Trigo récord en el sudeste bonaerense: las decisiones que explican rindes de casi 6.000 kg/ha
Un establecimiento de Balcarce logró uno de sus mejores resultados históricos en trigo. Manejo por ambientes, genética probada y un esquema productivo bien aceitado fueron las claves de una campaña sobresaliente.
La campaña triguera 2025/26 dejó señales claras de que, cuando el clima acompaña y las decisiones agronómicas son consistentes, los resultados aparecen. En el sudeste bonaerense, un caso testigo en Balcarce permite entender por qué el trigo tuvo un año destacado, con rindes que se acercaron a los 6.000 kilos por hectárea.
En la estancia Santa Marta, perteneciente a la Compañía de Tierras Sud Argentino —del Grupo Benetton—, el promedio de rendimiento alcanzó los 5.882 kg/ha, convirtiéndose en el segundo mejor registro histórico del establecimiento para este cultivo. El desempeño no fue casual: detrás de los números hubo planificación, continuidad en el manejo y una apuesta firme por materiales conocidos.
“El clima ayudó, pero lo determinante fue sostener un esquema de trabajo probado en el tiempo”, coinciden Juan Pimentel y Gonzalo Varela, ingenieros agrónomos del equipo técnico del campo. Bajo normas productivas definidas por la empresa, el manejo se apoya en la ambientación, la rotación y la elección de un varietal que consideran infalible para grandes superficies: el Baguette 802 de Nidera.
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El establecimiento supera las 16.000 hectáreas totales, con unas 8.000 destinadas a agricultura. El resto se reparte entre pasturas, verdeos de invierno y una fuerte integración ganadera, con alrededor de 5.000 vientres, ciclo completo, feedlot y aprovechamiento de rastrojos. El ambiente no es homogéneo: conviven suelos profundos, altamente productivos, con lomas restrictivas e incluso sectores serranos donde la agricultura no es viable.
La rotación es otro de los pilares del sistema. En cultivos de fina, la superficie se divide de manera equilibrada entre trigo y cebada, mientras que en gruesa alternan girasol, maíz y soja. Esta diversidad permite amortiguar riesgos y sostener la estabilidad productiva.
En una zona donde las heladas tardías son una amenaza recurrente y la logística exige precisión, el manejo del nitrógeno resulta clave. De las 1.600 hectáreas sembradas con trigo, casi 1.000 se implantaron con Baguette 802, un material de ciclo largo que responde muy bien a siembras tempranas. La ventana de implantación fue corta y precisa: desde el 25 de mayo hasta el 10 de junio.
El esquema nutricional incluyó una base uniforme de urea y ajustes posteriores según ambiente, con aplicaciones líquidas y asesoramiento externo especializado. La campaña no estuvo exenta de contratiempos: hubo heladas, daños por granizo y sectores con pérdidas por exceso hídrico. Sin embargo, el paquete tecnológico y la estabilidad genética marcaron la diferencia.
El varietal mostró picos de hasta 7.509 kg/ha, reafirmando su rol como “caballito de batalla” del planteo triguero. Si bien todos los años se evalúan nuevos materiales, el 802 sigue siendo la referencia por su confiabilidad. En paralelo, comienzan a aparecer los primeros resultados del Baguette 820, llamado a tomar la posta en la búsqueda de nuevos récords.
La relación con Nidera y el acompañamiento técnico del RED.IN El Clavijero también fueron parte del engranaje. Recomendaciones de densidad, monitoreo a campo, vuelos con dron y seguimiento permanente completaron un esquema que volvió a demostrar que, en trigo, la consistencia paga.
Fuente: NIDERA








































