“Incluso mucha gente no relacionada al campo está muy feliz. Es una nueva posibilidad para toda la región”, dicen tras las lluvias. Mejoró el trigo: los cuadros regulares caen un 13% y suben los muy buenos un 21%. El 90% del maíz total se sembrará en septiembre contra solo el 10% que se hizo en septiembre 2022.
El 80% de la región con lluvias de entre 30 a 110 milímetros
Los últimos registros pluviales sorprendieron y superaron las expectativas de 10 a 40 mm: el 80% del área núcleo recibió 30 a 110 mm. Pero en el 20 % restante llovieron menos de 10 milímetros e incluso en algunas localidades se trató de solo una llovizna. Esto sucedió en el centro-sur santafecino (de Rosario hacia el norte), y extremo sur cordobés y noroeste bonaerense. Allí no hay felicidad sino desesperación para que de una buena vez llegue el agua.
¿Qué significan estas lluvias para el trigo y maíz?
Son un punto de inflexión para el trigo: si bien no se encuentra cursando su período más crítico para la determinación del rendimiento, la escasez de agua en los perfiles estaba acorralándolo con amarillamientos tempranos y pérdida de plantas y caída del potencial. Los técnicos tenían temor de repetir una pobre cosecha como la pasada 2022/23. ¿Y para el maíz? Este evento quitó la incertidumbre de no contar con agua suficiente para sembrar en forma temprana (setiembre). Si bien, desde el centro al oeste de GEA faltan de 40 a 120 mm para optimizar las reservas del suelo, lo que llovió junto a las proyecciones del “Niño”, hacen posible asumir el riesgo de una siembra temprana del cereal de verano.
¿”Niño” solo para algunos?
Las buenas noticias no llegaron para todos: el NOA, la mayor parte de Córdoba, La Pampa, el centro y norte de Santa Fe y la mayor parte de Buenos Aires no recibió precipitaciones. Allí, sigue el estado de sequía sostenida. Pero, entonces ¿hay o no Niño? Elorriaga explica: “por definición (de la NOAA) hay Niño cuando se da una anomalía de temperatura superior a +0,5 por más de tres meses y modificación de los vientos alisios. Por lo que técnicamente, el Niño es consistente en el Pacífico Ecuatorial Central desde junio 2023, aunque sus efectos sobre las lluvias en la región pampeana hayan sido inexistentes todo el invierno. Esto es normal dado que el Niño hace pesar su mayor influencia en el semestre cálido de Argentina. En los últimos treinta días el fenómeno Niño se ha consolidado mucho más por el aumento del acople océano atmósfera en el Pacífico. Es probable que las abundantes lluvias en Misiones, N de Corrientes, S de Paraguay y SE de Brasil sean producto de la influencia del evento Niño, ya que esa región normalmente tiene una respuesta más temprana al calentamiento del Pacifico Ecuatorial. En el caso del centro de la región pampeana esto es más difícil de definir, porque es necesario descartar la acción de los mecanismos regionales en el desarrollo y volumen de las precipitaciones. No alcanza con un evento de lluvias abundantes sobre una parte de la región pampeana, es la recurrencia de anomalías pluviales lo que determina al Niño como un factor preponderante en la oferta de agua”.
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910 mil ha buenas a muy buenas del millón de ha sembradas con trigo
Tras las lluvias mejoraron los cuadros de trigo: los regulares bajaron un 13% y subieron los muy buenos un 21%. Hoy en la región, del millón de hectáreas sembradas, el 31% está en muy buenas condiciones, el 60% bueno y el 9% aún se conserva en estado regular.