El agua trajo alivio al centro del país: la soja entra en su fase crítica, el maíz recupera estado y girasol y sorgo ajustan proyecciones según cómo evolucione el clima.
Las precipitaciones de los últimos días volvieron a cambiar el tablero productivo en buena parte de la región central. Sectores del oeste bonaerense y el sur de Córdoba recibieron aportes de agua que permitieron recomponer, al menos de forma parcial, la disponibilidad hídrica en los perfiles del suelo, con impacto directo sobre los cultivos de verano.
El efecto fue particularmente visible en los planteos tardíos de soja y maíz, que venían transitando semanas de mayor estrés. Si bien el alivio no fue homogéneo, el nuevo escenario mejora las perspectivas de corto plazo y sostiene el potencial productivo en zonas estratégicas.
Soja: cierre de siembra y foco en sostener rindes
La implantación de soja está prácticamente finalizada, con un avance que ya supera el 99% del área prevista. Solo restan completar algunos lotes puntuales en el norte del área agrícola.
En cuanto al estado del cultivo, cerca del 84% de los cuadros se mantiene en condición Normal a Buena. Sin embargo, el frente hídrico muestra señales de ajuste: el 64% del área conserva humedad Adecuada a Óptima, con una leve baja respecto del informe anterior.
Este dato cobra especial relevancia porque alrededor del 30% de la soja de primera ya ingresó en su período crítico, principalmente en los núcleos productivos, donde la continuidad de las lluvias será determinante para no resignar potencial de rinde.
En soja de segunda, la siembra también se encuentra prácticamente cerrada y cerca del 16% del área ya inició floración (R1), aunque bajo condiciones de humedad más limitadas, lo que obliga a un seguimiento fino del clima.
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Maíz: repunte hídrico y buen estado general
El maíz con destino a grano comercial avanza hacia el final de la siembra, con un progreso cercano al 97% del área proyectada. En algunas zonas del norte, la falta de piso todavía retrasa las labores.
Las lluvias recientes permitieron mejorar el estado hídrico de los planteos tardíos, que eran los más comprometidos. En tanto, los maíces tempranos muestran un panorama favorable: más de la mitad del área ya se encuentra en llenado de granos, con casi el 83% de los lotes en condición Normal a Buena.
Los tardíos, que transitan entre etapas vegetativas y reproductivas iniciales, también sostienen un buen estado general, con casi el 88% del área en condición positiva. De todos modos, el cultivo sigue dependiendo de nuevas lluvias generalizadas sobre el centro y sur agrícola para atravesar sin sobresaltos los momentos clave del ciclo.
Girasol: cosecha con rindes altos, pero alerta en el sur
La recolección de girasol avanza a ritmo lento. En la última semana, el progreso fue de poco más de 2 puntos, alcanzando cerca del 24% del área apta. En el NEA, especialmente en Santiago del Estero, la falta de piso sigue demorando el ingreso de las máquinas.
Distinta es la situación en el Centro-Norte de Santa Fe, donde las condiciones de suelo permitieron acelerar los trabajos. En Córdoba, Entre Ríos y el Núcleo Norte, el avance fue más moderado.
En términos productivos, los resultados son alentadores: todas las regiones que ya están cosechando registran rindes superiores al promedio de las últimas cinco campañas, e incluso el NEA y Córdoba superan sus propios máximos históricos. Sin embargo, la ausencia de lluvias en el sur durante el último mes generó un deterioro progresivo del cultivo, lo que mantiene bajo revisión las proyecciones. Por ahora, la estimación nacional se sostiene en 5,8 millones de toneladas.
Sorgo: lento avance y presión del pulgón
La siembra de sorgo granífero continúa con demoras. En las últimas dos semanas avanzó apenas hasta cubrir cerca del 87% de las 900.000 hectáreas previstas, a la espera de mejores condiciones de suelo en el norte.
En el centro del país, los lotes más adelantados ya comenzaron el llenado de granos, mientras que la mayor parte del área se mantiene entre etapas vegetativas y reproductivas tempranas. La presencia de pulgón amarillo sigue siendo elevada, aunque en general los cuadros conservan buen estado sanitario, siempre que se mantenga el monitoreo.
Con este escenario, el pulso del verano agrícola queda atado a un factor clave: la continuidad de las lluvias. El agua volvió a dar alivio, pero el margen de error es cada vez más estrecho. El clima, una vez más, tiene la última palabra. 🌧️🌱
Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires








































