SENASA actualiza las reglas sanitarias y habilita vacunas bovinas más modernas y flexibles
La nueva normativa moderniza el marco regulatorio, amplía la oferta de biológicos disponibles y le da mayor libertad de decisión al productor, sin resignar estándares sanitarios.
El SENASA dio un paso clave en la actualización sanitaria del rodeo bovino argentino al habilitar el uso de vacunas virales no vesiculares que incorporan avances científicos y tecnológicos largamente demandados por el sector productivo. La medida, formalizada a través de la Resolución 61/2026, reemplaza y deja atrás una normativa vigente desde 2012 que había quedado obsoleta frente a la evolución del mercado y la ciencia.
Con esta actualización, el organismo sanitario autoriza la importación, exportación, elaboración, tenencia, depósito, acondicionamiento, distribución y expendio de vacunas destinadas a la prevención de enfermedades clave como Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR – BoHV-1), Herpesvirus bovino tipo 5 (BoHV-5), Diarrea Viral Bovina (VDVB), Rotavirus bovino, Parainfluenza bovina tipo 3 (PI3), Virus Respiratorio Sincicial Bovino (VRSB) y Coronavirus bovino.
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Uno de los cambios más relevantes es la mayor libertad de elección para el productor, que ahora puede optar por esquemas de vacunación más eficientes, incluyendo biológicos de dosis única, una alternativa que reduce costos operativos, simplifica manejos y mejora la adherencia a los planes sanitarios.
Desde SENASA destacan que la actualización normativa no implica una flexibilización sanitaria, sino una modernización inteligente: se eliminan regulaciones innecesarias, se simplifican trámites administrativos y se mantiene el rigor técnico que exige la sanidad animal.
El nuevo marco apunta a mejorar la eficiencia productiva, acompañar la innovación del sector veterinario y fortalecer el rol del Estado como facilitador del desarrollo agropecuario. En un contexto donde la competitividad y la sanidad son claves para el acceso a mercados, la medida se alinea con una estrategia de largo plazo para el crecimiento del complejo ganadero argentino.
Fuente: SENASA






































