Las lluvias recientes y las bajas temperaturas ralentizan la siembra de maíz y girasol 2026/27, pese a la mejora de las reservas hídricas. En paralelo, las heladas y la escasa radiación generan preocupación por los rindes de trigo y cebada en distintas regiones agrícolas.
Las lluvias mejoraron la disponibilidad de agua en los suelos, pero también comenzaron a condicionar el avance de las labores y la evolución de los cultivos de la campaña agrícola 2026/27. La siembra de maíz y girasol registra demoras en sectores del área agrícola, mientras que el trigo y la cebada enfrentan riesgos productivos asociados a las heladas, la falta de radiación y los problemas sanitarios.
Maíz: la siembra alcanza el 34,8% del área prevista
La implantación de maíz con destino a grano comercial cubre el 34,8% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas para la campaña 2026/27. El avance mantiene una ventaja de aproximadamente cinco puntos porcentuales respecto del ciclo anterior.
Las labores continúan en el centro y oeste del área agrícola, aunque las precipitaciones de los últimos días ralentizaron la incorporación de nuevos lotes en sectores del centro y sur. En el centro-norte de Córdoba, los cuadros que no pudieron sembrarse por la falta de lluvias pasarían a planteos tardíos.
Los lotes ya implantados transitan mayormente entre emergencia y cuatro hojas desarrolladas (V4). En algunos sectores se registran problemas puntuales de emergencia y amarillamiento, vinculados con las bajas temperaturas y la escasa radiación solar.
Pese a estas dificultades, la condición general del cultivo se mantiene mayormente entre normal y buena, con reservas hídricas adecuadas a óptimas.
Girasol: las lluvias y el frío frenan las labores
La siembra de girasol avanzó 5,8 puntos porcentuales durante la última semana y alcanzó el 41,9% de las 3,1 millones de hectáreas previstas.
El progreso se ubica 11,6 puntos por encima del promedio histórico y 6,6 puntos sobre el promedio de las últimas cinco campañas. Sin embargo, las precipitaciones recientes y las bajas temperaturas demoran los trabajos en las regiones del sur del área agrícola.
Además, los pronósticos de nuevas lluvias generan incertidumbre sobre la posibilidad de completar los planes de siembra previstos.
En cuanto a los lotes implantados, salvo los cuadros de siembra temprana del NEA, que ya transitan el estadio de botón floral, la mayor parte del cultivo se encuentra entre dos y ocho hojas expandidas.
Persisten algunos focos de isocas cortadoras y daños provocados por aves, que continúan reduciendo el número de plantas en determinados lotes.
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Trigo: humedad favorable, pero persisten los riesgos productivos
En el norte del área agrícola, las lluvias reiteradas y la elevada humedad demoran el inicio de la cosecha en lotes que ya alcanzaron la madurez fisiológica.
Los rindes esperados oscilan entre 10 y 40 quintales por hectárea, con promedios cercanos a 20 qq/ha en el NOA y 30 qq/ha en el NEA.
En el resto de las regiones, las precipitaciones de octubre permitieron recuperar humedad en los suelos y sostener la condición general del cereal. Sin embargo, en sectores del centro del área agrícola se esperan mermas de rendimiento de entre el 10% y el 30% respecto de la campaña anterior.
Las pérdidas potenciales se relacionan con el aborto de macollos y los daños ocasionados por las heladas. A esto se suma la preocupación por la escasa radiación solar, que provoca amarillamiento en las plantas, y por un bajo cociente fototermal durante el período crítico, una condición que podría limitar el número de granos por unidad de superficie.
En materia sanitaria, continúan los controles de enfermedades foliares, principalmente mancha amarilla y roya. También se evalúan aplicaciones preventivas contra la fusariosis de la espiga, ante condiciones de humedad y temperatura que podrían favorecer su aparición.
Cebada: las heladas afectan los rindes en el oeste bonaerense
Las lluvias de octubre mejoraron considerablemente las reservas hídricas para atravesar las etapas de encañazón y espigazón de la cebada. No obstante, las heladas registradas en el oeste bonaerense provocaron daños y posibles pérdidas de rendimiento, con estimaciones cercanas a los 40 qq/ha.
En el resto del área agrícola, los rindes previstos se ubican entre 35 y 60 qq/ha. En el sudoeste de Buenos Aires y sur de La Pampa, la falta de agua durante el macollaje y la escasa radiación podrían limitar el potencial productivo.
En el sudeste bonaerense, en cambio, el cultivo presenta una buena condición general, aunque muestra cierto retraso en su desarrollo.
Los productores y técnicos mantienen los controles sanitarios contra mancha en red y roya, mientras evalúan aplicaciones preventivas ante el riesgo de que aparezcan nuevos focos de enfermedades.
El clima, un factor decisivo para la campaña
La mejora de las reservas hídricas representa un alivio para los cultivos, pero las lluvias persistentes, las bajas temperaturas y la falta de radiación introducen nuevas dificultades en el calendario agrícola.
El desafío inmediato será avanzar con la siembra de los cultivos estivales cuando las condiciones lo permitan y acompañar la evolución de los cereales de invierno, especialmente en las zonas donde las heladas y los problemas sanitarios podrían afectar los rendimientos.
Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires










































