Febrero sin agua y soja en caída: ya es una de las peores condiciones en seis años

El déficit hídrico y el calor golpean más de 1,1 millones de hectáreas y dejan a la campaña entre las peores de los últimos seis años.

La soja entrerriana entra en una zona de riesgo. La ausencia de lluvias combinada con temperaturas elevadas ya impacta de lleno en el cultivo y deteriora los indicadores productivos en gran parte de la provincia.

Según el Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la soja de primera —implantada sobre unas 400.000 hectáreas— atraviesa etapas clave que van desde floración (R1) hasta formación de vainas (R3), justo cuando el cultivo más necesita agua.

Hoy, solo el 51% del área se ubica en condición Muy Buena a Buena, un derrumbe de 42 puntos porcentuales frente al 93% registrado a mediados de enero. El dato enciende alertas porque febrero es un mes decisivo para la definición de rindes.

El escenario más complejo aparece en el sureste provincial, donde las precipitaciones fueron especialmente escasas: allí apenas el 33% del área mantiene un estado favorable.

Síntomas visibles y potencial pérdida de rinde

Los técnicos reportan lotes que no logran cerrar el surco, escaso crecimiento vegetativo, caída de hojas en el tercio inferior y, lo más preocupante, aborto de flores y vainas, un proceso que puede recortar de forma directa el rendimiento.

En materia sanitaria, se detectó presencia de trips y arañuelas, además de chinches en menor medida. Los controles avanzan según el nivel de infestación y las condiciones ambientales.

Con estos números, la soja de primera se ubica como la segunda peor de los últimos seis años para esta época dentro del rango de condición favorable.


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Soja de segunda: el estrés hídrico también avanza

La situación no es mejor para la soja de segunda, que ocupa unas 750.000 hectáreas y transita desde V3 hasta inicio de floración.

A nivel provincial, el cultivo muestra:

  • Muy buena: 7%

  • Buena: 39%

  • Regular: 45%

  • Mala: 9%

La suma de los lotes en estado favorable alcanza apenas el 46%, con una caída de 33 puntos respecto de la evaluación del 18 de enero.

El calor y la falta de agua generan fuerte estrés: hojas replegadas, pobre desarrollo y hasta rodales con plantas totalmente secas, muchas veces vinculados al tipo de suelo.

Otra vez, el sureste aparece como el punto más comprometido, con solo 37% del área en condición Muy Buena a Buena.

Al igual que en la soja temprana, el cultivo se posiciona como el segundo peor febrero de los últimos seis años, un dato que el mercado seguirá de cerca si el clima no cambia.

Entre Ríos es un jugador relevante en el mapa sojero argentino. Un deterioro sostenido del cultivo no solo amenaza los rindes provinciales, sino que también puede ajustar la oferta regional y modificar expectativas comerciales.

El factor clave ahora es el clima: sin lluvias en el corto plazo, el daño podría volverse irreversible en muchos lotes.

Datos elaborados por el Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) en su relevamiento semanal sobre la campaña 2025/26. La condición del cultivo se compara con registros de los últimos seis años para el mes de febrero.

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