Milei promete bajar retenciones “si hay superávit” y lanza un nuevo régimen de semillas para duplicar la producción

El Gobierno apunta a 300 millones de toneladas y reabre el debate por la propiedad intelectual que hoy frena tecnología e inversión

El presidente Javier Milei anunció que continuará la baja de retenciones “de forma responsable y solo en la medida en que el superávit fiscal lo permita” y adelantó que enviará un nuevo régimen para la innovación en semillas. El objetivo declarado: llevar la producción argentina a 300 millones de toneladas y cerrar la brecha tecnológica con Brasil.

La definición se dio en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso y vuelve a poner en el centro dos ejes que impactan directo en el negocio agropecuario: presión impositiva y propiedad intelectual.

Retenciones: qué dijo y cómo quedan hoy

Milei ratificó que la reducción de derechos de exportación seguirá atada al resultado fiscal. En 2025 el esquema tuvo marchas y contramarchas: rebajas temporales en plena sequía, restituciones y una suspensión por 72 horas que habilitó DJVE por unos US$7000 millones.

Actualmente rigen, entre otras, estas alícuotas:

  • Soja: 24%

  • Trigo y cebada: 7,5%

  • Maíz: 8,5%

El mensaje oficial es claro: habrá baja, pero condicionada. Para el productor, la clave pasa por la previsibilidad y el impacto en márgenes en plena planificación de la próxima campaña.

Milei promete bajar retenciones “si hay superávit”

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Semillas: el cambio que puede redefinir la soja

El anuncio más sensible fue el de un nuevo régimen de derecho de propiedad para innovadores en semillas. La ley vigente data de 1973, cuando la soja recién se expandía y la biotecnología agrícola no existía.

Milei planteó que la Argentina está en condiciones de duplicar su producción actual, pero necesita reglas que incentiven inversión en genética y biotecnología. El foco vuelve al debate histórico: el uso propio de semilla.

Hoy el productor puede guardar parte de su cosecha para sembrar en la campaña siguiente. La industria busca limitar abusos y asegurar reconocimiento económico por tecnología incorporada. Parte del sector productivo defiende mantener esa potestad sin recortes.

La comparación que inquieta

El Presidente apuntó directamente a Brasil. Mientras la Argentina está estancada en torno a 50 millones de toneladas de soja, el vecino país proyecta cerca de 180 millones.

En una jornada técnica, se informó que en la campaña 2024/25 Brasil alcanzó un rinde promedio de 3,5 toneladas por hectárea, frente a 2,9 toneladas en la Argentina.

La brecha no es solo superficie: es tecnología.

  • Argentina: 3 biotecnologías en soja

  • Brasil: 5

  • Estados Unidos: 7

UPOV 91 vuelve al radar

El acuerdo comercial firmado con Estados Unidos incluye el compromiso de avanzar hacia UPOV 91, que eleva la protección de la propiedad intelectual en semillas. Ya estuvo en discusión durante el gobierno de Mauricio Macri y volvió a aparecer en la primera versión de la Ley Bases, aunque luego se retiró.

También fue tema durante la gestión de Alberto Fernández, cuando el entonces ministro Julián Domínguez impulsó un canon por uso propio, iniciativa que no prosperó.

Ahora el debate regresa con un nuevo enfoque: un régimen específico para innovación que podría redefinir la relación entre productores y semilleras.

El factor inversión: riego, capital y rindes

Milei vinculó el nuevo esquema con un régimen de incentivo para medianas inversiones que, según afirmó, acelerará la incorporación de bienes de capital y sistemas de riego. Puso como ejemplo el algodón en Chaco: 600 kilos por hectárea contra 1400 en Brasil.

El mensaje político y productivo apunta a lo mismo: más tecnología, más rinde y más toneladas.

Qué está en juego para el productor

  • Posible cambio en el esquema de uso propio

  • Mayor protección a obtentores y empresas de genética

  • Eventual llegada de más eventos biotecnológicos

  • Discusión abierta sobre costos tecnológicos

Mientras tanto, el sistema privado Sembrá Evolución ya cubre más de 4 millones de hectáreas bajo contratos específicos, aunque no está exento de críticas por parte de productores.

La señal del Gobierno es contundente: sin un nuevo marco para semillas, la Argentina seguirá perdiendo terreno frente a Brasil. La discusión ahora pasa del diagnóstico a la ley.

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