Lluvias récord en la Zona Núcleo: el 2025 cerró con superávit hídrico, pero diciembre encendió alertas

Lluvias récord en la Zona Núcleo: el 2025 cerró con superávit hídrico, pero diciembre encendió alertas

Más allá del impacto de las inundaciones en distintas regiones del país, el balance hídrico del 2025 en la Zona Núcleo dejó números claramente positivos. Sin embargo, el último mes del año mostró un quiebre en la tendencia, con lluvias irregulares y por debajo de los valores normales.

De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el promedio anual de precipitaciones alcanzó los 1.222 milímetros, un 21% más que en 2024 y con un excedente de 260 mm interanual. El registro no solo superó al ciclo previo, sino que incluso se ubicó por encima del límite superior del rango histórico de los últimos 30 años.

El buen desempeño no se explicó únicamente por el volumen acumulado, sino también por la cobertura territorial: el 90% de las estaciones meteorológicas de la red BCR–GEA registró lluvias superiores a las del año pasado, consolidando un patrón hídrico que permitió dejar atrás el comienzo seco y complicado del ciclo productivo, en especial para el maíz temprano.

“Este año se despide con un balance pluvial altamente positivo. Tanto el invierno como la primavera aportaron precipitaciones por encima de los valores normales, con lluvias abundantes y recurrentes”, explicó Alfredo Elorriaga, consultor de la entidad.

Un año de lluvias eficientes

El comportamiento de las precipitaciones fue, en términos generales, eficiente. Solo enero, junio y diciembre quedaron por debajo de las medias históricas. En el resto de los meses, los acumulados no solo superaron los promedios, sino que en algunos casos los duplicaron o incluso triplicaron.

Entre los registros destacados, Pergamino acumuló 180 mm en agosto, mientras que Bell Ville alcanzó 172 mm en noviembre, aun cuando ya se advertían señales de enfriamiento del Pacífico ecuatorial compatibles con un escenario de La Niña.

El sureste de la región núcleo fue el más beneficiado. Rojas sumó 729 mm más que en 2024; Junín, 722 mm; Pergamino, 633 mm, y Baradero, 565 mm. Un giro significativo para una zona que había iniciado el año bajo una sequía severa. Solo tres de las 36 estaciones de la red —Noetinger, Idiazábal y Hernando— quedaron levemente por debajo de los registros del año anterior.


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Diciembre cortó la racha

Tras cinco meses consecutivos con lluvias superiores a la media, diciembre quebró la tendencia. El mes cerró con un promedio regional de 80 mm, lejos de los 110 mm históricos.

La principal característica fue la irregularidad. En el norte bonaerense, Lincoln registró 47 mm, Baradero 51 mm y Pergamino 54 mm. En el sudeste cordobés, Bengolea acumuló 40 mm y Noetinger 52 mm. En contraste, algunas localidades superaron ampliamente la media, como Pozo del Molle (161 mm), Hernando (125 mm) y Rosario (122 mm), reflejando el típico comportamiento errático de las lluvias convectivas estivales.

Pronósticos poco alentadores

Si bien las lluvias del 20 y 21 de diciembre fueron claves para sostener el período crítico del maíz y acompañar el desarrollo de la soja, la combinación de eventos aislados y una ola de calor con máximas superiores a los 30 °C comenzó a impactar en las reservas de humedad.

Al primer metro de profundidad, los suelos presentan condiciones de regulares a escasas, en un escenario similar al de fines de 2024, cuando más del 50% del área mostraba déficits hídricos. A corto plazo, los pronósticos solo anticipan una baja probabilidad de chaparrones aislados, sin lluvias significativas al menos hasta comienzos de la próxima semana.

Lluvias fuera de escala en el NEA

Mientras la Zona Núcleo cerró diciembre con déficit, el norte argentino mostró la contracara. En gran parte del NEA, las precipitaciones duplicaron e incluso triplicaron los valores normales, generando anegamientos e inundaciones.

El caso más extremo fue Corrientes capital, con 530 mm en el mes, 3,5 veces por encima del promedio histórico. También se destacaron Ituzaingó (457 mm), Resistencia (406 mm), Oberá (342 mm) y Federal (293 mm). Para encontrar un antecedente similar en Corrientes hay que remontarse a 1996.

Así, el 2025 se despide con un balance hídrico anual ampliamente favorable, pero con señales de alerta de cara al verano, marcadas por lluvias desordenadas, alta variabilidad espacial y suelos que comienzan a ajustarse en una etapa clave para los cultivos.

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