Avances en el control de la degradación del suelo y su importancia en tiempos de cambio climático

Daniel Tomasini, profesor de la FAUBA, ha compartido avances en el control de la degradación del suelo en la provincia de Entre Ríos. Este estudio arroja luz sobre la importancia de la sostenibilidad en el sector agrícola, considerando tanto los costos y beneficios privados como las ventajas ambientales para la sociedad en general.

La problemática de la degradación del suelo en Entre Ríos

Las tierras onduladas de Entre Ríos enfrentan desafíos significativos debido a la degradación por erosión hídrica y la disminución de los rendimientos agrícolas. En el contexto del cambio climático, la conservación del suelo se vuelve aún más crucial. En este sentido, la construcción de terrazas para evacuar el exceso de agua causado por las lluvias intensas se presenta como una práctica adecuada pero poco difundida.

Un estudio académico que abarcó ocho campañas agrícolas reveló que la implementación de terrazas revierte la caída de los rendimientos de cultivos como la soja y el maíz, ofreciendo una rentabilidad hasta un 24% mayor en comparación con los lotes sin terrazas. Daniel Tomasini, docente de economía general en la Facultad de Agronomía de la UBA, señala que la erosión hídrica afecta al 35% de los suelos productivos del país, lo cual equivale a casi 64 millones de hectáreas, es decir, más de dos provincias de Buenos Aires. En particular, Entre Ríos se encuentra muy perjudicada, ya que el 75% de su superficie es susceptible a la erosión y más de 2,3 millones de hectáreas ya están degradadas.


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La importancia de conservar el suelo

El deterioro de los suelos y los servicios ecosistémicos que brindan es motivo de gran preocupación económica, política y ambiental. Entre Ríos ha asumido un compromiso especial con la conservación del suelo, impulsado por la ley provincial de suelos, que ofrece reducciones impositivas a aquellos productores que implementen prácticas conservacionistas. Además, el relieve desafiante de la región hace que la construcción de terrazas de evacuación sea una técnica de control altamente efectiva contra la erosión hídrica.

La construcción de terrazas requiere una movilización de tierras a gran escala utilizando maquinaria, lo cual implica un costo inicial elevado, llegando hasta los 100 dólares por hectárea. Este alto costo desalienta a los productores a invertir, a pesar de la creciente necesidad debido a la intensificación de las lluvias causada por el cambio climático.

El objetivo del estudio realizado por Daniel Tomasini fue analizar los rendimientos de cultivos como la soja, el maíz y el trigo, así como la rentabilidad de la construcción de terrazas de evacuación, durante ocho campañas agrícolas en una empresa rural del este de Entre Ríos.

Resultados del estudio

En el caso de la soja de primera, el cultivo más relevante en términos de área sembrada y su impacto en la erosión hídrica, se observó que mientras el manejo no conservacionista generó pérdidas de rendimiento de 157 kg por hectárea y por año, la implementación de terrazas permitió aumentos de 86 kg por hectárea y por año, en promedio.

En cuanto al maíz, las pérdidas medias anuales disminuyeron un 61,1%, pasando de 244 a 95 kg por hectárea. En el caso de la soja de segunda, no se encontraron diferencias significativas entre ambos sistemas, y el trigo presentó un comportamiento tan errático debido a enfermedades fúngicas que no fue posible realizar un análisis más detallado.

Estos datos han sido publicados en la revista Agronomía y respaldan la importancia de implementar prácticas conservacionistas, como la construcción de terrazas de evacuación, para mitigar la degradación del suelo y garantizar la sostenibilidad del sector agrícola en tiempos de cambio climático.

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