Se agrava un problema clave del agro: máquinas cada vez más grandes y rutas que no alcanzan

Tractor atascado en camino rural con barro extremo tras lluvias intensas en zona agrícola argentina
El crecimiento del tamaño de la maquinaria choca con caminos obsoletos y complica la logística en plena campaña

El debate volvió a encenderse en Expoagro y dejó una señal clara: el agro argentino produce más, pero se mueve peor. Contratistas de todo el país advierten que el traslado de maquinaria se volvió un cuello de botella crítico, con riesgos operativos, sobrecostos y demoras en plena ventana productiva.

Un sistema que quedó atrás del crecimiento productivo

Desde la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola (FACMA) plantean una contradicción estructural: el país depende del agro, pero no tiene infraestructura acorde para sostenerlo.

“El tamaño de las máquinas crece, pero las rutas siguen siendo las mismas”, advirtió el secretario de la entidad, Norberto Ferrucci. A eso se suma la falta de caminos alternativos, restricciones para circular de noche y normativas desactualizadas que complican el traslado entre lotes.

El problema no es solo técnico: impacta directamente en la eficiencia productiva. En muchos casos, los contratistas deben desarmar equipos o evitar rutas, lo que genera pérdidas de tiempo en momentos clave de siembra o cosecha.

Máquinas más anchas, caminos más chicos

El avance tecnológico en maquinaria agrícola trajo equipos más grandes y eficientes, pero también más difíciles de trasladar.

Desde Carcarañá, Santa Fe, el contratista Javier Lux lo resumió con crudeza:
“Las máquinas ya no dan con las dimensiones actuales. Hay que desarmarlas casi completas para moverlas”.

La situación se repite en distintas regiones. En Tandil, Buenos Aires, contratistas aseguran que los caminos rurales en mal estado obligan a usar rutas, donde enfrentan conflictos con otros vehículos y mayores riesgos.

“Si los caminos de tierra estuvieran en condiciones, no habría problema”, remarcaron.


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Traslados lentos, riesgos altos y costos ocultos

En el sur de Santa Fe y Córdoba, el diagnóstico es similar. Gustavo Tacchi, con años en la actividad, advierte que el traslado es uno de los mayores riesgos del negocio.

“Las rutas no dan y las máquinas tampoco entran en los carretones”, explicó.
Incluso, algunas unidades nuevas directamente superan las dimensiones permitidas para transporte.

Esto obliga a elegir entre demoras, costos adicionales o exposición a sanciones.

Normas desactualizadas y falta de coordinación

Otro punto crítico es la falta de reglas unificadas. Cada provincia tiene su propia legislación y no existe un esquema nacional claro para el traslado de maquinaria.

En Córdoba, el presidente de la Asociación de Trilladores, Jorge Bonaudo, fue contundente:
“No hay caminos alternativos y el sistema termina siendo recaudatorio. Te multan y te dejan seguir”.

Desde el sector piden avanzar hacia un esquema nacional que contemple riesgos, tipos de maquinaria y condiciones de circulación, con participación de todos los actores.

El impacto directo en la producción

El problema ya no es solo logístico: empieza a afectar la productividad.

En el norte del país, donde las ventanas de cosecha se acortaron por cambios climáticos y variedades, la imposibilidad de trasladar equipos a tiempo genera pérdidas concretas.

“Antes trabajábamos en varias zonas; hoy todo se concentra y no llegamos”, explicó el contratista Omar Vaudagna desde Tucumán.

Un reclamo que se repite: infraestructura y reglas claras

El diagnóstico es transversal:

  • Rutas obsoletas
  • Caminos rurales en mal estado
  • Falta de corredores alternativos
  • Normativas desactualizadas
  • Escasa coordinación entre jurisdicciones

Mientras el agro sigue empujando la economía, la logística interna aparece como uno de los principales frenos.

El sector lo advierte con claridad: sin caminos adecuados, el crecimiento productivo empieza a chocar contra sus propios límites.

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