Con precios que dejaron de ser “políticos”, una demanda internacional firme y nuevas herramientas financieras, la ganadería argentina entra en una etapa de inversión, integración y mayor productividad. Raúl Milano, presidente de Rosgan, analiza el nuevo escenario.
La ganadería argentina atraviesa un punto de inflexión que podría redefinir el rumbo del negocio en los próximos años. Precios más alineados con la realidad productiva, un mercado externo que tracciona con fuerza y un cambio profundo en la forma de pensar el valor de la carne configuran un escenario que, según referentes del sector, abre una etapa de crecimiento sostenido.
Para Raúl Milano, presidente de Rosgan, 2026 se perfila como el año de consolidación de este nuevo ciclo. “Estamos dejando atrás definitivamente la idea de la carne como un producto con precio político”, afirma. En su mirada, este cambio cultural es la base para recuperar incentivos, estimular la inversión y mejorar la eficiencia de toda la cadena.
Precios que ordenan el negocio
Lejos de ser una señal negativa, los valores actuales de la hacienda representan —según Milano— la condición necesaria para volver a producir más y mejor. La recuperación real del precio del ganado en pie, que supera a la inflación, vuelve a poner al productor en el centro del sistema.
Ese mayor margen, advierte, debe transformarse en inversión puertas adentro del campo: mejoras en alambrados, aguadas, instalaciones de manejo y una mayor superficie de pasturas. “El desafío es convertir precio en productividad”, resume.
Te puede interesar
- Pronóstico de lluvias hasta el 9 de febrero
Cómo fijar pisos de precio en granos y proteger los márgenes en un mercado que no reacciona
Preocupación en el campo por la situación financiera de una cerealera
Leche en récord, tambos en rojo: producir más ya no alcanza para cubrir los costos
Feedlot, exportación y animales más pesados
Otro de los pilares del nuevo escenario es la consolidación del feedlot como actor clave de la cadena. Las transformaciones productivas de las últimas décadas terminaron de integrar este sistema al negocio ganadero, en un contexto donde la exportación volvió a marcar el pulso del mercado.
La tendencia hacia animales más pesados al momento de faena responde tanto a razones económicas como a la creciente orientación exportadora, hoy sin restricciones relevantes. Para Milano, este factor es central para explicar la formación de precios y el nuevo equilibrio del negocio.
Más integración para una cadena más previsible
En el plano industrial, el presidente de Rosgan plantea la necesidad de avanzar hacia esquemas de mayor coordinación entre productores, feedlots y frigoríficos. El objetivo: lograr aprovisionamiento más estable, previsibilidad comercial y una distribución del valor agregado más equilibrada a lo largo de la cadena cárnica.
Herramientas financieras para acompañar el crecimiento
El nuevo ciclo ganadero también exige instrumentos acordes. En ese sentido, Milano destacó el rol de herramientas como el forward ganadero, el warrant ganadero y los mercados de futuros, desarrollados junto a la Bolsa de Comercio de Rosario, que buscan dar cobertura, financiamiento y previsibilidad a productores e industriales.
“Si el negocio tiene reglas claras, precios genuinos y herramientas financieras, la ganadería tiene todo para despegar”, concluye.
Fuente: Rosgan







































