Cebada: las heladas reducen rindes y generan alertas en Buenos Aires

Cultivo de cebada en desarrollo en un lote agrícola, con espigas verdes bajo cielo parcialmente nublado.
Las lluvias de octubre mejoraron las reservas hídricas para la etapa de encañazón y espigazón de la cebada, pero las heladas provocaron daños en el oeste bonaerense, donde los rindes rondarían los 40 quintales por hectárea. En el resto del área agrícola, las estimaciones oscilan entre 35 y 60 qq/ha, con diferencias según la disponibilidad de agua y las condiciones de desarrollo del cultivo.

La campaña de cebada presenta perspectivas productivas heterogéneas en las principales regiones agrícolas de Argentina. Las lluvias registradas durante octubre mejoraron considerablemente las reservas hídricas y aportaron humedad en un momento clave para el desarrollo del cultivo, que atraviesa las etapas de encañazón y espigazón.

Sin embargo, las condiciones climáticas no fueron favorables en todas las zonas. En el oeste de Buenos Aires, las heladas provocaron daños y mermas de rendimiento, por lo que las expectativas productivas se ubican en torno a los 40 quintales por hectárea (qq/ha).

En el resto del área agrícola, los rindes estimados presentan un rango más amplio, de entre 35 y 60 qq/ha, de acuerdo con las condiciones particulares de cada región y la evolución de los lotes.

Falta de agua y escasa radiación, factores que condicionan los rindes

En el Sudoeste de Buenos Aires y el sur de La Pampa, la falta de agua durante el macollaje y los bajos niveles de radiación solar podrían limitar el potencial productivo de la cebada. Estos factores generan incertidumbre sobre la capacidad del cultivo para alcanzar los rendimientos esperados.


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En contraste, los lotes del Sudeste bonaerense presentan un buen estado general, aunque muestran cierto retraso en su desarrollo. La evolución de las condiciones meteorológicas durante las próximas semanas será determinante para acompañar el crecimiento y la definición del rendimiento.

Continúan los controles sanitarios en los lotes

En materia fitosanitaria, los productores y técnicos mantienen los controles para detectar y manejar enfermedades foliares, especialmente mancha en red y roya.

Además, se evalúa la realización de aplicaciones preventivas ante el riesgo de aparición de nuevos focos, en función de las condiciones ambientales y la evolución sanitaria de los cultivos.

De esta manera, la cebada transita una etapa decisiva con una mejora en las reservas de humedad gracias a las lluvias de octubre, pero con limitantes regionales vinculadas a las heladas, la escasez de agua durante el macollaje y la falta de radiación solar.

Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires

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