El avance de la campaña de maíz con destino a grano consolida su ritmo en el país, aunque el escenario ya no es uniforme. La implantación supera ampliamente el umbral del 80%, pero la falta de lluvias en regiones estratégicas comienza a dejar huellas en el estado de los cultivos y enciende señales de cautela de cara al tramo decisivo del ciclo.
Según el último relevamiento nacional, la siembra alcanzó el 89,1% del área prevista, tras sumar 4,8 puntos porcentuales en la última semana. Sin embargo, el ritmo continúa por detrás del año pasado: la comparación interanual muestra una demora de 3,2 puntos, reflejando un proceso que avanza, pero con tiempos más ajustados.

En términos de desarrollo, el maíz temprano transita su fase más sensible. Cerca del 68,8% del área implantada se encuentra entre panojamiento y floración (VT–R1), un período en el que la disponibilidad de agua y la estabilidad climática resultan determinantes para definir el rinde potencial. Lo que ocurra en las próximas semanas será clave para el resultado productivo.

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El mapa regional exhibe contrastes. En el Centro-Este de Entre Ríos, el cultivo muestra un comportamiento más adelantado: el 27% del área ya alcanzó madurez fisiológica, lo que anticipa la proximidad de los primeros lotes a cosecha. Este adelanto ofrece una lectura positiva en una campaña que, en otras zonas, empieza a mostrar señales de tensión.
Por otro lado, el maíz tardío se acerca al cierre de la ventana de siembra y los lotes recientemente implantados atraviesan los primeros estadios vegetativos con condiciones, en general, aceptables. No obstante, la escasez de precipitaciones en el Norte de La Pampa y el Oeste de Buenos Aires ya comienza a impactar en la condición hídrica de los cultivos, con los primeros indicios de estrés que podrían comprometer el desempeño si el patrón seco se mantiene.
Con el calendario corriendo y una parte importante del área en pleno período crítico, la evolución del clima aparece como el factor que definirá si el maíz logra sostener su potencial o si la campaña deberá reacomodarse a un escenario de mayores restricciones hídricas.

Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires









































