Las lluvias de la última semana dejaron un escenario hídrico dispar en las principales regiones productivas. Mientras algunas zonas muestran perfiles de suelo bien recargados e incluso con excesos, otras continúan bajo estrés por la falta de precipitaciones, una combinación que obliga a seguir de cerca la evolución del clima en los próximos días.
En el norte de Córdoba, gran parte de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, el agua acumulada permitió recuperar las reservas, que hoy se ubican entre niveles adecuados y óptimos. En sectores puntuales del noreste santafesino y de Corrientes, la humedad disponible incluso supera lo necesario, con suelos que presentan condiciones de exceso.
El panorama cambia hacia el sur de la región núcleo. En el sur de Santa Fe, el noreste de Buenos Aires y el sur de Entre Ríos, la escasez de lluvias recientes volvió a deteriorar el perfil hídrico. Allí predominan reservas regulares a escasas, un dato que comienza a encender señales de cautela para los lotes en etapas sensibles.
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Más crítica es la situación en una franja que mantiene déficit hídrico estructural. El faltante de precipitaciones continúa afectando de manera generalizada a San Luis en zonas de secano, La Pampa, el centro de Córdoba y el oeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde los suelos siguen con niveles de humedad por debajo de lo requerido para un desarrollo óptimo de los cultivos.
Con este mosaico de condiciones —excesos en el Litoral y déficit persistente en el centro-oeste—, el estado de las reservas de agua en suelo se consolida como una de las variables clave para definir el potencial productivo de la campaña. La evolución de las lluvias en las próximas semanas será determinante para revertir los faltantes y evitar impactos sobre los rindes.
Fuente: Oficina de Riesgo Agropecuario







































