La pastura africana que crece donde otras se ahogan: el INTA presentó una guía para implantarla en el NEA

Etapas de implantación del pasto Nilo en el NEA, desde plantines y preparación del suelo hasta crecimiento del forraje y uso productivo con ganado en pastoreo.
El INTA EEA Corrientes presentó una guía práctica para la implantación del pasto Nilo (Acroceras macrum), una gramínea de origen africano con alta tolerancia a suelos anegados que se posiciona como alternativa forrajera estratégica para los sistemas ganaderos del Nordeste Argentino. El documento detalla las etapas del proceso, desde la implantación de semilleros hasta su uso productivo en potreros.

La ganadería del NEA se desarrolla en gran medida sobre ambientes con drenaje deficiente y anegamientos temporarios o prolongados, donde los pastizales naturales hidrófilos —el recurso forrajero predominante— tienen niveles de producción moderados a bajos y una marcada variabilidad estacional. En ese contexto, el pasto Nilo se destaca por su elevada calidad forrajera y por mecanismos ecofisiológicos como la formación de aerénquima y el desarrollo de raíces adventicias, que le permiten sostener el crecimiento en condiciones de baja disponibilidad de oxígeno.

El Grupo Ganadería Subtropical del INTA EEA Corrientes —integrado por Enzo Caballero, Silvana Ferrari Usandizaga, Luis Gandara y María Mercedes Pereira— desarrolló cultivares adaptados a las condiciones regionales, como “Porãve INTA” y “Tuguy Hovy INTA”, que constituyen la base tecnológica para la incorporación de esta especie en sistemas ganaderos.


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La guía describe de manera secuencial las etapas del proceso: implantación de semilleros, evaluación y multiplicación del material, escalamiento a potrero, uso productivo y consolidación. El objetivo es reducir los riesgos asociados a su principal limitación —el sistema de implantación basado en propagación vegetativa— y optimizar el desempeño de la pastura en condiciones reales de producción.

Más allá de la producción forrajera, la implantación del pasto Nilo puede contribuir a mejorar la cobertura vegetal, la estructura del suelo y el contenido de carbono, favoreciendo procesos de regeneración en ambientes degradados.

“La experiencia de trabajo en la región muestra que el establecimiento exitoso de la especie requiere una planificación cuidadosa, basada en el uso de material vegetativo de calidad, la adecuada preparación del sitio de implantación y un manejo progresivo que contemple la generación de semilleros como base del escalamiento posterior”, señalaron los autores del trabajo. Para el equipo del INTA, la adopción del pasto Nilo, acompañada de un manejo adecuado, se plantea como una herramienta estratégica para la intensificación sostenible de la producción ganadera en ambientes del NEA.

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