Con el respaldo del Senasa, el Ministerio de Desregulación inició una depuración del histórico marco sanitario que regula la ganadería argentina. Se derogaron capítulos clave del decreto 4238/68 para aggiornar las reglas del sector y reducir trabas productivas.
La ganadería argentina atraviesa un momento de fuerte dinamismo productivo, pero todavía opera bajo un entramado normativo heredado de otra época. Con ese diagnóstico, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anunció el inicio de un proceso de limpieza regulatoria junto al Senasa, orientado a eliminar disposiciones obsoletas y adecuar las reglas del juego a los tiempos actuales.
“Estamos viviendo un momento excepcional en la ganadería, pero seguimos regidos por normas de la época de Onganía. Imaginen cuán actualizadas pueden estar”, planteó el funcionario, al justificar la necesidad de avanzar con reformas de fondo.
En ese marco, el Gobierno comenzó a derogar artículos del Decreto Nº 4238/68, que desde hace décadas regula aspectos sanitarios y productivos del sector cárnico. “Es momento de redoblar la apuesta a la libertad”, afirmó Sturzenegger, en línea con el rumbo económico que impulsa la administración de Javier Milei.
Te puede interesar
- Pronóstico de lluvias hasta el 2 de febrero
Granos bajo presión: récords productivos y precios en baja obligan a definir coberturas
Soja con margen para crecer: la tecnología puede recuperar hasta 400 kg/ha en la zona núcleo
Video viral: Veronika, una vaca muy inteligente que sorprendió a la ciencia
Cambios concretos en el marco normativo
El puntapié inicial se dio con la Resolución Senasa 62/2026, que elimina los Capítulos XXIX y XXXIII del histórico decreto. Se trata de disposiciones referidas al asesoramiento institucional y a los productos de origen animal provenientes de la agricultura familiar.
Desde el Ministerio explicaron que estas derogaciones forman parte de un proceso más amplio de adecuación integral del régimen sanitario, con el objetivo de lograr una normativa más simple, clara y compatible con la realidad productiva actual.
“Argentina será el país más libre del mundo. Este es un pequeño paso en esa dirección para nuestra ganadería”, sintetizó Sturzenegger al anunciar la medida.
La mirada del Senasa
Desde el organismo sanitario detallaron que la decisión se enmarca en una estrategia de actualización, simplificación y ordenamiento del cuerpo normativo vigente. Según explicaron, algunos capítulos del decreto presentaban inconsistencias internas y ya no respondían a los estándares modernos de gestión y control.
En el caso del Capítulo XXXIII, el régimen específico para productos de la agricultura familiar generaba diferencias sustanciales respecto del resto de las actividades reguladas, afectando la homogeneidad de los criterios sanitarios y de inocuidad.
Por su parte, el Capítulo XXIX regulaba mecanismos de asesoramiento y comunicación institucional basados en soportes impresos, propios de un contexto tecnológico ya superado. La expansión de plataformas digitales y canales online volvió obsoletas esas disposiciones.
Un camino hacia un esquema más ágil
Con esta actualización, el Senasa busca ordenar el Decreto Nº 4238/68, eliminar normas desactualizadas y mejorar la eficiencia y transparencia en la aplicación del régimen sanitario. “El objetivo es contar con reglas claras, coherentes y acordes a las prácticas actuales del sector”, señalaron desde el organismo que conduce Pilu Giraudo.
El proceso recién comienza, pero marca una señal clara: el Gobierno apuesta a una ganadería con menos trabas burocráticas y mayor libertad para producir, en un contexto donde la competitividad y la modernización aparecen como ejes centrales del nuevo rumbo.









































