La crecida del río Uruguay mantiene en alerta a los productores ganaderos de Corrientes y Entre Ríos. En Paso de los Libres, el nivel alcanzó los 9,26 metros, por encima de la cota de evacuación de 8,50 metros. Ante la pérdida de superficie de pastoreo y el riesgo de quedar aislados, los establecimientos comenzaron a reubicar hacienda, reforzar la alimentación y preparar posibles evacuaciones. Aunque este martes 13 de octubre el río se encontraba estacionado en varios puertos correntinos, persiste la preocupación por nuevas lluvias y el comportamiento de la cuenca.
La crecida del río Uruguay está obligando a los ganaderos de Corrientes y Entre Ríos a reorganizar el manejo de sus rodeos durante octubre de 2026. Con campos bajos anegados, lluvias persistentes y dificultades para evacuar el agua, algunos productores comenzaron a trasladar animales hacia sectores elevados y a reforzar la suplementación para evitar pérdidas productivas.
El escenario es especialmente delicado en la costa correntina. De acuerdo con los registros de la Prefectura Naval Argentina difundidos el lunes 12 de octubre, el río alcanzó 9,26 metros en Paso de los Libres, es decir, 76 centímetros por encima del nivel de evacuación.
Los reportes del martes 13 indicaron que el Uruguay permanecía estacionado en Paso de los Libres, Garruchos, Alvear, La Cruz, Bonpland y Monte Caseros, mientras continuaba creciendo en Santo Tomé, Yapeyú y Mocoretá. La estabilización en algunos puertos no elimina el riesgo para los establecimientos que ya tienen suelos saturados.
El agua avanza sobre los bajos y reduce la superficie de pastoreo
Uno de los mayores problemas para la ganadería no es únicamente la altura del río Uruguay, sino su efecto sobre toda la red de cursos de agua que desembocan en él.
Cuando el cauce principal se mantiene elevado, los arroyos y ríos secundarios encuentran dificultades para desagotar. Esa situación provoca acumulación de agua en los bajos y puede generar anegamientos incluso en establecimientos alejados de la costa.
Marcelo Carbonell, expresidente de la Sociedad Rural de Paso de los Libres e integrante de la Comisión de Infraestructura de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC), explicó a LA NACION que el desborde de los cursos internos comienza a comprometer superficies productivas.
La pérdida de potreros disponibles obliga a concentrar más animales en terrenos altos, aumentar la suplementación y buscar campos alternativos. Si las precipitaciones continúan, también podrían agravarse los problemas de acceso y abastecimiento.
En Corrientes, las extensas planicies bajas y la escasa pendiente de numerosos establecimientos hacen que el agua pueda permanecer durante períodos prolongados. Por eso, el impacto ganadero no depende exclusivamente de cuándo alcance su máximo nivel el río.
Ganaderos trasladan animales y buscan evitar ventas forzadas
Frente a la posibilidad de que los anegamientos se extiendan, los productores comenzaron a adoptar medidas para reducir la exposición de sus rodeos.
Entre las estrategias aparecen la reubicación dentro del mismo establecimiento, el arrendamiento temporal de campos altos y el traslado hacia zonas con mejores condiciones de piso.
También se analiza movilizar hacienda hacia otras provincias, como Santa Fe y Entre Ríos, siempre que existan establecimientos receptores y condiciones adecuadas para el transporte.
El objetivo es preservar el capital ganadero y evitar que una emergencia hídrica obligue a comercializar animales de manera apresurada, en un contexto de mayores costos de traslado y dificultades logísticas.
Carbonell resumió esa preocupación al señalar a LA NACION: “Hoy la hacienda vale y uno no quiere malvenderla”.
La suplementación también adquiere importancia en los establecimientos donde disminuye la disponibilidad de pasturas naturales. Sin embargo, esta alternativa requiere reservas forrajeras, infraestructura y recursos económicos adicionales.
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Caminos rurales cortados: el principal riesgo para evacuar hacienda
El estado de los caminos rurales aparece como otro factor determinante.
Los suelos saturados dificultan el ingreso de camiones, maquinaria y equipos de asistencia. Además, el tránsito pesado puede acelerar el deterioro de los caminos, mientras que las alcantarillas y los pasos sobre arroyos quedan expuestos a daños.
Si los accesos se vuelven intransitables, los productores pueden quedar sin posibilidades de retirar animales, ingresar alimentos o realizar reparaciones en alambrados e instalaciones.
Carlos Roldán, presidente de la ASRC, advirtió que los establecimientos más pequeños enfrentan mayores dificultades para anticiparse. En general, cuentan con menos posibilidades de contratar fletes, arrendar terrenos alternativos o sostener durante varias semanas una alimentación suplementaria.
Desde la entidad recomendaron evaluar con anticipación la carga animal, reducir categorías improductivas y considerar el destete anticipado cuando las condiciones del rodeo y el asesoramiento técnico lo permitan.
Estas medidas buscan disminuir las necesidades de alimentación y facilitar los movimientos de animales antes de que los caminos queden comprometidos.

Corrientes gestiona con el Senasa medidas para facilitar los movimientos
La posibilidad de una evacuación de mayor escala llevó a la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes a mantener conversaciones con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Según explicó Roldán, el objetivo es avanzar en un protocolo que permita agilizar los procedimientos sanitarios y documentales necesarios para trasladar animales en una emergencia.
La iniciativa busca evitar que las exigencias administrativas se conviertan en una dificultad adicional cuando los productores necesiten movilizar rápidamente sus rodeos. Hasta el momento, las gestiones informadas no implican que exista una autorización general para trasladar hacienda sin cumplir los requisitos sanitarios.
La organización anticipada del transporte, la alimentación y las instalaciones receptoras resulta fundamental para disminuir riesgos durante los movimientos.
Entre Ríos sigue la evolución de la crecida aguas arriba
La preocupación también alcanza a productores de Entre Ríos, particularmente a quienes trabajan en campos bajos y zonas que históricamente quedan expuestas a las crecidas.
El seguimiento de los niveles del río aguas arriba constituye uno de los principales indicadores para anticipar eventuales complicaciones sobre el territorio entrerriano.
Sobrero expresó especial preocupación por los registros de Puerto Iguazú y Andresito, donde se habían observado alturas importantes en los días anteriores.
En el sur entrerriano, especialmente en los sectores bajos e insulares, el temor está vinculado tanto con el ingreso de agua como con la posibilidad de quedar sin accesos para movilizar animales.
El antecedente de otras inundaciones mantiene la atención sobre el comportamiento del Uruguay durante las próximas semanas.
El antecedente de 1997 y la incertidumbre por nuevas lluvias
Los productores correntinos recuerdan las graves inundaciones de 1997, cuando extensas áreas rurales quedaron comprometidas durante períodos prolongados.
La preocupación actual también está asociada con los pronósticos estacionales de mayores precipitaciones vinculados al fenómeno de El Niño, aunque todavía no es posible atribuir exclusivamente a ese fenómeno la crecida registrada ni anticipar con certeza la magnitud final de los anegamientos.
En paralelo, la ASRC informó que se están realizando trabajos de canalización en distintos departamentos correntinos, luego de gestiones realizadas ante el gobierno provincial.
Sin embargo, la efectividad de esas obras dependerá de la cantidad de agua que ingrese al sistema y de la capacidad de escurrimiento de los distintos cursos.
Para la ganadería, la prioridad inmediata es conservar superficie de pastoreo, mantener operativos los accesos y asegurar que los animales puedan trasladarse antes de que el agua limite los movimientos.
La evolución del río Uruguay, las lluvias en la cuenca y el estado de los caminos rurales serán las variables centrales para determinar la dimensión del impacto productivo durante los próximos días.
Como advirtió Roldán, cada establecimiento presenta condiciones distintas y las decisiones deberán adaptarse a la topografía, la disponibilidad de recursos y la situación de cada rodeo.




































