La producción de leche salta 9,7% y roza el récord de enero, pero el precio al tambero cae fuerte en términos reales

Los tambos ordeñan 966 millones de litros y quedan a un paso del máximo histórico, mientras el valor por litro pierde hasta 18,7% interanual.

La lechería argentina arranca 2026 con números productivos en alza. En enero, los tambos alcanzaron 966 millones de litros, un crecimiento del 9,7% interanual, y quedaron muy cerca del récord histórico para ese mes.

Los datos surgen del informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborado en base a registros de la Dirección Nacional de Lechería.

La cifra muestra una baja mensual del 7,6% respecto de diciembre —algo habitual por estacionalidad— pero confirma que la producción mantiene la tendencia expansiva que ya se había observado durante 2025.

A un paso del récord histórico

El volumen de enero quedó muy cerca del máximo registrado para ese mes, que corresponde a 2015 con 973,8 millones de litros.

Además, el crecimiento no solo se dio en cantidad, sino también en calidad. Los denominados sólidos útiles (grasa y proteína) aumentaron 11,3% interanual, por encima del incremento en litros producidos.

Esto se explica por una mejora en la composición de la leche:

  • Enero 2025: 7,00% de sólidos

  • Enero 2026: 7,10% de sólidos

Para la industria, este dato es clave porque implica mayor rendimiento industrial por litro.


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El problema: precios bajos y rentabilidad negativa

El escenario productivo contrasta con la situación económica de los tambos.

El precio promedio pagado al productor fue de $478,19 por litro, apenas 0,3% superior a diciembre y 7,7% más alto que un año atrás en términos nominales.

Sin embargo, al ajustar por inflación, el panorama cambia:

  • −2,5% intermensual real

  • −18,7% interanual real

Medido en dólares, el deterioro también es significativo: el valor del litro está 22,5% por debajo de enero de 2025.

Producción en alza, márgenes en riesgo

El inicio de 2026 confirma que la lechería argentina tiene potencial de crecimiento productivo, pero el atraso del precio al productor vuelve a tensionar la rentabilidad del sistema.

Con costos todavía elevados y valores deprimidos, el desafío para el sector será sostener el aumento del ordeñe sin comprometer la viabilidad económica de los tambos.

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