Maíz 2025/26: la campaña que apunta a un récord histórico y pondrá a prueba la logística del país

Con una fuerte apuesta al maíz temprano y una producción total que podría llegar a 62 millones de toneladas, la campaña 2025/26 se perfila como una de las más grandes de la historia. El grueso de las exportaciones se concentrará entre marzo y mayo, con cifras récord de embarques y un impacto clave en el ingreso de dólares.

La campaña de maíz 2025/26 empieza a mostrar señales contundentes de recuperación y expansión. Tras un ciclo anterior marcado por la caída de superficie y el impacto de la chicharrita, el cereal vuelve a ganar protagonismo en el esquema productivo argentino, con una proyección que no solo apunta a superar los 60 millones de toneladas, sino también a generar una concentración logística inédita en los primeros meses comerciales.

Según las últimas estimaciones de la Guía Estratégica para el Agro (GEA-BCR), la producción nacional podría alcanzar las 62 millones de toneladas. Este volumen surge de una superficie sembrada que rondaría las 9,75 millones de hectáreas, un 15% más que en la campaña previa, confirmando que el productor volvió a confiar en el maíz como cultivo estratégico.

Pero el dato más distintivo del nuevo ciclo no es solo la magnitud de la producción, sino su composición: el maíz temprano vuelve a tomar protagonismo. Las excelentes condiciones hídricas acumuladas durante el invierno y la primavera, con lluvias por encima de los promedios históricos, permitieron una fuerte expansión de las siembras tempranas, que marcaron un máximo al 31 de octubre.

De acuerdo con las proyecciones oficiales y privadas, el maíz temprano explicaría unas 30 millones de toneladas, lo que representa un salto de 9,1 millones de toneladas respecto del ciclo anterior. El maíz tardío, en tanto, aportaría cerca de 32 millones de toneladas. En términos simples: la mitad de la cosecha llegará al mercado en forma anticipada, acelerando el flujo de mercadería hacia los puertos.

La oferta de maíz temprano se concentrará principalmente en la región central del país. Zona Núcleo, Entre Ríos y el área de influencia de la delegación Rafaela aparecen como los principales polos de producción. En contraste, el maíz tardío seguirá dominando en el norte y el centro-oeste, con fuerte presencia en Santiago del Estero, oeste de Córdoba, San Luis y La Pampa.

Este corrimiento productivo tiene una consecuencia directa: el mayor volumen exportable estará disponible apenas iniciada la campaña comercial. Bajo el supuesto de que las reglas de juego en materia de política comercial se mantengan estables durante 2026, se estima que Argentina exportará alrededor de 41 millones de toneladas de maíz en todo el ciclo. De ese total, unas 14,8 millones de toneladas saldrían entre marzo y mayo, lo que marcaría un récord histórico para un primer trimestre comercial.


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La ventana es clave desde el punto de vista internacional. Durante esos meses, Brasil todavía no tiene en el mercado el grueso de la safrinha y Estados Unidos se encuentra fuera de la etapa fuerte de cosecha. Esto le da al maíz argentino una ventaja competitiva temporal que puede ser determinante para asegurar negocios y sostener el ritmo de exportaciones.

A valores actuales, el complejo maicero podría generar ingresos por exportaciones del orden de los US$ 8.400 millones, un 35% más que en la campaña pasada. Sin embargo, esa cifra todavía quedaría por debajo de los máximos históricos logrados en 2020/21 y 2021/22, cuando los precios internacionales de los granos estaban en niveles extraordinarios.

El otro gran desafío de la campaña será logístico. Un volumen de producción tan alto, sumado a la concentración temporal de los despachos, pondrá bajo presión a toda la infraestructura de transporte y embarque del país: rutas, ferrocarriles, hidrovía, puertos y plantas industriales. En particular, la región del Gran Rosario volverá a ser el epicentro del movimiento.

Las proyecciones indican que desde los puertos del Up-River podrían embarcarse unas 31,8 millones de toneladas de maíz en la 2025/26, superando el récord previo de 31 millones alcanzado en la campaña 2018/19. Un dato que dimensiona la magnitud del desafío operativo que se avecina.

Además, como la mayor parte del maíz temprano se produce en la zona de influencia directa del Gran Rosario, se espera un ingreso masivo de camiones durante los primeros meses. Para el período marzo-mayo se proyectan arribos por unas 12 millones de toneladas solo por transporte carretero, un 77% más que en el mismo trimestre de la campaña 2024/25.

En este escenario, el maíz no solo aparece como el cultivo “revancha” después de un ciclo complicado, sino también como el gran protagonista de una campaña que promete números históricos, mayor ingreso de divisas y un fuerte estrés sobre la logística nacional. El desafío ya no es solo producir más, sino estar preparados para mover semejante volumen en tan poco tiempo.

Fuente: Tomás Rodríguez Zurro – Emilce Terré

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