Soja 2025: la siembra se acerca al 90%, pero el exceso de lluvias frena el norte y el cultivo entra en su fase decisiva

La campaña sojera avanza con paso firme en gran parte del país, aunque no sin contrastes. Mientras el progreso nacional se aproxima al 90% del área prevista, las condiciones climáticas desparejas siguen marcando el pulso de las labores: en el norte agrícola, los excesos hídricos continúan retrasando la implantación, al tiempo que los primeros lotes de soja de primera comienzan a transitar etapas clave para la definición del rendimiento.

De acuerdo con el último relevamiento técnico, la siembra alcanzó el 88,3% del área proyectada, tras sumar 6,3 puntos porcentuales en la última semana. El avance se explica, en buena medida, por el dinamismo en las zonas donde el clima acompañó. Sin embargo, en sectores del norte del área agrícola, las precipitaciones abundantes y los suelos saturados siguen condicionando el ingreso de las sembradoras y mantienen focos de demora.

A pesar de estas dificultades operativas, el panorama general del cultivo se mantiene favorable. El 85% del área implantada exhibe una condición hídrica Óptima/Adecuada, un indicador que sostiene expectativas positivas para el desarrollo de la soja en buena parte de las regiones productivas.


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En lo que respecta a la soja de primera, el ciclo comienza a entrar en una etapa determinante: el 10% de los lotes ya se encuentra en plena floración (R2). En este momento del cultivo, la evolución de las lluvias será decisiva para atravesar el período crítico con buenos niveles de disponibilidad de agua y consolidar el potencial de rinde.

Por su parte, la soja de segunda también muestra avances sostenidos. La siembra cubre el 84% de la intención total, con lotes mayormente en fases vegetativas. Su desempeño en las próximas semanas dependerá, en gran medida, de la recarga de humedad en el perfil del suelo y de que el régimen de precipitaciones logre normalizarse tras los contrastes observados en el arranque de la campaña.

Con una parte importante del área ingresando en momentos sensibles del desarrollo, el clima vuelve a posicionarse como el factor clave que definirá si la soja logra capitalizar el buen estado general o si los excesos y la irregularidad de las lluvias terminan condicionando el resultado productivo.

Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires

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