El clima vuelve a mandar: la sequía le pone piso a los precios y reactiva el mercado de granos

La falta de lluvias en regiones clave empieza a pesar en los cultivos y el mercado ya suma una prima climática, con la soja a la cabeza. Mientras crece la incertidumbre productiva local, el escenario internacional sigue dominado por abundante oferta y fuerte competencia comercial.

Después de dos semanas de calor y tiempo seco en amplias zonas agrícolas del país, el mercado de granos empezó a releer el clima. La ausencia de lluvias dejó de ser una amenaza potencial y comenzó a traducirse en una prima climática que aporta mayor firmeza a los precios, especialmente en soja, en un contexto global que todavía arrastra altos stocks y márgenes ajustados.

La señal es clara: la preocupación por la evolución de los cultivos empezó a ponerle un piso al mercado, aun cuando el tablero internacional continúa cargado de oferta y competencia entre los principales exportadores.

Soja: el cultivo más expuesto

El déficit hídrico impacta con mayor fuerza en la soja de segunda y en regiones como el sur de Córdoba y el oeste de Buenos Aires, donde el margen para recuperar rindes es cada vez más estrecho. A diferencia del maíz —con los tempranos avanzados y los tardíos todavía con chances—, la soja enfrenta un escenario más ajustado, con pronósticos que no terminan de confirmar el regreso de las lluvias en febrero.

“El mercado empezó a incorporar una prima climática porque la falta de agua dejó de ser un riesgo teórico y pasó a ser un factor concreto en regiones clave”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

En este contexto, quienes vienen retrasados en su estrategia comercial empiezan a encontrar oportunidades de venta, aunque la incertidumbre productiva también actúa como freno a la toma de decisiones.

“Los precios actuales ya fueron recorridos varias veces. Aun con algo más de firmeza, el productor duda en vender porque el clima seco deja un gran signo de pregunta sobre el volumen final de cosecha”, agrega Romano.


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Maíz y trigo: realidades distintas

En maíz, la condición de los cultivos también muestra señales de deterioro en el centro y sur del país, aunque el norte recibió lluvias oportunas que favorecieron el avance de la cosecha. A esto se suma la amenaza de la chicharrita en Santa Fe, que está forzando cambios de planteo hacia soja y podría generar ruido adicional en el mercado.

El trigo transita otra dinámica. Los embarques avanzan a ritmo fuerte, con casi 1,9 millones de toneladas nominadas, el doble del promedio histórico. Sin embargo, la producción récord y los problemas de calidad, especialmente por bajos niveles de proteína, mantienen los precios presionados, pese a una demanda externa que sigue activa.

El frente internacional: mucha oferta y competencia dura

A nivel global, los precios continúan condicionados por la abundancia de oferta y el reacomodamiento de los flujos comerciales, en especial en soja.

China ya cumplió con su compromiso de compra de 12 millones de toneladas de soja estadounidense y ahora se espera que vuelva a concentrar su demanda en Sudamérica, donde Brasil explica cerca del 74% de sus importaciones. Sin embargo, el volumen ya comprometido desde Estados Unidos y la logística brasileña podrían presionar al poroto sudamericano en plena cosecha.

“Estados Unidos ya colocó mucho volumen con destino a China para los próximos meses, y eso puede quitarle espacio a Brasil justo en plena trilla, generando presión bajista sobre los precios”, advierte Romano.

Brasil inició la cosecha de soja con buenos rindes, mientras que el maíz de segunda recién comienza a sembrarse. Aunque no se registran atrasos relevantes, el mercado sigue de cerca su evolución.

En maíz, las exportaciones estadounidenses sorprendieron al duplicar lo esperado, con más de 4 millones de toneladas vendidas en una sola semana, impulsadas también por una mayor demanda de forraje desde China, lo que refuerza la competencia para Sudamérica.

El trigo, en tanto, encuentra sostén en los riesgos climáticos del hemisferio norte. Olas de frío extremo en Estados Unidos y Rusia generan dudas sobre la cosecha de invierno, mientras que compras importantes de países como Arabia Saudita y Argelia sostienen la demanda. En ese escenario, Argentina aparece bien posicionada por sus precios competitivos.

Energía, monedas y un factor clave

A este contexto se suma un dato macro relevante: el petróleo subió cerca de 3%, impulsado por sanciones a Irán y problemas de oferta, lo que brinda respaldo a los aceites vegetales y biocombustibles. Además, el fortalecimiento del real brasileño encarece la mercadería de ese país, mejorando la competitividad estadounidense.

Con un escenario internacional todavía pesado por la oferta, el clima volvió a convertirse en el principal sostén del mercado argentino.

“Hoy el clima es el factor que puede torcer la historia de una campaña que venía muy bien en lo productivo. Esa incertidumbre es la que está poniendo un piso a los precios y reabriendo oportunidades de venta”, concluye Romano.

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