USD 3.700 millones en juego: un tratamiento de verano logra controlar la sarna bovina en más de 1.400 animales y cambia el manejo sanitario

Un enfoque preventivo reduce brotes de otoño-invierno y protege la productividad de un rodeo de más de 51 millones de cabezas.

La sarna bovina vuelve al centro de la escena sanitaria en la ganadería argentina, pero con una novedad clave: un manejo preventivo durante el verano muestra resultados concretos para bajar infestaciones y evitar pérdidas productivas.

Un informe técnico elaborado por Laboratorios König junto con CIVETAN‑CONICET confirma que intervenir en los meses estivales —cuando la población del ácaro disminuye naturalmente— permite reducir el riesgo de brotes en otoño e invierno.

Las experiencias a campo, realizadas en establecimientos de Buenos Aires, lograron controlar más de 1.400 animales, disminuyendo el nivel de infestación y evitando cuadros clínicos posteriores.

Una enfermedad que impacta directo en la rentabilidad

La sarna bovina, causada por el ácaro Psoroptes ovis, afecta el bienestar animal, reduce la ganancia de peso, la producción de leche y puede generar fallas reproductivas.

El riesgo económico no es menor: la cadena ganadera argentina genera USD 3.700 millones en exportaciones, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en un rodeo que supera 51,6 millones de cabezas de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Proteger la sanidad se vuelve, entonces, una cuestión estratégica.


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Verano: la ventana que cambia la estrategia

El enfoque propone actuar antes de que aparezcan los síntomas visibles. La lógica es simple: en verano la carga parasitaria es menor y la transmisión se reduce, lo que facilita bajar el “piso” de infestación del rodeo.

Los ensayos utilizaron un tratamiento pour-on con combinación de principios activos (eprinomectina y flumetrina), reforzado con butóxido de piperonilo, dentro de un esquema sanitario integral.

Las claves para que funcione

Los especialistas remarcan que no existe una solución única. El éxito depende de un manejo completo:

  • Diagnóstico previo con raspajes cutáneos.

  • Uso correcto de productos y dosis.

  • Bioseguridad estricta en el ingreso de animales.

  • Monitoreo permanente del rodeo.

  • Intervención rápida ante sospechas.

También advierten sobre un desafío creciente: la resistencia a antiparasitarios, que obliga a estrategias más inteligentes y combinaciones de principios activos.

Un cambio de paradigma sanitario

El mensaje de fondo es claro: pasar de un manejo reactivo —cuando el problema ya está instalado— a uno preventivo y planificado.

En un contexto de alta demanda de carne y necesidad de eficiencia productiva, anticiparse a la sarna puede marcar la diferencia entre pérdidas y rentabilidad en los sistemas ganaderos.