Entre Ríos: el maíz tardío muestra buen estado, pero el clima empieza a encender alertas

El 74% del maíz tardío y de segunda se encuentra en condición Buena y Muy Buena en la provincia. Sin embargo, las siembras más tardías muestran signos de estrés hídrico y presión de plagas, en un escenario donde las lluvias serán decisivas.

El maíz tardío y de segunda avanza en Entre Ríos con un balance mayormente positivo, aunque con señales de alerta hacia adelante. Según el Informe Semanal N° 1216 del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), el 74% del área implantada presenta una condición entre Buena y Muy Buena.

La superficie sembrada con esta modalidad de maíz se estima en 20.000 hectáreas, concentradas principalmente en lotes implantados en fechas tempranas.

Estados fenológicos desparejos según fecha de siembra

El relevamiento muestra una amplia variabilidad en el desarrollo del cultivo. Los estadios fenológicos van desde V2, en siembras realizadas a comienzos de enero, hasta V10, en lotes implantados durante diciembre.

Esta diferencia responde tanto a la fecha de implantación como a las condiciones ambientales que acompañaron el desarrollo inicial del cultivo.

La mayoría en buen estado, pero con focos de estrés

A nivel provincial, la condición del maíz se distribuye de la siguiente manera:

  • Muy Buena: 4%

  • Buena: 70%

  • Regular: 24%

  • Mala: 2%

Las categorías Buena y Muy Buena concentran la mayor parte del área y corresponden, en su mayoría, a lotes sembrados en fechas más tempranas, que lograron un mejor establecimiento.


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En contraste, el 26% restante, calificado como Regular y Mala, se asocia principalmente a siembras tardías que sufrieron el impacto del déficit hídrico y las altas temperaturas. En estos sectores se observan síntomas de estrés, como el acartuchamiento de las hojas, que limita el crecimiento del cultivo.

Plagas bajo seguimiento: cogollero y chicharrita

A la situación climática se suma la presión de plagas. En lotes con estadios tempranos se detectó presencia de gusano cogollero, lo que obliga a mantener un monitoreo permanente y realizar aplicaciones oportunas para evitar daños mayores.

Además, se registra presencia de chicharrita en casi toda el área relevada, motivo por el cual los productores ya están llevando adelante tratamientos para reducir la población del insecto.

La lluvia, la variable clave

De cara a las próximas semanas, los técnicos coinciden en que la ocurrencia de precipitaciones en el corto plazo será determinante para sostener el buen estado del cultivo y evitar impactos negativos en el rendimiento potencial del maíz tardío y de segunda en la provincia.

Fuente: Bolsa Cereales de Entre Ríos

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