Las lluvias frenan el deterioro en gran parte del área, pero el sur de Santa Fe sigue en situación crítica por falta de agua.
La campaña de soja en la región núcleo entra en una etapa decisiva: las precipitaciones de febrero lograron detener la caída del rinde en muchos sectores, pero el daño ya está hecho en zonas donde el agua no llegó. La primera estimación productiva se ubica en 17,2 millones de toneladas, unas 600.000 toneladas menos que lo proyectado al inicio de la campaña.
El ajuste responde al impacto combinado del déficit hídrico y las altas temperaturas de enero, que recortaron el potencial promedio de 40 a 38 qq/ha sobre una superficie de 4,58 millones de hectáreas.

Aunque el recorte genera preocupación, el volumen proyectado se mantiene cerca del promedio histórico de los últimos 15 años (17,4 Mt). Es decir, se evitó un escenario de derrumbe generalizado gracias a las lluvias recientes.
Sin embargo, el resultado final dependerá de lo que ocurra con el clima en las próximas semanas, justo en el período clave de llenado de granos.
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El foco rojo: pérdidas de hasta 40% en el sur de Santa Fe
El principal problema se concentra en un corredor que representa cerca del 15% de la región núcleo, especialmente en el área de influencia de Rosario hacia el oeste y el sur.
En el departamento Constitución ya estiman daños del 30% al 40%, mientras que en localidades como Bigand las pérdidas superan el 30% y podrían agravarse si no llueve pronto. Allí, la soja de primera comienza a secarse y aumenta la presión de plagas asociadas a sequía, como trips y arañuelas.
Donde llovió, el cultivo se recupera
En el resto de la región, las precipitaciones cambiaron el escenario:
Los lotes en condición regular a mala bajaron del 20% al 12%.
Los cuadros buenos alcanzan el 38%.
Los muy buenos y excelentes suman 50%.
En zonas como Pergamino, Marcos Juárez o Carlos Pellegrini, el agua permitió frenar la caída del rinde e incluso sostener el potencial productivo en algunos casos, aunque todavía se necesitan nuevas lluvias para completar el ciclo.

Acumulados desparejos: hasta 90 mm en algunos sectores
Durante la primera parte de febrero se registraron lluvias muy variables. Donde sí hubo aportes, los acumulados oscilaron entre 30 y 90 mm, acercándose en algunos casos al promedio histórico mensual de 105 mm.
Pero la franja central y el este, especialmente hacia Rosario y San Pedro, quedaron prácticamente al margen, lo que explica el fuerte contraste productivo dentro de la misma región.
Soja de segunda: la más golpeada
La soja de segunda es la que muestra mayor impacto del estrés hídrico de enero. Muchos lotes no lograron superar la altura del rastrojo de trigo y ya hay pérdidas consolidadas:
Recuperación en zonas con lluvias recientes.
Daños importantes en suelos de menor calidad.
Pérdidas que podrían llegar al 50% en sectores críticos.
Lo que puede pasar ahora
Los próximos días podrían traer un cambio en la disponibilidad de agua. Se espera el pasaje de varios sistemas de inestabilidad con lluvias y tormentas que podrían recomponer humedad en el centro de la región pampeana.

El antecedente del año pasado mantiene abierta una ventana de optimismo: en esa campaña, las lluvias de fines de febrero y marzo permitieron recuperar rindes y acercarse al objetivo inicial.
Hoy, el escenario todavía no está cerrado. El resultado final de la soja dependerá, casi exclusivamente, de lo que haga el clima en el tramo final.
Fuente: BCR









































