Un equipo científico del INTA Balcarce y la UNCPBA logró aislar una cepa nativa de Lactobacillus reuteri con potencial probiótico para la producción avícola. El hallazgo podría reducir la dependencia de insumos importados y mejorar la sanidad en sistemas productivos locales.
Ciencia aplicada al campo: un avance estratégico para la avicultura
La investigación científica vuelve a mostrar su impacto directo en la producción animal. Un equipo conformado por especialistas del INTA Balcarce y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) logró aislar una cepa autóctona de Lactobacillus reuteri, una bacteria con reconocidas propiedades probióticas, a partir del tracto intestinal de pollos parrilleros criados en el sudeste bonaerense.
El descubrimiento representa un paso clave para el desarrollo de suplementos probióticos nacionales, adaptados a las condiciones productivas del país, con potencial para mejorar la sanidad avícola y reducir costos asociados a insumos importados.
Menos dependencia externa y más eficiencia local
Actualmente, gran parte de los probióticos utilizados en la producción avícola argentina proviene del exterior. Estas formulaciones, además de encarecer los sistemas productivos, suelen estar diseñadas para otras especies o ambientes, lo que puede limitar su efectividad en condiciones locales.
En ese contexto, Yosef Huberman, investigador del INTA Balcarce, subrayó que “contar con cepas probióticas locales, eficaces y adaptadas, no solo fortalece el conocimiento científico, sino que también brinda una herramienta concreta para productores, empresas avícolas y fabricantes de alimentos balanceados”.
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Bacterias beneficiosas que reemplazan antibióticos
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en dosis adecuadas, aportan beneficios a la salud del animal. En producción avícola, su uso se asocia a una mejor digestión, fortalecimiento del sistema inmune y desplazamiento de bacterias patógenas, sin dejar residuos en carne o huevos.
Además, a diferencia de los antibióticos, no contribuyen al desarrollo de resistencia antimicrobiana, uno de los principales desafíos sanitarios a nivel global.
Dentro de este grupo, las bacterias ácido lácticas del género Lactobacillus se destacan por su seguridad y capacidad de adaptación al tracto gastrointestinal de las aves. En particular, Lactobacillus reuteri posee la capacidad de producir reuterina, una sustancia con fuerte acción antimicrobiana frente a patógenos relevantes.
Del laboratorio al galpón: cómo fue el estudio
El trabajo se enfocó en aislar bacterias a partir del íleon —la porción final del intestino delgado— de pollos parrilleros criados en condiciones comerciales en el partido de Tandil, Buenos Aires.
Según explicó Mónica Alonso, investigadora de la UNCPBA, la hipótesis fue clara desde el inicio: “las cepas nativas tendrían mayores posibilidades de adaptación al ambiente productivo local, aumentando su eficacia frente a formulaciones importadas”.
Para el estudio se analizaron muestras intestinales de 36 pollos parrilleros Cobb 500, de distintas edades. Tras el cultivo y selección en laboratorio, una de las cepas aisladas mostró resultados sobresalientes.
Resultados que entusiasman al sector
La cepa identificada demostró una alta resistencia y versatilidad: se desarrolló en todo el rango de temperaturas evaluado, sobrevivió en medios biliares al 0,15 % y toleró ambientes altamente ácidos, similares a los del estómago aviar.
Además, exhibió una marcada actividad antimicrobiana, inhibiendo el crecimiento de dos patógenos clave para la avicultura: Salmonella Enteritidis y Salmonella Gallinarum.
Estos resultados posicionan al hallazgo como una alternativa prometedora para mejorar la sanidad avícola y avanzar hacia sistemas productivos más sustentables, eficientes y alineados con las demandas actuales del mercado.
Fuente: INTA Informa










































