Mejora la relación hacienda–forrajeras y se abre una ventana clave para invertir en pasturas

Mejora la relación hacienda–forrajeras y se abre una ventana clave para invertir en pasturas

La campaña 2025/26 se perfila como una oportunidad estratégica para la ganadería argentina, impulsada por un cambio significativo en los precios relativos. La mejora en los valores de la hacienda, combinada con una mayor disponibilidad y estabilización de precios de las semillas forrajeras, generó un escenario que vuelve a poner a las pasturas en el centro de las decisiones de inversión.

De acuerdo con un informe de Contenidos CREA, en algunos casos la relación entre el valor de la hacienda y el costo de las semillas llegó a duplicarse, lo que potencia el poder de compra del productor y abre la puerta a recomponer planteos forrajeros deteriorados por años climáticamente adversos.

Un giro en el escenario de precios

Las últimas campañas, marcadas por sequías y eventos extremos, no solo golpearon la producción de carne, sino que también redujeron de manera considerable la disponibilidad de semillas forrajeras, empujando los precios al alza. Ese contexto, sin embargo, cambió de forma abrupta.

La llegada de una nueva pre-campaña, con oferta menos restringida y valores más ordenados, se combina ahora con una fuerte recuperación del precio de la hacienda, generando una relación semilla/carne claramente más favorable.

“Este nuevo escenario es muy fértil para invertir en pasturas, especialmente en genética de mayor valor, donde las diferencias en poder de compra son aún más marcadas”, explica Juan Lus, especialista en semillas forrajeras y miembro de la Comisión de Ensayos de la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El ternero compra más semillas

Al comparar listas de precios de pre-campaña de distintas empresas semilleras con los valores del ternero destetado, el informe muestra una fuerte recuperación interanual del poder de compra de la hacienda.

Mientras que el precio promedio de las especies forrajeras cayó un 9% interanual, el dato más relevante es que en 2025 el ternero puede adquirir un 41% más de semillas forrajeras que en 2024, según detalla Lus.


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En alfalfa sin latencia, los precios se mantuvieron relativamente estables, mientras que los materiales de menor valor genético registraron leves subas. Aun así, el ternero destetado puede comprar un 22% más de semilla de alfalfa que el año pasado, con una ventaja creciente a medida que mejora la calidad genética del material.

En alfalfas de latencia intermedia, los aumentos fueron más notorios, especialmente en los segmentos de menor valor genético, aunque la relación sigue siendo favorable frente a campañas anteriores.

Festuca, raigrás y cereales: el salto es mayor

El cambio de escenario es todavía más evidente en otras forrajeras. En festuca, el ternero puede comprar en promedio un 41% más de semilla que el año pasado, y en el caso de materiales premium, esa diferencia llega al 65%.

Para el raigrás anual, la excelente cosecha 2025 y la normalización del abastecimiento provocaron una caída de precios superior al 60%, lo que, sumado al mayor valor de la hacienda, permite duplicar la cantidad de semilla comprable respecto de la campaña anterior.

Una situación similar se observa en los cereales de invierno, donde el poder de compra del ternero también se duplicó en comparación con el ciclo previo.

Agropiro y ambientes complejos

En el caso del agropiro, forrajera clave para sistemas de cría y ambientes restrictivos, los valores de la semilla mostraron un fuerte retroceso. Con los precios actuales, el mismo ternero puede comprar en promedio un 71% más de semilla que en la campaña pasada.

Un año para recomponer pasturas

Para Lus, el contexto no deja dudas: “Con precios relativos tan favorables y con pasturas muy castigadas por las sequías de años anteriores, 2025 aparece como un año ideal para invertir seriamente en pasturas, especialmente en materiales de calidad”.

El nuevo equilibrio entre hacienda y semillas vuelve a posicionar a la base forrajera como una de las inversiones más estratégicas para mejorar productividad, eficiencia y resultados económicos en la ganadería argentina.

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