La campaña 2025/2026 cierra con alto potencial pese al fuerte estrés de La Niña, mientras crecen las señales de una transición lenta hacia un escenario compatible con El Niño
La campaña agrícola 2025/2026 entra en su tramo final con un dato central para el agro: La Niña tuvo un comportamiento muy irregular, generó incertidumbre y provocó un período seco y caluroso de fuerte impacto, pero no logró derrumbar el resultado productivo. Por el contrario, el ciclo deja récord en cosecha fina y un alto potencial en la gruesa, al tiempo que empieza a tomar fuerza una señal climática que ya condiciona la mirada sobre el próximo ciclo: la posibilidad de que la campaña 2026/2027 se desarrolle bajo un episodio de El Niño.
El punto clave es que ese cambio no sería inmediato. La transición aparece como lenta y gradual, por lo que los efectos de un eventual Niño comenzarían a sentirse recién hacia la primavera de 2026, con continuidad durante el verano y el otoño siguientes.
Una campaña que soportó el golpe de La Niña
De acuerdo con la previsión agroclimática, el episodio de La Niña que enmarcó la campaña 2025/2026 mostró un desarrollo muy desparejo. Su fase más crítica se concentró entre fines de la primavera de 2025 y mediados del verano de 2026, cuando se combinaron falta de lluvias, calor y una fuerte presión sobre los sistemas productivos.
Ese tramo fue el de mayor incertidumbre para el campo. Sin embargo, desde mediados del verano mejoraron las precipitaciones y se moderaron las temperaturas, lo que permitió descomprimir parcialmente el escenario luego de un período de estrés considerable.
Aun con esas dificultades, la campaña logró sostenerse. El informe destaca que el resultado productivo es importante y que ese desempeño se explica en buena medida por los avances tecnológicos y el buen uso de esas herramientas por parte de productores y técnicos. En otras palabras, frente a una evolución climática de este tipo, el daño habría sido mucho mayor en otro contexto tecnológico.
Qué dejó el verano 2026
El reanálisis del verano muestra con claridad cómo impactó La Niña sobre el Cono Sur. Desde fines de la primavera de 2025, el fenómeno comenzó a hacerse sentir con más intensidad sobre la primera parte del verano 2026, reduciendo las lluvias y generando una marcada oscilación térmica, con alternancia de calores intensos y entradas frías fuera de época.

Las zonas de latitudes medias fueron las más comprometidas. Allí quedaron incluidos Cuyo, la Región Pampeana, el sur de la Mesopotamia, Uruguay y el sur de Brasil, áreas donde La Niña suele actuar de manera negativa. En esos sectores se observó un fuerte estrés térmico e hídrico, que golpeó tanto a regiones marginales como a la zona núcleo.
Uno de los puntos sobresalientes del informe es que, a diferencia de otros episodios, la porción oriental de la zona núcleo fue una de las más castigadas, incluso más que varias áreas marginales del oeste. También se registraron heladas localizadas en las serranías bonaerenses, en medio de una secuencia de entradas periódicas de aire fresco que atenuaron, al menos en parte, la persistencia del calor.
El documento también subraya que, incluso en áreas cercanas al Trópico —como el norte argentino, Paraguay y el Cerrado brasileño—, donde los efectos de La Niña suelen ser favorables, las lluvias se espaciaron y aparecieron focos de calor intenso, generando lapsos prolongados de elevado estrés.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 13 de abril
Golpe al agro: por la guerra en Medio Oriente, el Estado ya se queda con el 62,5% de la renta y el trigo entra en zona crítica
Se desploma el poder de compra en el agro: hoy se necesitan hasta 615 toneladas de maíz para comprar un tractor
Se activa la tensión sanitaria: advierten riesgo en la aftosa y alertan por decisiones que pueden afectar exportaciones
EE.UU. lanza subsidios con respaldo del 90% y US$10.000 millones para frenar la crisis del agro
Se dispara el costo del gasoil: subió 29% en un mes y golpea la rentabilidad de los contratistas
Fuerte suba del salario rural: 9,2% hasta mayo, pero advierten atraso frente a la inflación
El agro ajusta tiempos: la logística de maquinaria define la eficiencia en plena campaña
Otoño 2026: transición lenta y señales mezcladas
Para el otoño 2026, la previsión apunta a una evolución gradual del sistema climático hacia un estado neutral muy cálido, con posibilidad de avanzar luego hacia un episodio de El Niño. Pero esa transición convivirá todavía con una acción residual de La Niña, lo que vuelve más complejo el comportamiento esperado para los próximos meses.
A ese cuadro se sumará una mayor influencia de los vientos polares, impulsada por la caída estacional de la radiación solar. Esa interacción entre factores de distinto signo es la que, según el informe, dará forma a un otoño con rasgos particulares y bastante heterogéneos.

En la franja cordillerana se prevén tormentas tempranas, precipitaciones y nevadas, con influencia sobre la Cordillera Sur y Central y alcance hasta el oeste del NOA y el oeste y centro de Cuyo. Al mismo tiempo, esas irrupciones de aire polar impulsarán masas de aire frío y seco hacia el interior del continente, moderando los calores tardíos.
Heladas tempranas y una franja seca en el interior agrícola
Otro punto sensible para el agro es el riesgo de heladas tempranas localizadas. El informe anticipa que podrían observarse en el centro y sur de la Argentina, en gran parte de Uruguay y hasta en el sur y parte del centro de Brasil, mientras que las heladas generales tenderían a concentrarse sobre áreas serranas y cordilleranas.

En paralelo, la persistente entrada de aire polar frío y con bajo contenido de humedad favorecería la formación de una franja seca dentro del área agrícola argentina, con un recorrido diagonal sobre el oeste del NOA, el este de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana.
A eso se suma que el este del NOA, la mayor parte de Paraguay, gran parte de la Región del Chaco, la mayor parte de la Región Pampeana, la mayor parte de la Mesopotamia, gran parte del sur de Brasil y la mayor parte de Uruguay observarían precipitaciones algo por debajo de la media durante el otoño.
Qué empieza a mirar el productor para 2026/2027
Con este marco, la campaña 2026/2027 empieza a ser observada bajo una lógica de transición. El dato que gana peso no es solo el cierre de una campaña que logró sostener su potencial pese al estrés, sino la posibilidad de que el próximo ciclo avance hacia un patrón distinto, con señales crecientes de El Niño.

La clave estará en el ritmo de ese cambio. Por ahora, el escenario no muestra un giro brusco, sino una salida lenta del marco impuesto por La Niña. Para el productor, eso significa seguir de cerca un otoño con mezcla de señales: menos agua en amplias zonas, pulsos de aire polar, riesgo de heladas tempranas y una eventual transición hacia un patrón más húmedo desde la primavera.
Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires











































