Tras más de 110 mm de lluvia, el centro norte santafesino refuerza controles de malezas e insectos

La última semana dejó una postal hídrica decisiva en el centro norte de Santa Fe. Con registros que en varios departamentos superaron los 110 milímetros, las lluvias reconfiguraron el ritmo de las tareas a campo: demoraron siembras, cosechas y aplicaciones, pero al mismo tiempo aseguraron una recarga clave de agua útil en los perfiles de suelo, un factor determinante para la campaña gruesa.

De acuerdo con el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el período comprendido entre el 7 y el 13 de enero de 2026 estuvo marcado por monitoreos intensivos de malezas e insectos, en un contexto de precipitaciones frecuentes, bien distribuidas pero con acumulados desparejos según zona.

Los mayores milimetrajes se concentraron en Nueve de Julio, Vera, General Obligado, San Cristóbal, San Justo y San Javier, donde el agua obligó a reprogramar labores y a extremar el seguimiento sanitario de los lotes. Hacia el sábado 11, el escenario climático mostró una mejora, con mayor estabilidad y un leve descenso térmico: las mínimas oscilaron entre 17 y 21 °C, mientras que las máximas se ubicaron entre 21 y 37 °C.


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Labores condicionadas y foco en el control sanitario

El exceso hídrico impactó de lleno en la dinámica de la campaña. La siembra de algodón, sorgo granífero y forrajero, soja tardía y maíz tardío, así como la cosecha de girasol y las aplicaciones de herbicidas e insecticidas, avanzaron con interrupciones. En paralelo, se intensificaron los controles en lotes de girasol, maíz temprano y soja, tanto de primera como de segunda.

En girasol, la trilla mostró ritmos desiguales y en muchos sectores quedó detenida por la humedad en los suelos. Los rindes se mantuvieron entre 17 y 20 qq/ha, con posibilidades de mejora de 3 a 4 qq/ha y picos puntuales de 25 a 27 qq/ha. Persistieron pérdidas por ataque de aves, por lo que se recurrió a aplicaciones para acelerar el secado de los cultivares y reducir daños.

El maíz temprano exhibió cuadros de bueno a muy bueno, con lotes destacados que reflejaron el potencial de la combinación entre humedad adecuada, genética y fertilización nitrogenada. No se reportaron plagas ni enfermedades, y en las cuencas lecheras de Castellanos y Las Colonias comenzó el picado para autoconsumo, con resultados favorables.

La soja temprana avanzó sin contratiempos, con buen crecimiento vegetativo y cierre de surcos. En soja tardía, la intención se estimó en 600.000 hectáreas, con un avance cercano al 90% y una implantación considerada satisfactoria.

En el caso del algodón, la siembra alcanzó el 95%, mientras que el sorgo granífero llegó al 97% de lo proyectado. Por su parte, el maíz tardío mostró una intención de 90.000 hectáreas, un 22% más que la campaña anterior, con un progreso del 65%, aunque también condicionado por las lluvias.

Perfiles recargados, clave para la campaña

El SEA subrayó que, gracias a las precipitaciones acumuladas entre octubre de 2025 y enero de 2026, los suelos de la región presentan una disponibilidad de agua útil de buena a muy buena. Solo en sectores bajos se observaron áreas con encharcamientos.

Con este respaldo hídrico, el panorama para los cultivos de la campaña gruesa es alentador. Sin embargo, el desempeño final dependerá de cómo evolucione el clima en las próximas semanas y, sobre todo, de las decisiones productivas y del nivel de inversión tecnológica que adopte cada productor.

Fuente: Bolsa Comercio de Santa Fe

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