la media, el momento en el que cayeron no fue el más favorable para el estado actual del forraje

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Por otra parte remarcó que: “tenemos una variabilidad de 270 a 360 milímetros caídos durante 2020 para distintos campos del departamento Pichi Mahuida. Nuestra media es de 370-380, pero el problema es que llovió muy atrasado durante el otoño, y en invierno las temperaturas mínimas estuvieron bajo la media. La primavera fue tardía y llovieron unos 170 mm sobre fines de la estación. Se notó el cambio en el campo, sobre todo en los que vienen haciendo rotaciones de pastoreo, hubo muy buen estado en la hacienda y de hecho tenemos destetes bastante interesantes, pero ya en enero y febrero no llovió, con el agravante de que hubo temperaturas mínimas elevadas y mucho viento, lo cual secó muchísimo el campo”, describe.

Ante este panorama, la reacción fue quitar carga. “Algunos, aprovechando el mercado chino, han hecho su descarte de vacas”, comenta el productor, y agrega que en lineas generales se han anticipado los destetes. “Básicamente lo que se hizo fue que los terneros de mayor kilaje (+150 kilos) están en potreros con suplementación o en zonas bajo riego, y la mayoría de los terneros chiquitos se están encerrando con nucleos proteicos. Las cargas están en alrededor del 80 por ciento de lo ideal”, remarca.

Respecto a la oferta forrajera, Burtre destaca que los campos que fueron quemados en 2017 y 2018, si fueron acompañados con rotación de pasturas, hoy tienen un pasto de mejor calidad y hacen que la hacienda se mantenga en mejor estado. Luego explica que en esa zona, al igual que en el norte, el precio del ternero ronda hoy los 200 pesos, pero que esperan una nueva suba por lo que muchos hacen el esfuerzo de retener la hacienda de invernada. “Se hacen recrías cortas y se los lleva a feedlot”, describe, y comenta una alternativa en la que este año están poniendo fichas con el grupo CREA: “Unos 800-1000 terneros serán llevados a hacer recría en un campo bajo riego en el que comerán sorgo y maíces cortapicados, con pasturas”.

Así, las tecnologías y el manejo hacen de la ganadería una de las actividades con mayor adaptabilidad y resiliencia en cualquier zona del país.

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